miércoles, 3 de abril de 2013

VIDA LÍQUIDA, POR ZYGMUNT BAUMAN


Hoy, en la sección de lecturas del blog, tengo el placer de compartir con vosotros mis sensaciones tras la lectura de Vida Líquida, un interesantísimo libro escrito por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman

Según el autor, la sociedad moderna líquida es aquella en la que “las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en unas rutinas”. Como dijo Heráclito en su tiempo, “todo fluye, nada permanece”.
La velocidad de los cambios a los que nos sometemos dentro de esta vida líquida es el precio que hay que pagar por vivir en una sociedad de consumo. El mercado necesita producir bienes y servicios que deben ser consumidos con inmediatez, para así volver a consumir y activar el ciclo de crecimiento económico. Por eso, Bauman nos habla de una sociedad de sucesivos comienzos e indoloros finales. Hay que modernizarse, cambiar, adaptarse, fluir, no estancarse. Lo que se conoce también como la destrucción creativa, es un modo de vivir en esta sociedad líquida. Todo está afectado por esta inmediatez: la información, el puesto de trabajo, las modas, las relaciones personales, etc.

Ante esta disyuntiva -lealtad o cambio fugaz-, cada vez se elige más el cambio constante. Entre los problemas derivados de estas actividades está la tremenda huella ecológica que provocan. La eliminación de residuos es algo cada vez más complejo; la necesidad de consumir va ligada a la retirada de circulación de muchos bienes que no son engullidos junto con una cantidad de desechos insondable.
Bauman también se adentra en la cuestión del individuo, estableciendo un análisis perspicaz sobre nuestra individualidad en la sociedad líquida. Una individualidad consumidora que cuesta dinero y cuya libertad se supedita a la posición social que ostente la persona. Para Bauman, la dicotomía entre libertad y seguridad es una constante en las sociedades humanas y nos comenta que, a más libertad, menos seguridad. También, en palabras del autor, un exceso de libertad -que todo el mundo haga lo que quiera- puede conllevar miedos que terminen reduciendo la sensación de libertad. Al fin y al cabo, hablamos de un individuo asediado que lucha por una individualidad a veces ficticia.

En el capítulo II, el autor pregunta: ¿dónde quedan los mártires y los héroes en esta sociedad líquida? Pues han sido desplazados. Es evidente que, en la sociedad de consumo, el dolor tiene que ser evitado a toda costa dejando atrás las épocas gloriosas de las grandes luchas. Porque la sociedad de consumo líquida promete la felicidad. Este estado de ánimo es un concepto muy utilizado en el capitalismo y explotado hasta la saciedad por parte del marketing: si consumes esto, serás feliz. Lo que ocurre es que la gran cantidad de productos que nos ofrecen las marcas lleva a vivir con una sensación de insatisfacción constante, debida, en gran parte, a que tienes que estar constantemente deseando algo para poder consumir.

La sociedad moderna líquida es una sociedad de deseos insatisfechos. Pero este engaño no es un fracaso del consumismo, es su gran victoria. Sin este estado permanente de avidez consumidora, el sistema no se podría mantener. Por lo tanto, lo que nos dice el sociólogo polaco es que la base de la vida líquida, sus pilares fundamentales, se resumirían con esta ecuación: necesidad/deseo/carencia.

Aunque comparto en parte el punto de vista crítico de Bauman, hay algo que creo que ha sido positivo en esta sociedad líquida: la posibilidad de acceder a grandes fuentes de información gracias a las nuevas tecnologías e Internet. Éstas últimas posiblemente nunca se hubieran desarrollado como lo están haciendo si no estuviéramos en una sociedad de consumo. Quizás, como bien refleja Zygmunt, tenemos la ocasión de vivir muchas vidas en esta sociedad líquida. El problema es que es muy fácil caerse y tremendamente difícil levantarse.

4 comentarios:

  1. Lo terrible es que las redes de información no nos permiten comunicarnos más como y entre seres humanos! no creo que las nuevas tecnologías, en si, signifiquen un verdadero cambio en cuanto a nivel de conocimiento. Y no sólo por la brecha digital, sino porque lógicamente, el mundo cibernético no es sino la representación de lo que succede en el mundo material-ecológico. Yo creo que la teoría de Bauman funciona mucho más para tratar de las relaciones íntimas. Ahi es donde, creo, se están dando muchos cambios y se desatan las mayores contradicciones de esta sociedad líquida.

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  2. Es probablemente uno de los sociólogoas más lúcidos del SXX y parte de este, te recomiendo todoas sus obras, en particular: Comunidad, El tiempo apremis, amor líquido, libertad, Europa, vidas desprediciadas, daños colaterales, mundo consumo y el arte de la vida. Escribe bien y con palabras sencillas, te hace reflexionar sobre la vida cotidiana. Un gan escritor y sociólogo

    Un cordial saludo

    Guillermo de Rueda

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  3. Gracias, Guillermo. Me apunto las obras que recomiendas. A mí también me ha parecido interesante este sociólogo. Un saludo.

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