lunes, 6 de mayo de 2013

Mi nuevo artículo en prensa: No se enteran de la película.

Os dejo  mi nuevo artículo de la semana para "Noticias de Almería". Esta vez ha tocado reflexionar sobre las medidas tomadas por nuestro ejecutivo.


El plan de reformas anunciado por el Gobierno este viernes 26 de abril parece que no termina de convencer a nadie: a los liberales, porque sube impuestos; y a los no liberales, amplio abanico ideológico, porque sigue con los recortes y tirando la toalla en la lucha contra el paro.

Leo en la prensa del martes 30 de mayo que el gobierno “estima que la austeridad resta en 2012 y 2013 un 3,2% del PIB”, lo que supone una pérdida de unos 467.000 puestos de trabajo. O sea, que queda claro que llegaremos a los siete millones de desempleados. No sé si esto es una competición macabra o, como reza el título de este artículo, no se enteran de la película.

Ante la subida de impuestos, también hay voces que reclaman otra visión. La clase media española sufre una carga de impuestos de las más altas en la UE, pero, por el contrario, nuestro país es el que menos recauda. La respuesta es sencilla: hemos sido demasiado dependientes de las plusvalías que creaba la construcción ahora prácticamente inexistente, por un lado; demasiada economía sumergida, por otro. Además, si todo el peso recaudatorio se inclina en las rentas del trabajo, en vez de en las rentas del capital, cuando falta el trabajo, hagan ustedes su propia ecuación. En vez de reactivar la economía como se pueda y luchar contra el fraude, siguen subiendo todos los impuestos que pillan. Alegría.

Que la prioridad sea el déficit sería entendible si, por otro lado, se buscara la creación de empleo. ¿Cómo se puede luchar contra el endeudamiento si no se para de contraer la economía con medidas restrictivas? Es como tener el grifo de la bañera abierto al máximo, el tapón puesto y querer vaciarla con un colador. Se terminará por desbordar.

Por mucho que culpemos a Alemania de nuestra situación, está claro que debemos ser los países del sur de Europa los que nos pongamos de acuerdo de una vez para reivindicar otras medidas. Ya sabemos cómo están Portugal y Grecia. Este último, con una situación de extrema emergencia tanto social como política, ha decidido hacer caso a la troika: despedir, entre otras medidas, a 15.000 funcionarios. Más desempleo y más contracción del PIB. Es como si tienes un catarro y te recetan que te cortes un pie. Perdonen si utilizo mucho las metáforas, pero es que con tanto término científico se oculta cada vez más, o se intenta ocultar, lo que se está haciendo en la política europea: condenar el sur a la pobreza con la excusa de que somos unos perdedores vagos y corruptos. Unos “losers”, por utilizar un término muy de los EEUU.

Y mientras tanto, se sigue obedeciendo. Dentro de la ciencia política, muy centrada en el estudio del poder, se estima que existen varios motivos por los que se obedece a la autoridad. El politólogo y profesor universitario Juan Carlos Monedero los recoge muy bien en su libro “El gobierno de las palabras”. Obedecemos por varios motivos, no sólo por miedo a la coacción. El poder tiene que tener su legitimidad, esto es, convencer. Según Max Weber, tendríamos ante nosotros tres tipos de legitimidades: carismática, tradicional y legal- racional. Ésta última sería, en nuestras democracias modernas, la que más se da, ya que deriva del resultado de unas elecciones. Sin embargo, es la legitimidad tradicional, la que dependía de los chamanes y líderes religiosos -y que ahora se podría trasladar a la industria de los expertos económicos tecnocráticos- la que parece que más se extiende. Es igual lo que votes, al final tu gobierno obedecerá a un grupo de técnicos que, en nombre de los mercados, te impondrá medidas que sólo funcionan en el papel. El chamán ha hablado y dice que con los recortes el eclipse de sol pasará pronto.

En este momento, las legitimidades democráticas se resienten mucho. ¿Cuál es el principal problema de los españoles? El paro. ¿Cuál es el principal objetivo de los países del sur de Europa? La austeridad, aunque haya miles de millones para salvar la banca. Sigo pensando que o no se enteran de la película o no nos enteramos nosotros de qué va esto. 
@Hecjer

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