domingo, 18 de noviembre de 2018

Facebook Jobs: ofertas de empleo en Facebook



Facebook tiene habilitada un área para buscar ofertas de trabajo. Se llama Facebook Jobs y permite localizar ofertas de empleo que se publican en un ámbito geográfico concreto.
La opción se sitúa en la columna izquierda de nuestro muro (versión PC, justo en "explorar") o si es la versión móvil, en el menú de las tres líneas:




Una vez seleccionamos la opción "Empleos" saldrán una serie de ofertas como las de la imagen, localizadas en el ámbito geográfico que hemos puesto en nuestro perfil.


Podemos concretar la búsqueda especificando el tipo de empleo: Jornada completa, media jornada, pasantía (pasantía, por lo que he leído, se refiere a prácticas), etc., o, especificar también el sector en el que buscamos.


Una vez localizadas, al hacer clic en cualquier oferta veremos que viene con la información básica: puesto, tipo de jornada, ámbito geográfico y requisitos.

Si estamos interesados en una oferta tan solo hay que elegir “postularte” y se abrirá nuestro currículum de Facebook


Como podéis observar  Facebook tiene bastante información de nuestro perfil profesional. Si no nos hemos preocupado por incluir información profesional en nuestro perfil no pasa nada, siempre podemos editar haciendo clic en el icono del lápiz o agregar aquella información que veamos relevante. Cuando hayamos completado dicha información, seleccionamos la opción “enviar”.

Facebook Jobs es una herramienta que debemos tener en cuenta, aunque siempre he dicho que lo más importante en Facebook es seguir buenas páginas y perfiles profesionales y, sobre todo, crear listas para organizar los contenidos de forma correcta. Además, es fundamental separar red profesional de red personal, evitando conflictos gratuitos y compartir contenido que pueda comprometernos. No olvidemos nunca gestionar bien nuestra privacidad, impidiendo que cualquier nos etiquete sin que previamente autoricemos el contenido o que nuestra información personal quede expuesta de forma pública sin que lo hayamos meditado bien.

Sigamos con el empleo. No es necesario que todos los días hagamos búsquedas para ver si se ha publicado alguna oferta. Es indispensable saber utilizar los trucos que nos facilitan estas herramientas y, quizás el más importante, es la generación de alertas. Podemos suscribirnos a las alertas de empleo a través de la opción “Suscribirte”.


Una vez suscritos se nos notificarán las novedades en las ofertas de empleo según las categorías seleccionadas.

Más información interesante

Si os preocupa la privacidad de Facebook, os paso el artículo que escribí hace tiempo sobre cuestiones básicas de su configuración: Pinchad aquí.

Facebook prepara una serie de vídeos en los que da recomendaciones para buscar empleo. Es un salto más de esta red social orientado a convertirse en un portal especializado en empleo y formación. Podéis leer la información en este enlace.



domingo, 4 de noviembre de 2018

Facebook añade el botón de contexto



La posverdad,  que siempre ha existido pero con las redes sociales adquieren un matiz apoteósico, está intentando ser controlada como bien se puede.  Por ejemplo, Facebook ha añadido un botón,llamado de “contexto”, que permite profundizar más sobre el medio que publica dicha información. Insuficiente a todas luces, porque medios “serios” también pueden difundir bulos según el interés de su línea editorial y el grupo que los financie ( como ya se pudo observar en la vida del magnate William Randolph Hearst y su relación con el bulo del que el Maine fue hundido por España).

Veamos  de qué se trata lo que os comentaba de Facebook. Como podéis observar en el primer pantallazo, vemos una noticia. En este caso, nos alertan sobre un tiroteo en Pittsburg (EEUU).
En primer lugar, pulsamos, tal y como se señala, el símbolo indicado por la flecha.




En segundo lugar, accederemos a información sobre el medio que publica dicha noticia.






