miércoles, 2 de octubre de 2013

España: pierde industria suma turismo



Los últimos datos ratifican una tendencia importante en la economía española: el turismo emplea más gente que la industria. Hay expertos que consideran que el turismo en sí es una industria, pero existen claras diferencias entre  éste y lo que tradicionalmente se ha entendido como “sector industrial”. Primero, la temporalidad del turismo lo hace un  ámbito tremendamente precario, con remuneraciones bastante inferiores al  industrial -de hecho, se afirma que el salario medio que se cobra en hostelería es la mitad del que se percibe en la industria- y muy dependiente de factores exógenos como el clima, la existencia de destinos competitivos en otros países y algunos factores más. Cierto es que una fábrica de coches también tiene que competir y afrontar enormes riesgos, evidentemente.

Según podemos leer en el diario “Cinco días”, “los últimos datos de la Seguridad Social muestran como el número de afiliados a actividades turísticas era de 2,07 millones, casi 100.000 afiliados más que hace seis años. Todo lo contrario que lo sucedido en el resto de sectores, donde la merma de puestos de trabajo ha sido brutal. En la construcción se han perdido 1,5 millones de afiliados, en la industria 700.000 cotizantes y en el comercio hay 400.00 altas menos”. El turismo, al día de hoy, parece ser la única tabla de salvación de un mercado de trabajo derrumbado y una economía nacional en descenso constante. Al atractivo de sol y la playa, la gastronomía y otros alicientes que vendemos para que nos visiten, hay que sumar dos elementos claves para entender este año tan positivas cifras: el turista nacional no ha salido al extranjero y los conflictos en el Magreb, Egipto y otros posibles destinos turísticos que son competencia de España han supuesto un retorno de viajeros hacia nuestras playas (aunque es de entender que no sólo la playa es objeto de visita).

A pesar del buen ritmo del turismo, el desempleo en España sigue por las nubes. Toda esa cantidad de desempleados que provienen de otros sectores no está siendo absorbida. Además, es importante tener en cuenta que recualificar y reinsertar  a personas que llevan muchos años trabajando en otras actividades económicas, como puede ser la de la construcción, exige implementar políticas activas de empleo. Aun así, es muy complicado.  

Si se quiere conseguir un mínimo de calidad en el turismo, hacen falta formación, idiomas  y tener como objetivo la mejora del producto turístico bajo los criterios de calidad. Pero, claro, a un buen profesional hay que pagarle bien, por lo que parece ser que, como siempre, se pretenderá -que no digo que sea norma general, pero todos hemos  viajado alguna vez y se ven cosas que te dejan pasmado- tener mano de obra barata y cobrar en verano auténticos pastizales al turista inocente.  

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