jueves, 26 de junio de 2014

Las redes interesan a las empresas, pero estar por estar no es suficiente




En la revista digital “Puro marketing” se publicaba un dato interesante: “el 82% de las pequeñas y medianas empresas han sido capaces de aumentar su cartera de clientes potenciales gracias a su actividad en los social media”.
Las redes sociales han facilitado la creación de un canal de comunicación con el cliente muy económico y de naturaleza participativa. Además, Internet, al ser bidireccional, nos permite testar nuestros productos y servicios, conociendo así la opinión del público a tiempo real, lo que supone  contar, a su vez, con una fuente inestimable de información. Aunque al principio se consideraba que la Red sólo valía para poner verde alguna marca, empresa o compañía que no hacía bien las cosas, ahora ha entrado en juego una comunidad de seguidores fieles y defensores de distintas marcas en cuestión. Esta comunidad -de lo más importante del 2.0- es la que responde cuando hay crisis o algo que promocionar. Cuidar de la comunidad –clientes, al fin y al cabo- es esencial para una empresa.
Pero para poder dinamizar dicha comunidad debes tener en cuenta varios aspectos de sentido común:

  • ·         Tienes que crear contenido de calidad.

  • ·         Tienes que tratar con respeto a todo el mundo, pero siempre con ojo avizor por si te surgen crisis o algún troll.

  • ·         Tienes que planificar muy bien tu estrategia: a veces no tienes que estar en todas las redes sociales, sólo en aquellas que se adapten mejor y te respondan de la manera más óptima.

Voy a centrarme en la generación de contenidos. Si nuestra empresa sólo publica spam, ofertas u otras noticias que tratan exclusivamente de vender, aburrirá. Hay que encontrar un equilibrio entre anunciar nuestros productos, compartir contenidos de terceros y crear, mediante blog corporativo, por ejemplo, información de interés para nuestros usuarios. Si tu empresa genera contenidos, lo suyo es perseguir ser un referente en el sector. No hace falta que te pongas el mundo por montera; piensa en tu ámbito geográfico más cercano y reflexiona sobre si eres lo suficientemente diferente y bueno como para que consuman tus productos o servicios.  

Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre si la creación de contenidos debe saltar del mundo online al offline.  Vamos a verlo de otra forma: pongamos por ejemplo una cafetería. Si esa cafetería sólo utiliza las redes para colgar fotos de sus cafés y sus tostadas, quizás termine por no tener mucho movimiento. Pero, sin embargo, si dicho negocio realiza actividades varias (conciertos, presentación de libros, talleres, formación, ofertas especiales dependiendo del día etc.), es entonces cuando las redes se convierten en un fenomenal canal de comunicación para llamar la atención de la gente y conocer su opinión. No hay mejor estudio de mercado que conocer lo que piensa la gente sobre lo que hacemos, y en eso la red juega un papel increíble, de ahí que un buen dinamizador de redes busque permanentemente la participación de la gente a través de sus  comentarios, “me gusta”, retuits y un largo etcétera.

Las redes son importantes, pero no suficiente. En el mundo de los átomos, hay que ser creativo para que en el mundo de los bits se proyecte una buena marca al exterior. Si vendemos humo, al final nos caemos.

Toda estrategia socialmedia tiene que tener en cuenta la estrategia fuera de las redes. Al fin y al cabo, en Internet vendemos lo que somos fuera de ella, incluso aunque nuestro producto sea 100% online.


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