Como se puede observar, nos da una breve información enlazada de la Wikipedia, nos determina la fecha de publicación de la noticia, y nos remarca más artículos publicados de la web.
En tercer lugar, también podemos analizar en qué zonas del mundo se ha compartido, principalmente, este contenido:





Lo que busca esta nueva opción de contexto es analizar el medio que difunde. Cuál es su trayectoria y el tiempo que lleva funcionando. Pero a todas luces es insuficiente. Sería necesario que esa noticia, a su vez, pudiera ser contrastada con otros medios, aspecto que todo ciudadano debería hacer una vez que se detiene a leer la noticia. La lectura crítica y rigurosa es básica para no caer en el engaño, pero, ¿se hace? Pues seguramente no, porque requiere tiempo, elemento del que se suele carecer y que lleva a centrarnos solo en los titulares y no en el resto de la noticia.

Las noticias falsan se difunden un 70% más que las verdaderas. Apelar a  las emociones del receptor del mensaje, decirle lo que quiere escuchar, indignarle o emocionarlo de muchas maneras parece estar detrás de que se reaccione así.  No es solo culpa de Internet. Simplemente, se deja de creer en lo que se considera “oficial” para abrazar cualquier noticia que se recibe vía WhatsApp o redes sociales dando veracidad a contenido que no sabemos bien si está contrastado.


domingo, 21 de octubre de 2018

¿Mucho influencer y poco referente?



https://pixabay.com/es/los-influenciadores-redes-sociales-3151032/ 
Tras la “polémica” sobre una canción de Mecano en la que se decía “mariconez” (no sabía que existía) y la negativa de una cantante de OT de decir esa palabra por considerarla homófoba, se ha generado también un interesante debate sobre influencers y referentes. Si se lía esto por Mecano, no quiero saber la que se puede liar si escuchan a otros grupos de rock o el género trap al estilo Yung Beef (mientras escribo, en mi ordenador suena Extremoduro  y me da la risa).
No voy a entrar a valorar si la canción de Mecano es o no es insultante, porque el arte está ahí para sus múltiples interpretaciones. Se pretende, en mi opinión,  generar una censura en forma de tenaza en nuestro tiempo para que apriete bien la libertad de expresión: por un lado, el conservadurismo de toda la vida; por otro, el movimiento de los que se ofenden siempre, muchos en el espectro de la izquierda sociológica. Interpretaciones literales de obras artísticas, descontextualización de los mensajes y un largo etcétera de problemas que, con las redes sociales, se amplifican de forma considerable. Porque una cosa es decir que la canción te parece mala y mandar al grupo a tomar viento, que eso también es libertad, y otra es pretender eliminarla y crear una campaña de acoso y derribo en las redes sociales. Tenemos otros problemas, señores y señoras.  

Explicar que las obras artísticas, literarias y filosóficas  son fruto de su tiempo -también hay que saber leer entre líneas- es básico; si no, terminaremos prohibiendo a Aristóteles por defender la esclavitud ( lo hacía) con los ojos de ahora. La mejor forma de luchar contra un producto cultural es no consumirlo y/o hacer una crítica constructiva de éste. Si empezamos a pasarnos de frenada a la hora de juzgar obras artísticas, podemos generar el efecto contrario: que lo prohibido atraiga más y que se consideren rebeldes y contraculturales obras de calidad dudosa solo porque no son políticamente correctas o porque cuestionan el orden establecido. La necesidad humana de  transgresión siempre estará ahí; la calidad, muchas veces, no.

Lo más importante aquí, como establece Bob  Pop en una charla con Buenafuente, es que quizás estamos eligiendo mal  a los referentes y esto es debido al poder de las redes sociales. Las causas son buenas, pero elegimos mal los símbolos y representantes.  ¿Es Mecano un ejemplo de integridad artística? ¿Son los concursantes de un talent show televisivo  ejemplo de liderazgo social?, ¿son los twitteros ejemplo de lo que debe ser un debate político (sí, las tertulias y el congreso quizás tampoco)?

Pero lo de los influencers viene de lejos. Que una persona esté todo el día en Instagram probando productos y se convierta en objeto de atracción, por su número de seguidores, de las marcas, nos debe hacer pensar. Un  artículo de Puro Marketing analiza el escenario actual y no es muy optimista: las marcas quieren entrar en el marketing de influencers como sea, aunque esto conlleve elevar a personas que, en realidad, no sabemos bien de dónde sacan el número de seguidores.  Millones de personas tienen como referentes a youtubers e instagramers, y la potencia de éstos es mayúscula. 

