jueves, 20 de abril de 2017

Internet e infancia: educación ante todo

Soy cada vez más escéptico con el concepto de nativo digital. Utilizar el móvil con dos años o ser un crack compartiendo fotos en Instagram con dieciséis no es sinónimo de saber hacer un buen uso de Internet. Hay cuestiones importantes como la privacidad, la gestión de emociones, la prudencia y la solidaridad con quien es víctima del ciberacoso en la red que no se heredan a través de los genes, tienen que ser adquiridas necesariamente mediante la educación. Aquí los padres son fundamentales, como no podía ser de otra manera.

Que un niño con menos de catorce años tenga un perfil en redes sociales es algo que no está permitido, a no ser que el padre o la madre lo hayan autorizado. No obstante, muchos menores ya tienen sus cuentas en las redes, pero, ¿saben utilizarlas? Con la excusa de que los niños saben mucho, algunos adultos se han despreocupado de aprender qué red social es la que utilizan, de sentarse con ellos para ver cómo se abren el perfil, de controlar las horas de conexión y saber en todo momento cuál es el uso que los niños le dan a su dispositivo. Se pasa de darle el móvil al chaval para que se calle a intentar prohibirlo todo por las malas, como si no fuera fácil conectarse a Internet desde decenas de sitios: videoconsolas, móviles, ordenadores, en casa del amigo…

Es más importante dar consejos prácticos sobre cómo actuar en la red combinados con reglas claras. Y esto debe ser también aprendido por los adultos, si no lo hacen, ya que muchos pecan de imprudentes y son a veces más infantiles que los propios niños.

Por otro lado, creo que el mayor problema al que se pueden enfrentar las madres y los padres es el derivado del uso, o no uso, del móvil. Si el niño no tiene móvil parece que está marginado. Pero, ¿es necesario que sea Smartphone? ¿Es necesario que lo tenga con menos de quince años? Y si tiene Smartphone, ¿es necesario que sea de contrato y no de tarjeta prepago? No olvidemos que el móvil es de los padres del menor, no del chaval, y eso tiene que quedarle claro.  
Veamos cuáles pueden ser algunos problemas derivados del uso de la red y consejos para prevenirlos:
  • Grooming. El grooming es un adulto que se hace pasar por niño para ganarse la confianza de los menores. Las intenciones no son buenas, como es lógico. El primer consejo que debemos dar a un chaval es que no acepte invitaciones en redes sociales de extraños. Eso tan manido que nos decían nuestros padres y abuelos de “no hables con extraños en la calle”. De sentido común. Si utilizamos las redes sociales para conectarnos con gente que de verdad conocemos fuera de Internet, reducimos la posibilidad de que nos pase esto.
  • Sexting. Se trata de compartir fotos íntimas y que se hagan virales en la red. Un problema mayúsculo. La mejor forma de evitarlo es NO COMPARTIR FOTOS CON NADIE, aunque sea de nuestra confianza más absoluta, si son íntimas, o sea, si salimos como nuestra madre nos trajo al mundo o haciendo cosillas que no nos gustaría que viera la gente.
  • Adicción. Soy muy escéptico cuando se habla de adicción a Internet, pero es lógico que si alguien está todo el día con el móvil que ni come ni duerme, podemos estar ante un problema.
  • Ciberacoso. No solo hay que trasmitir confianza a un chaval para que le cuente a sus padres si es víctima de acoso, sino que también hay que combatir que esos chicos sean partícipes. Si ven comentarios hirientes o fotos perversas de alguien, lo mejor es no compartir y no formar parte de esa rueda de ignominia.

Hay muchos más consejos, y para ello os dejo varios vídeos. Seguro que os resultarán interesantes.
Vídeo sobre el sexting


Vídeo sobre el Grooming

Decálogo por la ciberconvivencia positiva y contra la violencia digital



lunes, 17 de abril de 2017

Mi nuevo artículo en JobsHunters: Sobre continuar nuestra actividad en la red.

Ya se encuentra disponible mi nuevo artículo en JobsHunters. Esta vez ha tocado reflexionar sobre la necesidad de mantener nuestra actividad profesional en la red independientemente de si estamos ocupados o desempleados.
Enlace aquí. 

domingo, 16 de abril de 2017

Nueva entrada en mi blog cultural.

Si os interesa la novela negra, acabo de publicar en mi blog cultural una reseña sobre el libro "recursos Inhumanos", escrito por Pierre Lemaitre. 

lunes, 10 de abril de 2017

¿Qué nos preocupa a los españoles? Paro y corrupción


El paro y la corrupción, como no podía ser de otra manera, son los dos principales problemas que preocupan a los españoles según el CIS. Si nos centramos en el segundo de ellos, podemos leer en la prensa que “la preocupación ciudadana por la corrupción sigue su línea ascendente de los últimos meses y se ha disparado en el último barómetro del CIS, en el que la citan como problema el 44,8% de los encuestados, 7,5 puntos más que en el sondeo anterior.”

