martes, 17 de noviembre de 2015

Abriendo debate sobre modelo productivo y empleo




Hace unos días os comenté sobre las profesiones más demandadas en la economía digital. Mi opinión siempre que salen este tipo de estudios y análisis, como ya expliqué, es que me da la sensación de que esas nuevas ocupaciones son todavía algo testimonial si las comparamos con el volumen total de contratación. 

Para argumentar mi opinión, traigo a colación las estadísticas sobre contratación del año 2014. De los 16 millones de contratos firmados, alrededor de la mitad se concentran en las siguientes ocupaciones:




Yo no sé vosotros pero, en mi caso, no veo nada de la nueva economía digital. Solo observo profesiones temporales ligadas a industrias tradicionales españolas, como pueden ser la agricultura, la hostelería o, incluso, la construcción.  Si dependemos de estos sectores económicos,  que es lo común en nuestro país, difícilmente podremos transformar el modelo productivo en eso tan manido que se llama economía del conocimiento.
Si tuviéramos que fijarnos  a la hora de implementar una política formativa o incluso universitaria en el mercado laboral, poca cosa cambiaría. Ni el contrato único, ni el abaratamiento o encarecimiento del despido nos sacan  de esto. ¿Cuál es la solución entonces?
En primer lugar, reconocer el problema. El cambio de modelo productivo es nuestro principal escollo para  incrementar el desarrollo económico y social. ¿Cómo se consigue esto? Pues aquí entra la ideología de cada cual; hay tantas posibles respuestas como complejidad en el tema.
·         Se puede crear en empleo directamente por parte del estado. En este caso, se identifica qué sectores se quieren potenciar y el estado desarrolla políticas formativas y de inversión pública para crear el mayor número de puestos de trabajo en estas áreas. Un ejemplo -no el único- sería el sector de la energía renovable, donde se buscaría cambiar el modelo energético a la vez que se crea tejido productivo.
·         En segundo lugar, se pueden crear políticas fiscales positivas para aquellos sectores de interés (incluso subvencionarlos directamente). De la misma forma que el cine y la cultura piden mejor trato fiscal, la economía del conocimiento y la innovación podría exigir lo mismo. Irlanda ha creado un paraíso fiscal para las empresas tecnológicas tipo Google, y ahora crece al 7% tras elrescate.
·         En tercer lugar, quedaría una liberalización total de la economía, propiciando una reducción también de los costes laborales y empresariales que pueda mejorar el microclima tanto de creación como de crecimiento empresarial. La innovación, según los defensores de este axioma, vendría sola. 

Pueden existir más medidas, aunque solo he escogido tres que van desde la participación directa del estado hasta el monopolio casi en exclusiva del sector privado.  Se escoja la que se escoja, el estado tendrá que regular y desarrollar políticas formativas que nos permitan reciclar a la población para los sectores emergentes. No obstante, siempre tendremos un grave problema: el cambio de modelo exige pensar a largo plazo y nosotros necesitamos medidas urgentes.
Me gustaría generar un debate sobre este asunto. ¿Cómo pensáis que podemos transformar nuestro modelo productivo? ¿Os declináis más por el intervencionismo o por la liberalización?
Con las conclusiones escribiré otro artículo la semana que viene.


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