jueves, 24 de marzo de 2016

Élites políticas, poder y prudencia


Lo escribí hace tiempo mencionando a Michels: los partidos políticos son organizaciones burocráticas que tienden a ser controladas por una minoríaDigo esto porque me da la sensación de que todavía no somos conscientes de lo que supone el poder y nos sorprende ver cómo los partidos -sobre todo sus dirigentes- se agarran a él como buenamente pueden. Democracia, en teoría, significa que no permitimos que el poder se concentre demasiado, por eso mismo existe la división entre legislativo, ejecutivo y judicial, así como unos medios de comunicación críticos o el deber ciudadano de ser personas activas, informadas y formadas en política. Que nadie se ría, hablo en teoría, no de que ocurra eso.

Todos los actores políticos sin excepción son maquinarias que quieren alcanzar el poder, lo cual es obvio, y su actividad siempre irá encaminada hacia este objetivo. Pero, como en todo, quizá las estrategias para gobernar puedan verse claramente marcadas por la necesidad de inmediatez y esto supone un grave error.

El cese fulminante del secretario de organización de Podemos por parte de Pablo Iglesias se encuadra en esta estrategia: todo lo que estorbe para alcanzar poder está mal y si no dimites, te ceso. Las dimisiones en Madrid por parte de nueve dirigentes abrieron una nueva crisis en la formación morada de la que se ha acusado a su antiguo secretario de organización. No podemos olvidar que Podemos es un fenómeno político que se está todavía gestando, pero que, en mi opinión, necesita más tiempo para asentarse como proyecto. Una cosa es que Iglesias y sus colaboradores estén preparados para ejercer labores de gobierno (que habría que verlo pero que, a priori, no pongo en duda) y otra es que su partido esté preparado para lo que supone el desgaste del poder. Un partido político necesita una estructura territorial fuerte, líderes locales con experiencia de gobierno -o en labores de oposición- y una militancia unida alrededor un mismo proyecto.

Independientemente de las distintas corrientes y facciones que tenga dicha organización (además de otros partidos que han ido coaligados, tipo Compromís), a la hora de gobernar más vale cerrar filas. Todo es muy difícil, sobre todo en la izquierda, cuya pluralidad a veces se ha entendido por guerracivilismo. Podemos conecta con la crítica generalizada hacia todo lo que hay en política, lo que no significa que sus propuestas, en caso de que se lleven a cabo, sean defendidas de forma masiva por la población y explicadas por los miembros del partido de una forma eficiente (además de ser las correctas, claro está). Canalizar el descontento es importante, pero cumplir las expectativas también.
¿Se puede ser asambleario y eficaz? Pues parece que no, y a la vista está que Podemos está estructurado como un partido tradicional. No obstante, la campaña mediática y de otras organizaciones contra Podemos también está empezando a erosionar a la organización, máxime cuando se encuentra en plena negociación para ver si apoya a Pedro Sánchez o no.
Y aquí entra el problema. ¿Gobernar en coalición o apoyar la investidura y negociar cuestiones concretas? ¿Ir de nuevo a elecciones? Son preguntas que están encima de la mesa. Para mí, ir de nuevo a elecciones es un fracaso total. Es demostrar, como dice la alcaldesa de Madrid,  que no se puede jugar con las cartas que te han dado los ciudadanos a través de los votos. Además, no entiendo muy bien que en Podemos esta sea una opción viable y pragmática, sobre todo a tenor de las innumerable encuestas que reflejan que el escenario electoral seguirá tal y como está ahora. No se puede permanecer toda la vida en época electoral, con debates muy preparados y bonitos lemas. A veces se gobernará y a veces no, pero siempre hay que dar la batalla en función de los votos recibidos.  

Mi opinión es que se puede dejar gobernar a Sánchez y luego hacer una oposición constructiva. Vienen tiempos difíciles para pactar con Bruselas el déficit, abordar los distintos problemas sociales y económicos que arrastramos y, sobre todo, para afrontar un futuro en nuestro mercado laboral todavía lleno de incertidumbres. Con una buena oposición desde ya, Podemos puede construir una buena y fuerte estructura que pivote alrededor de propuestas concretas, tal y como pueden hacer, por cierto, el resto de partidos, incluido el Partido Popular, aunque este también está sumergido en graves problemas internos. Rajoy está políticamente acabado, como lo estaba Aguirre, pero sigue en sus trece. La idea del PP de presentarse primero a la investidura -llegando así a un acuerdo con Ciudadanos- hubiera sido más inteligente, obligando así al PSOE sólo a contar con Podemos. Pero, claro, los populares no contaban con que Ciudadanos prefiere cualquier otra cosa a repetir elecciones.

 ¿Realmente cogobernar con el PSOE es una opción que beneficia a Podemos? Tengo mis dudas. Aunque es verdad que el PSOE no quiere pactar con Iglesias un gobierno y acercarse a Ciudadanos busca precisamente cerrar esa puerta, no quiere decir que no se pueda llegar a acuerdos programáticos. ¿Hacia dónde irán Sánchez, Rivera y Rajoy (en caso de que siga) cuando haya que negociar unos presupuestos? Aquí es donde hay espacio para el debate ideológico y la controversia.
Como os decía y para ir concluyendo, parece que la inmediatez no es buena aliada de la prudencia. Antes tenía claro que se repetirían elecciones, ahora no.


http://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos-hablar_6_495260507.html




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