No es que haya más corrupción que en la época de la burbuja inmobiliaria (aunque la mayoría de los casos que están floreciendo son de esta época) o en décadas anteriores, sino que ahora en nivel de aguante ha cambiado, por un lado, y se conocen más casos, por otro. El listón de tolerancia ante la desvergüenza ha descendido de forma sustancial y, en plena crisis, ya es difícil encontrar a alguien que diga eso que se escuchaba algunas veces de “roba, pero hace algo”, aunque en ocasiones parezcamos  demasiado indulgentes con los corruptos, tragando más de la cuenta cuando se trata de casos de partidos que consideramos “de los nuestros”. De todas formas, es posible que las generalizaciones, como expondré más adelante, nos lleven a un callejón sin salida: ¿podemos desarrollar una democracia sin política?, ¿todos los políticos son corruptos?

Sigamos con los problemas. Es noticia que  la percepción sobre la situación económica se ha modificado: “disminuye en cinco puntos el porcentaje de ciudadanos a quienes preocupa este asunto (el 22% frente al 27% del mes anterior), y también hay un mayor optimismo sobre su evolución”;  no obstante, tampoco está la situación para tirar cohetes.

Es posible que los últimos datos de paro y el crecimiento económico de España suavicen nuestro estado de ánimo, pero el desempleo sigue siendo una amenaza para casi todos los españoles. El miedo a perder un empleo, quien lo tenga, y el miedo a no obtenerlo nunca, quien lo esté buscando, es un mal endémico en este país. Aunque seamos optimistas ante el futuro -quien lo sea-, la sombra del desempleo es alargada.

A los problemas anteriores habría que sumarles otro, que es la clase política. Esto es muy preocupante, como os decía,  porque si en una democracia la política es un problema, habría que intentar definir bien dónde está el obstáculo: ¿son los partidos existentes o es el poder político en sí? ¿Son los políticos en general o algunos en particular pero generalizamos?  Por lo que se puede interpretar, metemos a todos en el mismo saco y, si no somos de proponer muchas alternativas, el odio a la clase política se va volviendo cada vez más sistémico sin que encontremos alternativas saludables.







domingo, 2 de abril de 2017

Twitter, usuarios robots y modernidad líquida


Hay una serie de datos relacionados con Twitter que ponen los pelos de punta. El primero, que  el 15% de las cuentas son robots. Sí, muchos de los que aparecen tuiteando o emitiendo mensajes a diestro y siniestro no son humanos. Quien hace la ley hace la trampa, y Twitter es un buen caladero de promoción en el que cualquier estrategia es bien recibida. ¿Sirve entonces esta red social como termómetro de la opinión general? ¿Un trending topic realmente refleja lo que interesa en los medios sociales o está manipulado? Siempre pasa: los medios de comunicación masivos, a veces, no son buenos canales para conocer lo que piensa el personal; una cosa es la opinión pública y otra, la publicada. Aunque Twitter es un canal bidireccional, cuando veamos que una cuenta rara nos sigue, quizá debamos dudar. Entre los grupos que persiguen una estrategia determinada y las maquinaciones robóticas, la plaza pública que es Twitter empieza a flaquear por muchos frentes.

Por otro lado, Twitter ha suspendido en el último año más de 600.000 cuentas extremistas. Ya sabemos que la red de micoblogging también se ha convertido en un espacio para voces radicales de todo pelaje y que, en cierta manera, podían campar con cierta sensación de impunidad. Es necesario que se controlen estos problemas. Parte de su seriedad como red social pasa por ser capaz de articular medidas contundentes para que no se convierta en un foro de opiniones llenas de odio. Pero entre los robots y los fanáticos queda cada vez menos espacio para construir conversaciones constructivas y de calidad, y todo el genial potencial de Twitter como canal de comunicación a tiempo real empieza a perder fuelle.

La modernidad líquida que brillantemente describió el sociólogo Bauman se caracteriza por ser una sociedad en la que identidades, amor, relaciones laborales… se mueven frenéticamente en una serie de comienzos efímeros que son seguidos por continuos finales insípidos. Si veo que el hielo es débil, patino más deprisa y  las redes sociales son un reflejo bastante real de lo que  digo: todo debe ser comentado, fotografiado, indultado o alabado en tiempo real entre voces un poco histéricas sin que tan ni siquiera nos dé tiempo para pensar.
Menos mal que, por lo menos, podemos tener un blog. Pero, claro, todas estas palabras quedarán sepultadas en pocos minutos entre toneladas de información. ¿Nos acordaremos mañana de este artículo? Y dentro de algunos meses, ¿nos acordaremos de muchas noticias que parecen importantes hoy? Como dijo Heráclito: todo fluye, nada permanece.