martes, 30 de septiembre de 2014

Referéndum en Escocia




 Tras el referéndum de Escocia nos hemos dado cuenta de que no se ha acabado el mundo. Algunos pensarían que si los escoceses hubieran dicho que se querían separar del Reino Unido, el apocalipsis estaría cerca acechándonos a todos los europeos. Pero, quién sabe, la democracia debe estar por encima de los profetas y los agoreros.
Antes del Referéndum se fueron  planteando en la prensa una serie de preguntas que establecían serias dudas sobre el futuro de la Escocia independiente. Digo dudas no en sentido negativo. Cuando se quiere construir un país, hay que barajar todos los posibles escenarios desde la racionalidad y el sentido común.
 Paso a enumerar algunas de esas cuestiones que ya publicó en su día el diario El País:
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     En una Escocia independiente, ¿será necesario el pasaporte para transitar desde el Reino Unido?

  • ·         ¿Qué pasará con la moneda? ¿Se mantendrá la libra?
  • ·         Y la deuda pública, ¿cómo se repartirá?
  • ·         ¿Tendrá ejército propio?
  • ·         ¿Contará con  bolsa de valores?
  • ·         ¿Entrará una Escocia independiente en la UE, la OTAN y la ONU?

Parece que, por ahora, no se tendrán que enfrentar a estos dilemas, aunque Cameron ya ha prometido más autogobierno para Escocia haciéndonos a todos ver que, fuera el resultado que fuera, Escocia y el Reino Unido entrarían en una nueva época de relaciones.
El debate entre unionistas e independentistas ha sido modélico -según nos informan-. Cada uno expuso sus argumentos en un debate público que muchos países-hablo del nuestro- querrían tener sin las connotaciones sentimentales y radicales de algunos. Si un grupo de personas con unas características culturales que objetivamente lo convierten en nación decide un día querer tener estado propio, lo normal será escucharlo. Como en Quebec, Escocia ha decidido seguir unido; no siempre un referéndum independentista lo gana el que se quiere marchar. De hecho, algún día tendremos que hablar en España del caso deCataluña -por ejemplo- sin aspavientos, violencia o insultos. En fin, soñar es gratis. 

La viabilidad económica de los estados pequeños en una economía globalizada es difícil, a no ser que tenga alguna industria que llene sus arcas, como, por ejemplo, petróleo que, según los favorables a la separación del Reino Unido, daría para financiar políticas sociales. 
Tras el fracaso del euro y el austerticio, es normal que se expanda la sensación  de que es mejor disponer de una soberanía monetaria lo suficientemente autónoma como para no depender de los dictámenes de Alemania y el BCE. Esto también puede extenderse a naciones dentro de estados plurinacionales, que pueden pensar que sus gobiernos centrales no son lo suficientemente sensibles a las reivindicaciones económicas, sociales y culturales de determinados territorios.

La gente ha votado y todo sigue igual. ¿O no? Los sentimientos nacionales son algo que nadie puede eliminar, por mucho que se empeñen. ¿Supondrá esto nuevas fronteras?, ¿nuevas administraciones?
Sinceramente, no lo sabemos.


viernes, 26 de septiembre de 2014

El miércoles pasado participé en un hangout sobre “Lanzaderas de Empleo”



El miércoles pasado participé, junto a mi compañera en eProform  Azahara, en una interesante videocharla sobre el proyecto “Lanzaderas de empleo”.
Nuestros invitados de la semana fueron Maite González Noguer, Coach-Coordinadora de Lanzadera de Empleo y Emprendimiento Solidario en Acción contra el Hambre, y Omar, usuario de Lanzadera de Empleo en Sevilla.
Lanzaderas de Empleo es una interesante forma de replantear la búsqueda de empleo atendiendo a criterios como el trabajo el equipo, la dinamización, la motivación y el esfuerzo. Pero bueno, es mejor ver la charla.



jueves, 25 de septiembre de 2014

Nuevo artículo: ¿carreras con salida?





“Una carrera con salida de las miserias de la vida”, cantaba en su día el clásico grupo de punk- rock  LPR. Se trata de la eterna reflexión que todo universitario se plantea alguna vez antes de iniciar sus estudios: “si me formo en lo que me gusta, ¿servirá para encontrar trabajo?”  Qué difícil es evaluar qué “títulos” serán los más demandados, sobre todo debido a la velocidad  con la que se transforma el mercado de trabajo. Profesiones que hace algunos años no existían, ahora están en la boca de todo el mundo. Estamos ante una economía líquida, como diría el sociólogo Zygmunt Bauman. De hecho, El 70% de los bebés de hoy trabajará en una profesión aúnno inventada”. ¿No debe esto obligarnos a cambiar nuestra forma de pensar? O, por el contrario, como es normal, plantearnos este reto nos provoca un vértigo creciente y angustioso que, posiblemente, paralizará a más de uno. Cuando se dice que la universidad tiene que acercarse al mercado de trabajo, se pide un esfuerzo de dinamismo y cambio constante que es muy difícil de implementar. Flexibilidad, precariedad, dinamismo, estatismo. Nos movemos en conceptos contrapuestos dependiendo del cristal con el que se miren.



