lunes, 7 de noviembre de 2011

ESPECIAL ELECCIONES 20 NOVIEMBRE volumen 1: ¿SIRVEN DE ALGO LAS CAMPAÑAS? ¿Y LOS DEBATES?


Tras el avance del sondeo electoral realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas, parece claro que se augura una amplia mayoría del Partido Popular. Con un 46,6% de los votos, el partido que lidera Mariano Rajoy se situaría en una horquilla de entre 190-195 escaños, mientras que al PSOE se le concede un 29,91% de los votos (entre 116 y 121 escaños). Si nos alejamos del bipartidismo, podremos ver las ironías de la ley electoral, puesto que la tercera fuerza política en número de votos, IU, cosecharía un 6,17% de papeletas, pero tan sólo obtendría 8 diputados; CIU, por el contrario, con un 3,31% de votos contaría con 13 diputados. Además, es importante no olvidarse del número de indecisos: un 31,5%.

Tras esta breve introducción, hay gente que se preguntará para qué sirven la campañas y los debates si el resultado parece tan claro. ¿Se quiere convencer a los indecisos? “Los indecisos”, esos grandes desconocidos. Para convencerlos habría que dilucidar qué ideología tienen, si dudan entre votar a uno de los dos partidos mayoritarios, o entre uno mayoritario y uno pequeño o tan sólo entre partidos minoritarios. No parece tan fácil movilizar a un electorado crítico o apático, según como se mire.

Pero qué decir del famoso debate a dos bandas que no cuenta con el resto de partidos políticos. Dentro de las campañas electorales, el debate es un instrumento que tienen los candidatos para confrontar sus posiciones y propuestas de futuro. ¿Cuántas veces ha oído hablar del famoso debate Nixon contra Kennedy? Un poco sobrevalorado a mi modo de ver, puesto que habría que analizar muchas otras variables de la gestión de Nixon para explicar su derrota. Aún así, la política en EEUU no es lo mismo que en España, y parece que esto todavía no se termina de entender. En este país todavía pesan las ideologías, el pasado, la tradición familiar con respecto al voto. Los suelos de los partidos mayoritarios suelen ser elevados, lo que no quita que puedan desaparecer dados los tiempos convulsos que vivimos y su relativa torpeza para dar soluciones a los problemas ciudadanos. Pretender que los debates hagan olvidar cuatro años de gestión de gobierno o de trabajo de la oposición es simplista. Pero si hay una cosa importante, tal como he comentado anteriormente, es que el suelo de votos suele ser elevado. Si cada partido mueve a los suyos, a los que tradicionalmente han simpatizado con él, ése será su éxito.

Durante dos semanas, millones de pegatinas, carteles, mecheros, bolígrafos y eslóganes terminarán por saturarnos. Si eres indeciso, ¿te convencerán con toda esa parafernalia? Si no lo eres, ¿no terminas harto?

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