jueves, 10 de abril de 2014

La reducción drástica de los contratos a tiempo completo




El diario El País publicó no hace mucho lo siguientes gráficos:







Podemos afirmar lo siguiente: el contrato de tiempo parcial se va incrementando tanto en su versión indefinida como en la temporal. Menos tiempo de contrato y menos jornada, el gráfico creo que es bastante acertado. Además, cuando se pregunta a la gente por qué aceptó un contrato a media jornada, el 70% de los hombres y el 60% de las mujeres contestó que porque no tenían otra opción.

El contrato indefinido se está volviendo más difícil de encontrar que un trébol de cuatro hojas y los cambios en las indemnizaciones por despido y recogidas por las sucesivas reformas laborales plantean que la tendencia es eliminar los posibles privilegios que tenía un contrato fijo frente a uno temporal. 

Más datos  interesantes: el grupo de afiliados a la Seguridad Social con trabajo a tiempo completo y contrato indefinido suma unos 6 millones de afiliados de los 16,3  millones que hay en total registrados en la Seguridad Social. Antes de la crisis eran unos 7,6 millones.

¿Esta nueva flexibilidad puede acelerar la recuperación del empleo en España? Pues podría ser, pero antes habría estudiar el nivel salarial de las nuevas ocupaciones. Si el empleo no conlleva un incremento suficiente de la renta del asalariado como para que pueda tener las necesidades mínimas cubiertas y algo de dinero que permita  aumentar el consumo, mal vamos. Me temo que los contratos a tiempo parcial deben tener unos sueldos realmente bajos en un gran número de casos, lo que no me inspira mucha confianza de cara a dinamizar la economía española.

Un contrato a tiempo parcial con posibilidades de ascenso a través de la formación y, sobre todo, con posibilidades de seguir en la empresa el tiempo suficiente para generar capital humano, no debe ser un problema. El problema surge cuando los contratos son tan efímeros que no dan para más y la motivación que se le inculca al asalariado no puede ser muy alta porque sabe que, haga lo que haga, no le va a servir para continuar en la empresa. La palanca de la productividad también debe ser un compromiso del empleador.
Todo esto nos lleva a reflexionar sobre los minijobs alemanes y la posibilidad de que se implanten en España de forma oficial. Si los sueldos reducidos vinieran acompañados de ayudas sociales al alquiler y otros gastos normales de una familia, es una posibilidad a estudiar, pero no va a ser así. Con 400 euros no se vive, y si el estado no asume su responsabilidad en el bienestar social, no saldremos en mucho tiempo de la crisis.

                                                                  



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