martes, 29 de septiembre de 2015

Elecciones catalanas: resultados y reflexiones




Las elecciones catalanas se han convertido en un plebiscito y, entre los dos bloques, es evidente que el de la independencia permanece unido. Eso sí, las elecciones en el parlamento no sustituyen un referéndum vinculante con una pregunta clara y todas las garantías.
 Parece, además, que los resultados electorales nos muestran una sociedad demasiado dividida, lo que, a la postre, supone serios problemas para articular un futuro político sin tomar medidas ni hacer nada, que es lo que le gusta a Rajoy.

Los resultados:
Lo primero que hay que señalar es la alta participación. Un 77% de los catalanes con derecho a voto han acudido a las urnas, mientras que en 2012 fueron el 67,76%.  El ganador ha sido Junts por el sí, con 62 parlamentarios, a seis de la mayoría absoluta y con un 39,78% de los votos. En segundo lugar, bastante lejos, un Ciudadanos meteórico ha escalado puestos hasta conseguir situarse en el número dos, con 25 parlamentarios y el 18% de los votos.
El PSC aguanta el tipo, pierde “solo” cuatro escaños; y el PP se mete un batacazo de aúpa, quedándose en 11, mientras que en 2012 obtuvo 19.

La suma de ERC y CIU (ésta última tras romperse y escindirse Unión Democrática) ha sacado peores resultados que en las anteriores elecciones. Si contamos con la subida de las CUP, que pasa de 3 escaños a 10, podemos decir que una parte del voto de ERC ha ido a parar a la formación independentista de izquierdas. Además, los pobres resultados de la marca Podemos en Cataluña (Catalunya sí que es pot), que llegó a un acuerdo con Iniciativa Per Catalunya, también nos puede hacer pensar de que se ha vivido cierto trasvase de votos entre espacios ideológicos.

La pregunta es: ¿y qué pasa ahora? Pues es complicado. El independentismo, aunque fuerte, no ha obtenido la mayoría de porcentaje en votos como para declarar la independencia unilateralmente. Por otro lado, el inmovilismo de Rajoy no sólo le ha costado que el PP caiga hasta el fondo en esta región, sino que también ha hecho que Ciudadanos consiga un capital político de más de 700.000 votos que, evidentemente, pondrá encima de la mesa en las futuras elecciones nacionales. Si el PP quería ganar en España utilizando las elecciones catalanas propugnando con éstas el miedo a la independencia, me parece que le está saliendo el tiro por la culata. 

En mi opinión, es necesario revisar el encaje de Cataluña en España, y eso supondrá reformar la Constitución si es necesario. Lo que ocurre es que creo que se está perdiendo mucho tiempo en debates identitarios. ¿Tiene sentido hablar de naciones y patrias en la era de la globalización? ¿Realmente estados pequeños podrán resistir mejor la crisis económica mundial y construir estados del bienestar fuertes? Si precisamente el problema de la Unión Europea con respecto a los refugiados es que cada estado vela por lo suyo sin pensar en las consecuencias y sin coordinarse con los demás, multiplicar el número de instituciones burocráticas en nombre de los pueblos no me parece que solucione mucho. El ejemplo es Grecia que, a pesar de que Syriza se ha convertido en un defensor a ultranza de la soberanía nacional, se ha visto aislada e incapaz de salir del agujero en el que está. Si queremos unirnos los países y los estados a favor de soluciones conjuntas, quizá sea necesario centrar el debate en medidas específicas.

El sentimiento en política está muy bien, y no seré yo el que le diga a nadie que no se sienta del país que le dé la gana. Eso sí, los problemas sociales se solucionan con propuestas muy concretas, no con banderas.


2 comentarios:

  1. Estupendo artículo, Héctor. Muchísimas gracias.
    Y pienso como tú que se proponen pocas soluciones a los problemas, ensalzando la idea de independencia sobre todo lo demás. ¿Les irá mejor siendo otro estado? Ni idea. No veo claras las ventajas ni desventajas de una u otra opción. La verdad es que hay estados pequeñitos a los que les va genial: Mónaco, Andorra, Vaticano...y ninguno tiene ejército, por ejemplo. Y Malta es el país de la UE con el índice de paro más bajo.

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  2. Gracias, Pepe:Mónaco y Andorra son paraisos fiscales, prácticamente, y así cualquier estado pequeño puede vivir pero no creo que ese modelo pueda expandirse mucho sin que reviente todo. Lo cual no quiere decir que un país pequeño pueda tener una gran industria y crecer, pero el futuro está en la colaboración entre todos. ¿Podría Malta superar una crisis migratoria como la actual sin ayuda de los demás estados? Lo veo complicado. Todos somos interdependientes, y la verdad es que poco se está hablando de ello. Un saludo y gracias por comentar!!!!

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