lunes, 13 de mayo de 2013

Nuevo artículo: ¿Todos iguales ante la ley?

Os dejo el artículo que he publicado esta semana en "Noticias de Almería". Esta vez, ha tocado hablar sobre la igualdad ante la ley, el fraude fiscal y la monarquía. 


El liberalismo político, esa ideología que desarrolló los principios de la democracia liberal burguesa, ya apuntó en su tiempo que todos los seres humanos somos iguales ante la ley. O deberíamos serlo, para eso está el Estado, para asegurar ciertas situaciones.

Nuestra Constitución española establece, en su artículo 14, lo siguiente: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Sí, seguro que más de uno suelta una carcajada, pero, es cierto, esta premisa tan necesaria se cumple más bien poco. Unos son más iguales que otros, ésa es la vida.

Mientras en la declaración de la renta un asalariado tiene poca capacidad de eludir el fisco -eso si tiene suerte de tener un salario y no formar parte del ejército de desempleados-, estudios recientes estiman que el 92% de las empresas del Ibex 35, o sea, las grandes entre las grandes, evaden impuestos a través de paraísos fiscales. Estas empresas, con las que se reúnen nuestros presidentes y representantes para defender la Marca España, parecen no estar muy por la labor de cumplir con sus obligaciones para con Hacienda. Eso sí, si tienen un problema en el exterior, rápidamente piden que el Estado les ayude.

Además, según el informe citado, elaborado por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, se estima que unos 34 consejeros del Ibex 35 proceden de la administración pública. Hay casos notorios de antiguos políticos que pasan de sus cargos en el gobierno a asesorar a una gran empresa. ¿Capacidad de gestión o pago de favores? Hay que ser algo ingenuo para creer en la primera opción. Desde luego, la carrera política en determinadas esferas entiende poco de desempleo. Hay una expresión muy interesante que habla de “puerta giratoria”; a algunos no les afectan los recortes, ni las flexibilizaciones.

Pero un político, al fin y al cabo, es votado por la ciudadanía. También se puede dar el caso de que por nacimiento se le otorgue un cargo y una posición dentro de un estado a una persona. Sí, por nacimiento, un elemento aristocrático que todavía existe y que se llama Monarquía. El Jefe de Estado de España lo es por nacer como futuro rey y, por lo que se ve, el príncipe Felipe reúne los mismos méritos. No digo nada de sus personalidades, quizás estén altamente cualificados y en la intimidad sean gente muy maja, ése no es el debate. El foco de atención tiene que situarse en que en este ámbito tampoco somos todos iguales. Además, uno de los personajes que más está haciendo por insuflar sentimientos republicanos en la sociedad española, Iñaki Urdangarín, investigado en numerosos casos de corrupción, se marcha a Catar a seguir con su tarea profesional (aunque, según mis últimas informaciones, Catar se ha desvinculado y parece que no está interesado en el duque). ¿Hubiera hecho negocios sin ser yerno del Rey? ¿Estaría en libertad sin tener lazo sanguíneo con las altas esferas? ¿Se iría a un país con el que no tenemos convenio de extradición? Me pregunto.

Su esposa, la Infanta, primero fue imputada, luego fue “desimputada”. Se ve que o no sabía nada de los negocios del exjugador de balonmano o, como en todo, haber nacido en una familia “real” te exime de ciertas responsabilidades.
¿Existe igualdad ante la ley?, ¿e igualdad de oportunidades? Se ve que no. Como dice el refrán, algunos nacen co
n estrella y otros, estrellados.
@Hecjer

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