viernes, 9 de enero de 2015

El club de lectura de Zuckerberg y el poder de Facebook




Fuente:wikipedia
Llamémosle moda, tendencia, borreguismo, influencia o lo que sea, pero las redes sociales movilizan comportamientos a velocidades de infarto, máxime cuando una recomendación u opinión viene de alguien famoso y con “prestigio”. En este caso, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, hacreado un club de lectura en su red social cuyo primer libro recomendado, “El Fin del Poder", del economista y columnista venezolano Moisés Naím, se ha llegado incluso a agotar tanto en Amazon como en Barnes&Noble, la mayor cadena de librerías de EEUU.

El reto del joven millonario es leerse un libro cada dos semanas que verse sobre materias relacionadas con la historia, la tecnología u otras culturas. No quedándose en algo privado,como os comentaba, ha abierto una página en Facebook titulada “A year of books”-que ya cuenta con más de 200.000 seguidores-, en la que todo miembro de Facebook puede formar parte de este proyecto.

La curiosidad de esta acción, una vez más, demuestra el poder inmenso que tienen los prescriptores. Seguramente el autor del libro estará llorando de alegría al ver cómo se vende. Aconsejar, compartir gustos, hablar de tus inquietudes, genera una dinámica viral en las redes sociales que, bien utilizada, puede ser bastante beneficiosa para todos. 

Lo curioso es que, ante este nuevo reto para el 2015 del gurú tecnológico, muchos critican que no haya decidido realizar otras actividades: donar dinero, conocer gente todo los días, etc. Siempre se puede pedir a alguien hacer más o menos, o cambiar el mundo, pero la realidad siempre pesa más que lo que se pueda desear en innumerables casos. Que la fama y la red social se utilicen para fomentar la lectura, en este caso de ensayo y no de best sellers “romanticones” o con contenido menos formativo, es una señal interesante. Pero que nadie crea que sólo esto nos hará mejores personas. Tampoco peores. 

Ante el dilema de si estas pequeñas acciones cambian el mundo, mi respuesta es que está por ver. Pero es lícito decir que, para bien o para mal, las redes sociales  han transformado, y bastante, nuestra forma de comunicarnos y, por extensión, nuestra manera de entender un mundo cada vez más complejo.
Que sea Facebook o Twitter el espacio preferido por los internautas, por poner un par de ejemplos, es cuestión de modas o tendencias, pero Internet, como canal, y el 2.0 como concepto, son ya un cambio cultural de hondo calado.




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