martes, 17 de mayo de 2011

MOVIMIENTOS CIUDADANOS


Se ha escrito mucho sobre las manifestaciones que el 15 de Mayo inundaron las calles de las principales ciudades españolas criticando el actual sistema económico y político. “Democracia real ya”, “Juventud sin futuro”, “No les votes”… son movimientos organizados y motivados a través de Internet y, más concretamente, de las redes sociales. Ahora mismo, 17 de Mayo, siguen luchando en la Puerta del Sol en Madrid. No voy a juzgar sus demandas ni reivindicaciones, tan sólo me voy a basar en una variable que me parece importante y que es obvia: la gente no está contenta; no estamos contentos, sino bastante “cabreados”. La rabia y el desconcierto se han instalado en la sociedad y particularmente en la gente joven. Todos lo sabemos, pero es que el pesimismo tiene fundamentos. Las cifras de paro juvenil son insultantes y ningún remedio expuesto por los poderes fácticos consigue hacer despegar la economía española. Recortes, esfuerzos para la mayoría, pero las mejoras no llegan. La formación parece que no sirve a la hora de buscar un buen trabajo; seguimos con el problema de la vivienda; se accede al mercado de trabajo muy tarde y, si se accede, mayoritariamente se hace en situación de precariedad. Ante este panorama, ¿hacen mal en manifestarse, en considerar que hace falta otra forma de hacer las cosas? Porque si el problema es de una persona, ese problema es individual, pero si el problema es de cinco millones, el problema es social.

Considero que, a día de hoy, más vale empezar a replantearse si los partidos tradicionales saben canalizar las demandas de los ciudadanos. Si el Gobierno dice que las medidas de ajuste se hacen porque nos obligan los mercados, es normal que se considere que el voto no sirve. “Vale, me pide usted votar, pero al final hará lo que le marque el FMI”. Manifestarse por la justicia social parece que molesta, incluso intentan desprestigiarse estos movimientos buscando individuos violentos y antisistema en sus filas. Criminalicemos a todos los jóvenes del país, eso siempre ha funcionado bien. En vez de analizar bien por qué estamos en esta situación y cómo podemos salir de ella, busquemos el morbo de la noticia fácil. ¿Ha desaparecido el debate ideológico de la política? ¿Qué medidas se proponen? Sería más productivo hablar de propuestas que este debate estéril del “tú más corrupto”, “tú más sinvergüenza”, “tú más…”, “tú más…”, blablabla.


Pienso que esto es sólo el inicio de una corriente de opinión y acción que no se identifica con el “Establishment” y que busca, como todos los que consideramos que el mundo no funciona bien, una salida. Ningunearlos sería un grave error.

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