viernes, 27 de junio de 2014

El caso Snowden pasa factura a algunas empresas tecnológicas

Parece ser que la trama de espionaje desvelada por Snowdenpuede pasar factura a algunas empresas tecnológicas de EEUU, tales como IBM, Ciscoo Microsoft.
Dichas corporaciones –a las que habría que sumar Google, Facebook, etc.- están en el punto de mira desde que se supo que le pasaban información al gobierno. De hecho, 50 de ellas escribieron un manifiesto pidiendo al poder norteamericano que les permitiera ser más transparentes ante la sociedad para poder explicar qué se les requería. Es evidente, se les puede acabar el chollo si el usuario deja de escupir su información tan alegremente como lo hace y se vuelve más cauto.
Como podemos leer en la prensa, y a modo de ejemplo de cómo a las empresas su aquiescencia con la NSA les está sentando mal, cito literalmente:

 “Microsoft ya ha perdido algunos clientes, tanto es así que el pasado mes de enero anunció que permitirá a los usuarios elegir en qué país se almacenarán sus datos. El golpe más importante para la compañía de Redmond ha sido el plan de Brasil para abandonar el uso de Microsoft Outlook, sustituyéndolo por su propio sistema de correo electrónico, con centros de datos locales. De paso, también se ha cancelado un acuerdo de 4.000 millones de dólares por el que el país carioca iba a comprar aviones de combate a Estados Unidos”.

Ya empiezan como locos a intentar abrir bases de datos fuera de la jurisdicción de EEUU. IBM anunció que iba a invertir 1.200 millones de dólares para poder almacenar datos en Londres, Hong Kong o Sydney. Pero, realmente, ¿estará así más segura la información de los usuarios?  China, cuyas empresas como Huawei y ZTE ya recibieron la negativa de EEUU a instalarse en su suelo, está pagando a las compañías norteamericanas con la misma moneda. Nadie se fía de nadie: las empresas, de las empresas; los gobiernos, de los gobiernos; los usuarios, de todas las corporaciones.

 Cada vez más, nos damos cuenta de que los usuarios de las redes sociales somos más bien el producto y que el verdadero cliente de ellas son las empresas que buscan comprar publicidad. En esta telaraña de datos e información valiosísima para determinar pautas de consumo en el mercado, es lógico que los gobiernos quieran meter sus pezuñas. La información es poder: te permite sondear la opinión de la gente e intentar predecir posibles movimientos futuros. Pero, una vez más, la predicción ha fallado; no podemos jugar a ser pitonisas y menos desde un ente centralizado y burocratizado como el estado. Aunque estemos ante una de las herramientas de vigilancia más perfectas, el dominio del poder en el ciberespacio también se vuelve más complejo y en ocasiones demasiado ambicioso en sus pretensiones, pero no imposible de implementar. 

Defender Internet es defender la privacidad, pero, para ello, es inexcusable aprender a usar la red, no fiarnos de los que nos espían en nombre de nuestro bien y exigir a empresas y gobernantes máxima trasparencia. Si no es así, es el momento de cambiar de empresa, de gobierno o protestar. No queda otra: Internet debe ser de los ciudadanos o dejará de ser la red que conocemos para convertirse en un espacio militarizado.

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