Pero, ¿sabemos diferenciar la autenticidad del fraude? ¿Un influencer sirve para todo: da lo mismo que venda maquillaje, pruebe videojuegos, venga bragas  o hable del gobierno? ¿Qué hace a una persona influencer? ¿Puede comer cualquiera gratis o dormir en hoteles sin pasar por caja solo para hablar bien en Facebook de dichos negocios? El chantaje al que se puede enfrentar cualquier empresa por parte de personas que amenacen con hablar mal de ella  es una realidad  más común de lo que parece. Una cosa: si alguien te paga, es difícil que hables mal de él.  ¿Vas a hablar mal de un libro que te ha mandado una editorial? ¿O de ese zumo de frutas de la marca que te ha pagado? En fin, cuestionamos a los medios, pero ¿debemos creernos a los que se autodenominan influencers?
Cuando una persona tiene muchos seguidores, su opinión se convierte en norma para los que lo  admiran. Pero si una sociedad necesita, aún, líderes, deberíamos pararnos a pensar quién, desde luego, debe tener el privilegio de ostentar ese nombre.

lecturas recomendadas
Artículo de Alex Grijelmo sobre la polémica. Muy interesante: 

domingo, 14 de octubre de 2018

Blog, posicionarse profesionalmente, postureo y avalancha digital.



Soy blogger desde hace años y no conozco una mejor herramienta de posicionamiento tanto en el mundo online como fuera de él. Aunque tampoco me ha obsesionado mucho el número de visitantes, puesto que el blog lo veo más, siempre lo he dicho, como una herramienta profesional de gestión de contenido. En una era donde sobra información, gestionarla es la clave y el blog, su principal arma.
En un interesantísimo artículo, Andrés Pérez Ortega, quizás el mayor experto -o uno de los grandes- sobre marca personal en España, escribía sobre el problema de entender la marca personal como escupir contenidos a diestro y siniestro en las redes sociales. Esclavizados por la inmediatez y la foto fácil, pasamos más tiempo compartiendo nuestra vida en directo que aportando valor, valor profesional, algo que sirva para diferenciarnos y demostrar todo el conocimiento del que disponemos. Escribir cuesta trabajo; subir fotos a Instagram, menos. Si el contenido es el rey, ¿por qué nos centramos solo en el continente?

 Yoriento dijo una vez, creo recordar, que sin blog eres un “sintecho” digital.  ¿Dónde está mejor tu tarjeta de presentación: en centenares de artículos donde muestras tu experiencia y análisis o en comentarios en redes sociales que se van sepultando a golpe de clic por segundo? Puedes cerrar tu página de Facebook, mudarte de Twitter a Instagram o lo que sea, pero tu blog, tu casa, tu espacio, sigue ahí de pie. Te da igual compartir tus contenidos en la red social de moda, todos los enlaces llegarán a tu website.

En un taller sobre marca personal me dijeron que el blog tenía los días contados. En ese instante me di cuenta de que algo falla en el análisis: el blog no está muerto,  lo que ha estado siempre muerto ha sido creer que se podía vivir bien teniendo solo un blog. Un blog es un medio, un camino, un inmejorable Currículum Vitae -el óptimo, dejaos de florituras- y el mejor depósito de información relevante al cual siempre podéis volver.

¿Por qué entonces no queremos tener un blog y construimos nuestra identidad online profesional sobre las redes sociales?  Porque escribir un blog cuesta trabajo y es un proyecto de por vida, a largo plazo. Es la soledad del corredor de fondo, un maratón permanente. Y esto casa poco, como os decía, con la obsesión de inmediatez y de obtener resultados a cortísimo plazo. Si resistes, ganarás reputación y posicionamiento.


