lunes, 23 de febrero de 2015

¿Bajará el paro hasta el ocho por ciento como dicen las grandes empresas?

Leo esto en el diario 20 minutos: “El Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) estima que la tasa de paro española, que cerró 2014 en el 23,7%, puede bajar 15 puntos en cuatro años, hasta quedar situada en el 8%”.

El optimismo del consejo me parece exagerado, máxime cuando esa tasa de paro sólo la hemos rozado en época de plena burbuja inmobiliaria. Con el desempleo que tenemos en la actualidad, no veo muy realista pretender reducir dicha tasa tan significativamente. Se trataría, nada más y nada menos, de una bajada en cuatro años de 15,70 puntos porcentuales, algo que, al día de hoy, me parece de ciencia ficción.
El presidente de Telefónica, César Alierta, comenta que el secreto para conseguir tan ambicioso objetivo está en la educación, puesto que el 70% de los jóvenes que está en paro sólo tiene la primaria. Además, según Alierta, el 48% de los jóvenes quiere emprender pero no sabe cómo, lo cual refleja lo cerca que estamos de despegar.

Es interesante conocer que estas declaraciones han sido expuestas en un evento organizado por Lanzaderas de Empleo -ya os he hablado otras veces de este programa pero, en síntesis, es un interesante proyecto que trata de fomentar la cooperación entre desempleados para encontrar trabajo-. Digo que es interesante porque parece que empieza a cambiar la mentalidad de mucha gente a la hora de enfrentarse al desempleo, dejando en un segundo plano la cuestión netamente individual/competitiva para pasar a una visión más cooperativa y de trabajo en equipo. Si buscar trabajo es un trabajo, ¿por qué no apoyarse en otra gente que pase por lo mismo? Pero esto es materia de otro artículo; prosigamos con lo anterior.

En cuatro años no se cambia un modelo productivo y ese es el problema de España. En cuatro años no vamos a conseguir que todos los desempleados que sólo tienen el título de enseñanza primaria primaria se formen en carreras o ámbitos específicos que, milagrosamente, les den un trabajo en tan corto periodo de tiempo. En cuatro años no se va a cambiar la mentalidad en un país con aversión al riesgo y con elevados obstáculos para emprender-sólo hay que ver la cuota del autónomo-. En fin, que veo muy lejos el 8%, aunque no por ello menos deseable.

Como os comentaba, España tiene un problema de modelo productivo. El ladrillo se lo ha comido todo, y es el momento de pensar qué modelo queremos. No vale sólo competir por la vía de la devaluación salarial. Si queremos innovar, crear empresas de alto valor añadido y generar empleo de calidad, no podemos supeditarnos al sol, la playa, la hostelería y algo de construcción cuando mejore y la gente empiece de nuevo a hipotecarse como loca. No es ya una cuestión de demanda -que la gente no tiene dinero para comprar-, sino una cuestión de oferta empresarial -qué producimos, cuál es su calidad, qué inventamos, en qué podemos ser buenos, etc-. La visión optimista de las grandes empresas, en mi opinión, está más cerca de buscar un clima de confianza generalizado en nuestra economía que alumbre cierta esperanza de que no vamos tan mal que de hacer un análisis riguroso de la realidad socioeconómica. Así, además de intentar ofrecer buenas noticias que puedan potenciar inversiones en nuestro país, también se podría contrarrestar el auge de fuerzas políticas rupturistas como Podemos. La sentencia podría ser así: “cuidado con lo que elegís, que, como vamos, podemos llegar muy lejos sin necesidad de grandes cambios políticos”.

Pero, como siempre digo y me da igual quien emita el discurso, ya sea Podemos o un grupo de empresarios, hay que tener mucho cuidado con generar expectativas: si no se cumplen, las consecuencias pueden ser muy poco saludables.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada