viernes, 1 de mayo de 2015

¿Batalla electoral entre Podemos Vs Ciudadanos?





Fuente: El Diario.es
El panorama político está que arde. Las encuestas anuncian una fragmentación  en el escenario actual de los partidos, con la irrupción de nuevas formaciones políticas que pisan fuerte pero que todavía no sabemos cómo se comportarán tras las elecciones. Todo está sucediendo tan rápido que un día las encuestas encumbran a Podemos como el nuevo actor llamado a ocupar la Moncloa, y otro día dicen que se quedará por los suelos y Ciudadanos ocupará ese lugar. Como estableció en su día Heráclito: todo fluye, nada permanece


La fuerza con la que está creciendo Ciudadanos que, según un interesante artículo publicado en el Diario.es, estaría penetrando en el votante moderado del PSOE, nos plantea si la estrategia implementada por la formación de Pablo Iglesias no se está encontrando con serios problemas. Los resultados en las elecciones andaluzas han sido claramente insuficientes, puesto que con el 15% de los votos -para ser la primera vez que se presentaron no está tan mal- no transforma gran cosa y mucho menos se da el sorpasso al PSOE. Su idea de transversalidad, superar la dicotomía izquierda y derecha por otra que enfrenta a una minoría de privilegiados con los de abajo, choca con el imaginario colectivo de que todavía existen las izquierdas y derechas. De hecho, en innumerables encuestas, se considera a Podemos un partido de izquierdas, para algunos incluso más radical que otros, o, por el contrario, demasiado moderado para los parámetros de las necesidades de cambio radical que desde determinados colectivos se demandó en el 15M. Nunca llueve a gusto de todos. 


Ciudadanos puede ser el Podemos de la derecha o algo más. Quizás la transversalidad de Albert Rivera también sea una de sus fortalezas. Con medidas económicas totalmente diferentes a las propuestas por Podemos, volvemos a situar en el tablero político una cuestión de pelea ideológica entre modelos económicos y sociales divergentes encaminados a convencer a una mayoría social. Tenía entonces razón el líder de Izquierda Unida Alberto Garzón cuando hablaba de que lo importante es debatir sobre de economía desde posiciones ideológicas nítidas. Pero, claro, la vieja izquierda a veces es esclava de sus tradicionales símbolos y liturgias automarginándose electoralmente en multitud de ocasiones. Como podéis ver, estamos inmersos en el dilema del prisionero puesto que, se haga lo que se haga, siempre se tiene que decidir entre caminos espinosos llenos de incertidumbre.  ¿Dónde está el equilibrio?


Cuando los discursos buscan la ambivalencia para contentar a todo el mundo es posible que no terminen por contentar a nadie, o que la batalla electoral se juegue en cuestiones tan simples como cuantos años de cárcel hay que meterle a un político corrupto. ¿Qué pasa con nuestro modelo productivo? ¿Con la pobreza infantil? ¿Con el modelo de estado? ¿Con la precariedad laboral?  Es cierto que esto plantea un debate profundo y serio y en las tertulias televisivas no hay tiempo para hacer tanta pedagogía. Pero no olvidemos que es necesario que la gente se preocupe no sólo de echar pestes de los políticos, sino de pensar alternativas beneficiosas para la sociedad.  


Una cuestión importante y obvia  que no se nos puede olvidar: la crisis ha incrementado el descontento y la aversión hacia los políticos. La idea de regeneración democrática puede pasar, para algunos, por más estado, más control y más trasparencia y para otros, por apostar por la iniciativa privada y reducir la burocracia. Si Podemos y Ciudadanos se encuentran en temas de regeneración y lucha contra la corrupción, de nuevo, las diferencias deberán de ser planteadas en cuanto a modelo económico se refiere, o sea, un debate profundo de cuáles son las propuestas que se defienden. ¿Quién puede seducir más a una mayoría social?


Creo que Ciudadanos lo puede tener más fácil a la hora de captar votos tanto en el PP como en un sector moderado del PSOE -como comentaba antes-. Pero Podemos puede tenerlo más complicado para salir del espacio político que ya en sus mejores tiempos tuvo la IU de Anguita.  En mi opinión, es cuestión de paciencia. En cuanto estos partidos accedan a estructuras de poder y empiecen, si tienen la oportunidad, a gestionar o a influir en la gestión de diferentes gobiernos, la simpatía o el rechazo empezarán a fluir.

Un politólogo, como un economista, puede cometer el error de considerar que puede predecir el futuro, pero éste no está escrito. Lo que sí me preocupa con todo este panorama tan convulso es la crisis de expectativas. Si una mayoría apuesta por Podemos o Ciudadanos y luego no se cambia nada o vamos a peor -si cabe-, entonces, ¿cómo se canalizará el descontento en ese preciso instante que no se cree en  ningún actor político?



Lecturas recomendadas:
http://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos-siempre-medio-polemica_6_382921718.html

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