jueves, 21 de noviembre de 2013

Previsiones de la OCDE para la economía española


El crédito, ese maná de dinero que esperamos desde hace años para reactivar nuestra economía, ni está ni se le espera, por lo menos, a corto plazo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dictamina en un informe que, aunque la demanda de crédito es baja, los tipos de interés para nuevos préstamos a pymes han subido sustancialmente. ¿Dónde ha ido o va todo el dinero que el BCE presta a los bancos a intereses bajísimos? Pues lo dicho, a pymes y familias desde luego que no.

Los bancos prefieren invertir en deuda pública a inyectar liquidez a la economía “real”, y eso nos supone un lastre de dimensiones considerables.
La OCDE no sólo habla en su informe del crédito, también hace un poco de adivina-como les gusta tanto a los organismos económicos- y establece una serie de previsiones para nuestra economía. 

Como viene recogido en el diario ElPaís: “prevé que el PIB español crezca a un ritmo del 1% en 2015. Esta mejora de las expectativas de crecimiento se traducirá en un moderado alivio del paro, que cerrará 2013 en el 26,4%, frente al 27,3% estimado anteriormente, para mejorar al 26,3% en 2014, sensiblemente inferior al 28% estimado en sus anteriores previsiones. En 2015 se situaría en el 25,6%”.

Uff, mejora sus previsiones, pero el paro no baja del 25% en el 2015. Nefasto. Siempre se ha dicho que la economía española necesitaba crecer por encima de un 2% para crear empleo y que parte de la sustancia de las reformas laborales era reducir esa cifra lo máximo posible. La flexibilización de las condiciones laborales y el abaratamiento del despido suponían -o eso decían los expertos desde un cisma ideológico, evidentemente- que el empleo se crearía con tasas de crecimiento inferiores. ¿Cuánto de inferior? No se sabe.

¿A qué se debe este estancamiento? Pues, en primer lugar, a la falta de crédito, pero también, a pesar de que la OCDE establece que existen mejoras en las exportaciones, al consumo interno, ese del que dependen nuestras pymes, que no sólo no despega, sino que se cree que seguirá bajando en un futuro. Este dato sí es para decir Houston, tenemos un problema. Con mucho que se empeñen, las exportaciones no terminan de sacarnos del hoyo, lo que debe plantear un reto aún mayor para las políticas económicas.

El informe -me baso en el resumen que publica El País- alude a nuestro mercado laboral, cómo no. Pero lo hace desde unas perspectivas, llamémoslas, de políticas activas de empleo: pide al gobierno que introduzca medidas de activación y formación que aumenten la empleabilidad de los desempleados y mejoren su movilidad hacia aquellos sectores que sí generen empleo. Además, también recomienda mayor involucración de los empresarios en el diseño de planes formativos. Es  evidente que la formación es la clave y uno de los pilares fundamentales de las ya citadas políticas activas de empleo. ¿Se mejorará? ¿cómo se hará?
 
Como siempre, tengo más preguntas que soluciones. Qué pensáis de las previsiones de la OCDE, ¿saldremos alguna vez del agujero?

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