viernes, 7 de junio de 2013

Analizando la película Startup.Com.

Entre 1997 y 2001, al calor del  gran invento llamado Internet, surgieron innumerables empresas que pretendían explotar un nuevo nicho de negocio con grandes posibilidades. Se las conocía como las puntocom y vivieron un espectacular ascenso en la bolsa,  lo que provocó a su vez  que les  llovieran  millones de dólares de todos los sitios y de muchos  fondos de capital que veían en este sector la gallina de los huevos de oro. Este movimiento especulativo creó una burbuja que, ineluctablemente, terminó por explotar. Así, muchas de las compañías que formaban parte del ideal del éxito empresarial rápido, joven y ligado a la innovación,  terminaron por desaparecer entre las cenizas de una fuerte crisis. Desde entonces, todo auge de una empresa que tenga que ver con Internet  es tomado con cautela.

Una película muy interesante que explica en primera persona la subida  y la caída de este tipo de empresas  tecnológicas  es Startup.com.  El documental, rodado con excelente elegancia,  sigue los pasos de  Kaleil Isaza Tuzman y Tom Herman, dos jóvenes de EEUU -antiguos compañeros de instituto y ejecutivos en otras empresas-  que deciden juntar esfuerzos para crear una empresa en Internet: Govworks.com. 

La empresa se inició con un capital de 200.000 dólares a finales del siglo XX y consiguió, tras varias rondas de búsqueda de inversión, reunir unos 60 millones de dólares y tener más de 200 empleados. Govworks.com basaba su negocio en el desarrollo de una página web para administraciones públicas. A través  de ella, la gente podía pagar sus multas de tráfico de forma rápida y cómoda, lo que supuestamente llevaría a simplificar mucho la burocracia gubernamental. Consiguieron diversos contratos con ayuntamientos - incluido el de Nueva York-, pero estos no consiguieron frenar su decadencia.

Govworks.com quebró y terminó dividida y vendiendo su tecnología a otra compañía. El documental nos muestra muy bien cómo se creó la empresa, la búsqueda de financiación, la tensión entre los socios y su final apocalíptico. De hecho, la junta de accionistas decidió, con el apoyo de Kaleil, despedir a Tom. Es curioso cómo uno de los fundadores termina en la calle, algo parecido a lo que le pasó a Steve Jobs en Apple, aunque éste último luego volvió por todo lo alto, como ya sabéis.

He de decir que me gusta este tipo de documental, entre otras cosas porque creo que da un barniz realista a ese rumor  tan difundido de que con una buena idea puede uno hacer milagros. No sólo es la idea, es el trabajo en equipo, el desarrollo de la idea, la búsqueda de gente que quiera poner su dinero en la empresa y el éxito del producto ante un consumidor cada vez más informado y crítico; sin olvidar la fuerte competencia que existe en sectores que, como Internet, tienen unas barreras de entrada increíblemente bajas. 

De hecho, muchas Start up se han creado en un garaje. Para qué decir más.

Al terminar el documental, que ganó en 2001 un premio en el festival de Sundance , se comenta que Kaleil  y Tom, reconciliados tras sus diferencias, crearon una nueva empresa dedicada a asesorar negocios relacionados con Internet  que se encontraban  en crisis. Desde luego, el espíritu emprendedor de algunos nunca cae.

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