martes, 28 de octubre de 2014

¿Se avecinan cambios políticos? Las encuestas aúpan a Podemos




El  pasado sábado por la noche el nuevo programa de Telecinco “Un tiempo nuevo” dio a conocer una encuesta electoral encargada a Sigma Dos. En ésta, Podemos se convertiría en la segunda fuerza política de España si hoy hubiera elecciones generales, adelantando a PSOE y a IU y quedándose a tan sólo a 4 puntos del Partido Popular, que seguiría siendo el partido más votado.
Específicamente, los porcentajes serían los siguientes: 



PP (28.3%), Podemos (24.1%), PSOE (23.7%), IU (5.2%), UPyD (3.7%), ERC (2.6%), CiU (2.5%), C’s (1.8%) y PNV (1.2%).

En caso de que las urnas confirmaran este panorama, se  plantean una serie de escenarios:

  • ·         Una unión Podemos, PSOE e IU, que supondría el 53% del electorado.

  • ·         Una suma PP-PSOE, que daría como resultado un 52%.

Lo evidente es que, desde las elecciones europeas, el bipartidismo está muy tocado. Es cierto que todavía ambas organizaciones tienen capacidad de reaccionar -como hemos visto, aún suman más del 50%-, pero los hipotéticos escenarios  no dejan mucho margen de maniobra. Aunque PSOE y PP sean partidos con amplio apoyo, a no ser que se pongan de acuerdo entre ellos, todo parece  pasar por amplias coaliciones en las que se integre o, por lo menos, participe Podemos. 

España necesita una catarsis, es evidente. A la crisis socio-económica que tenemos hay que sumarle todos los casos de corrupción, que han encontrado en Caja Madrid un ejemplo de cómo todas las organizaciones, tanto políticas como sindicales y empresariales, tenían muchas manzanas podridas. Que una mayoría creciente identifique a un partido nuevo -con un dominio del marketing político y la comunicación excepcionales y con una organización que se empieza a movilizar con ilusión- como alternativa, no es de extrañar. Lo raro sería que algo parecido a Podemos no hubiera surgido. No hay que rasgarse las vestiduras porque prolifere una nueva conciencia social ante los problemas. Al fin y al cabo,  la democracia es pluralidad.

Si entre los principales problemas de España, según el CIS, están la corrupción política y la clase política, en fin, no hay que ser politólogo para ver que el hartazgo ciudadano buscaría otros canales -diferentes a los tradicionales- para movilizar su indignación. Primero fue el 15 M como algo distinto encaminado a cambiar las cosas. Podemos está sabiendo canalizar ese movimiento, y eso le da frescura. Su transparencia a la hora de discurrir sobre los problemas internos, la aplicación de técnicas innovadoras como votar por Internet las propuestas y la alta capacidad de liderazgo de sus principales representantes le están dando fuerza. Su mensaje cala y eso da audiencia a los programas. Le han facilitado un micrófono y lo ha sabido optimizar. 

Otra cosa es cómo gobernaría si ostenta el gobierno. Las altas expectativas que está creando quizás puedan frustrar a muchos cuando sus miembros gestionen las instituciones y no pueda desarrollar todo su programa. O quizá esté y equivocado y mejore la situación si gana las elecciones. Pero en política ilusionarse mucho es peligroso. Más vale ser cauto, prudente y algo escéptico. De promesas incumplidas está el mundo lleno y el poder es algo que se tiene que tomar muy en serio.

Sé que todavía hablamos de sondeos, pero no nos olvidemos de que las encuestas pueden influir en el voto. Es posible que el electorado del PP se movilice ante el miedo de que Podemos gane. Pero, por otro lado, también es probable que esta vez el voto útil de la izquierda no vaya al PSOE, lo que explicaría una subida espectacular de  la fuerza de Pablo Iglesias y un  duro golpe para IU.
No podemos decir que el panorama político no está entretenido.


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