viernes, 1 de abril de 2016

Poco trabajo para muchos desempleados: una reflexión


En España seguimos teniendo un problema grave con el desempleo. El hecho de tener, según la última EPA, 4.779.500 personas en elparo, nos indica que todavía nuestro mercado laboral es sumamente ineficaz.

Según podemos leer en la prensa, la alta tasa de paro se materializa en una competencia feroz por cada vacante. Unas 80 personas de media compiten por cada puesto, elevándose la cifra a 100 si nos centramos en el sector hostelero.  Esta situación nos sitúa en una paradoja: tener empleo es casi como si te tocara la lotería. Tener un buen empleo, ni que digamos.

La elevada competencia que os comentaba hace que, por consiguiente, las condiciones laborales se precaricen aún más. Al no poder tener libertad para movernos dentro del mercado laboral por no tener adónde ir, aceptamos cualquier cosa: ser becarios indefinidos, horas extras sin remunerar, salarios excesivamente bajos… y así un largo etcétera. Las elevadas cifras de paro siempre suponen un ejército de reserva esperando ser utilizado. Si nos nos gustan las condiciones laborales, ahí hay una cola de gente esperando.

Como en todo, hay soluciones colectivas e individuales. Las colectivas pueden ser implementadas por la política, que puede buscar opciones eficientes de crear empleo y ayudar al mercado laboral a dinamizarse, amén de buscar mejorar las condiciones laborales. Las individuales nos obligan a replantearnos nuestra búsqueda de empleo, siendo conscientes de que tenemos que intentar estar en la mente del contratador antes que nadie. Pero, claro, con tantas personas haciendo lo mismo que nosotros, siempre se quedará alguien en la cuneta. De ahí que sean importantes las acciones colectivas y las individuales, la creación de empleo y la búsqueda eficiente, la mejora de la economía y la construcción de un buen perfil profesional. Lo que ocurre es que es más fácil cambiar uno mismo que intentar que cambie todo, y es por eso que perdemos la perspectiva social de la vida.

Según el artículo citado, Madrid, Cataluña y Aragón tienen los mercados laborales más eficientes. Por el contrario, Andalucía tiene uno de los peores: peor tasa de paro, más pobreza, y más competencia por cada vacante (en el caso de que salga alguna). Tras todo el escándalo de los ERE y loscursos de formación para desempleados, creo que en esta comunidad autónoma debemos reflexionar muy profundamente sobre cuál es la dirección  que seguimos, la imagen que damos y cómo podemos intentar salir del agujero.  


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