martes, 8 de noviembre de 2011

ESPECIAL ELECCIONES 20N volumen2: RESACA POSTDEBATE.


¿Qué significa ganar un debate? No lo sé, seguramente dependiendo de las simpatías de cada uno, ganó Rubalcaba o se impuso Rajoy. Para mí, los debates ni se ganan ni se pierden; eso pasa con las elecciones, que son lo importante. Muchas veces, escuchando a los comentaristas hablar de cómo van los candidatos vestidos, maquillados, de sus tics, de sus miradas, de que si leen mucho o leen poco la documentación que portan…, no puedo evitar que me dé la risa.

El debate entre los candidatos del PSOE y del PP se dividió en 3 bloques: el primero, de Economía y Empleo; el segundo, de Políticas Sociales; y un tercer bloque en el que los candidatos disponían de mayor libertad para tratar otros temas de interés. La estrategia de Rubalcaba era tan clara como la de Rajoy. Mientras el primero estableció un acoso permanente para intentar que Rajoy confesase su “Programa oculto antisocial”, (demostrando que se conocía bastante bien el programa de los populares, por cierto), Rajoy sólo tuvo que leer sus centenares de anotaciones en las que desglosó las cifras más escalofriantes de la crisis: paro, deuda y recortes. Hablando de recortes, los dos se acusaron mutuamente de recortar más, pretender recortar o querer recortar. En reiteradas veces, el candidato del PSOE preguntó a Rajoy si modificará el seguro de desempleo, pero Rajoy dijo que no, intentando esquivar cualquier respuesta antipopular. Me recordó a la película “Algunos hombres buenos” en la que Tom Cruise le repetía a Jack Nicholson “¿Ordenó usted el código rojo?”
Como un partido de ping-pong, había un momento en el que no veías la bola. Rubalcaba se movía bien hablando de sanidad y educación y Rajoy sacando todos los errores del gobierno de Zapatero. Por cierto, el candidato popular se equivocó dos veces y llamó a Rubalcaba Rodríguez Zapatero. Ya he leído a algún analista afirmar que era intencionado, pero yo creo que fue un lapsus linguae.

No se habló de fraude fiscal, ni de economía sumergida, ni de banca pública ni de la dación en pago para saldar la hipoteca. Las alusiones a la juventud y al empleo no pasaron de una promesa de bonificación por contratación y de grandes defensas de la formación. No me quedaron claras las propuestas de ambos, porque Rajoy no especificó nada, lo cual es de entender puesto que tiene que arriesgar el mínimo, y las propuestas de Rubalcaba tenían una contestación fácil: ¿por qué no lo ha hecho ya? Para terminar con el paro todo el mundo tienen la receta, pero llevamos cuatro años de crisis. Aún así, yo creo que los dos consiguieron desarrollar su estrategia más o menos bien, pero eso no sirve para ganar elecciones ni para solucionar los problemas, sino para caldear algo el ambiente en los medios de comunicación.

Ante este panorama, eché de menos más pluralidad, más partidos. La política debe ser algo más que un combate de boxeo mediático en el que todo el mundo hace sus apuestas. Vivimos tiempos muy complicados y no parece que esto se arregle pronto.

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