La semana pasada hablé de los sectores  que más empleo crearán en España, pero también perfilé someramente algunos de los perfiles profesionales más demandados. Hoy profundizaré en esto último.

Según un estudiopublicado recientemente en la prensa,Administración y Dirección de Empresas (ADE), Ingeniería Industrial e Informática son las carreras con mayor proyección laboral para este nuevo curso universitario que comienza. Así lo refleja el último informe de Randstad Professionals”.


En fin, creo que nadie se extraña de que entre las primeras no haya ninguna de letras, máxime cuando se supone que, en la era de Internet,  las Humanidades, según pronosticó en su día el afamado investigador Marshall McLuhan, serían la fuente de conocimiento predominante. En la era de la información y la comunicación, los cambios sociales nos podían hacer pensar que áreas como la sociología, la filosofía, el periodismo o la filología, entre otras, destacarían más. Pero no, una vez más el instrumentalismo se impone. 


También destaca el informe que son importantes otras habilidades, como las comerciales.  Pero eso ya lo hemos hablado muchas veces. Si de lo que se trata es de vender, es igual que seas ingeniero o abogado, las habilidades comunicativas son primordiales si queremos captar clientes o fidelizar los que ya tenemos. ¿Estas habilidades se aprenden? ¿Nacemos con ellas? Digamos que una mezcla de ambas cuestiones. 


Sería interesante preguntar a los licenciados, una vez enfrentados al mercado de trabajo, las colas del paro, los eternos cursos y másteres, el perfeccionamiento de idiomas, etc., si se arrepientes de la carrera que escogieron. Quizás sí, pero, vista la fuga de cerebros que tenemos en España, parece ser que las salidas profesionales para nuestros universitarios no están dentro de nuestras fronteras. Por lo menos, no para  un gran porcentaje.  



lunes, 22 de septiembre de 2014

La industria de los contenidos, Internet y piratería



Parece mentira que cuanto mayores son las opciones de acceder a la información y, por extensión, mayores las posibilidades de ampliar el conocimiento humano, más voces surgen en contra del progreso infinito que ofrece Internet para potenciar la difusión de los contenidos culturales. Nostálgicos del papel y la imprenta lo que esconden, en realidad, es el fracaso de un modelo de negocio y la necesidad de adaptarse a los tiempos de la red. Los que hasta ahora tenían una posición de privilegio, los medios tradicionales e industriales, han fracasado intentando que los gobiernos se dediquen a legislar de espalda a Internet. Digo fracasado porque no han podido limitar su uso, no porque no paren una y otra vez de intentar usurpar la red con leyes retrógradas.
 Nadie dijo que fuera fácil la adaptación a la nueva era tecnológica, pero es irreversible. Los intermediarios cambian y cada vez más, muchos  están pasando a un lugar marginal. ¿El fin de la cultura? Imposible.

Enrique Dans lo expresa muy bien en su blog: la industria tiene que darse cuenta de que el consumidor ve el cine, u otros contenidos, en una pantalla de ordenador. Que si le obligamos a pagar precios elevados por una película o una serie, lo más normal es que se busque otras fuentes de acceso. Es la teoría de la optimización de tus recursos. Sin embargo, en vez de ofrecer buenos portales con una oferta cultural en red que se financien o bien con micropagos o bien con publicidad -o una tarifa plana mensual de bajo coste-, se pretende cerrar el ciberespacio y limitar la neutralidad de la red, criminalizando por extensión a todo internauta que se precie. No, no somos piratas; el negocio debe cambiar y la industria adaptarse.

Gracias a Internet he podido ver grandes clásicos del cine que no encontraba en ningún  videoclub -de los pocos que quedan- ni  en la televisión. También empapelarme de la discografía de algún clásico musical, o disfrutar de un grupo que luego he pagado por ver en directo. ¿La solución es prohibírmelo? ¿Condenarme a no poder disfrutar del cine porque no vivo en Madrid u otra ciudad en la que pueda ir a un videoclub lleno de películas de arte y ensayo? Seamos serios: si se inventaron las bibliotecas públicas fue precisamente por acercar conocimiento sin el obstáculo económico, y hasta ahíse pretende cobrar. Debemos crear un modelo de equilibrio entre el interés de los autores en cobrar y el interés del consumidor de optimizar sus recursos gracias al ancho de banda.
Seguro que si en vez de insultar a jóvenes que ven videoclips en Youtube, se  aplicara el sentido común y se buscasen alternativas realistas, se podría llegar a mejores resultados que los actuales.