domingo, 7 de octubre de 2018

Competencias digitales en el mercado de trabajo


La transformación del mercado de trabajo debido al cambio tecnológico, que ha traído nuevos empleos y modificado muchos antiguos, ha puesto encima de la mesa una serie de competencias profesionales cada vez más necesarias para la inserción laboral.
En un artículo publicado no hace mucho se mencionaban algunas de estas competencias, y me ha parecido interesante traerlas aquí. Comencemos:
  • Conocimiento digital global. Comprender a qué nos enfrentamos en esta nueva economía digital, conocer sus principales características y, por extensión, saber desenvolverse  en ella no solo profesionalmente, sino personalmente, es quizás de las más importantes.
  • Creatividad. Entenderemos creatividad, en este nuevo contexto social, a poder ver las posibilidades de negocio que pueden derivarse del uso de la tecnología.
  • Colaboración. La economía colaborativa – que habría que analizar detenidamente en otra ocasión- también se abre un hueco con fuerza, por lo que es necesario saber controlar o, por lo menos, conocer bien de qué se trata y cuáles son sus principales plataformas.
  • Capacidad analítica. Es lógico que en un mundo de exceso de información la gestión de esta y su análisis, para extraer las mejores conclusiones, sea una competencia esencial. 
  • Inquietud por aprender y desarrollarse. Ha terminado eso de que aprendo una cosa y la repito treinta años. El mundo se mueve constantemente y los cambios se suceden a una velocidad de vértigo obligándonos a todos, por tanto, a  estar preparados para ponernos al día en nuevos conocimientos de forma permanente.
  • Orientación al cliente. Entender al cliente, al consumidor, sus necesidades y sus costumbres.
  • Empatía. La empatía no solo es una competencia que nos hace mejores profesionales, sino mejores personas también.

La transformación digital es un reto para las empresas y profesionales. Según otro artículo, que se hace eco de un encuentro de ManpowerGroup y OnGranada Tech City , en Granada, el 100% de los empleos serán afectados por el cambio tecnológico. Además, la tasa de desaparición de las compañías se ha quintuplicado en las últimas décadas, según Juan Carlos Cubeiro, Head of Talent de ManpowerGroup. El trabajo indefinido  está marcado por la aversión de las empresas a contar con plantilla fija y a los contratos temporales, es posible, pero, además, la supervivencia de las empresas es muy limitada y su duración menor que nunca.
Las derivas  en las tendencias de consumo cambian constantemente y la obligación de adaptarse a estos entornos genera la sensación de vivir, como decía Bauman, en un mundo líquido.


domingo, 30 de septiembre de 2018

Perfiles profesionales difíciles de encontrar y sobrecualificación


Se da una paradoja en España.  Por un lado, según un estudio realizado por ManPowergroup, “el 45% de los directivos afirma que no pueden encontrar el Talento que necesitan, y el porcentaje es aún mayor en el caso de las grandes empresas, en ellas, el 67% de los empresarios ha experimentado Escasez de Talento en el año 2018”;  por otro, según leemos en la prensa, “un 22,4% de los empleados españoles está sobrecualificado para el puesto de trabajo que ocupa. Además, casi el 35% de los trabajadores tiene un empleo en un campo que no corresponde con su especialización durante la etapa formativa”.

Esta paradoja es preocupante: tenemos a gente con mucha formación desempeñando puestos que no necesitan tanta cualificación mientras, en la otra cara de la moneda,  falta personal cualificado para determinados trabajos. Veamos primero la problemática de la falta de talento.

                                                                      Gráfico 1




Fuente de la imagen: informe Manpower. Enlace a infografía aquí.



Imagen 1



Fuente de la imagen: informe Manpower. Enlace a infografía aquí.

Como se puede observar en la imagen anterior, existen problemas para encontrar gente de profesiones tan diversas como: electricistas, soldadores y mecánicos, auditores, representantes comerciales o conductores.  Es lógico que para muchos de estos puestos no sea necesaria educación universitaria, por lo que la formación profesional juega aquí un papel más que interesante. Si seguimos analizando la infografía, observamos que los motivos por lo que no se pueden cubrir las vacantes, según el estudio, son: falta de candidatos (19%), falta de experiencia (29%),  carecen de habilidades demandadas (29%), etc.

¿Realmente falta talento cuando existe sobrecualificación?

Todo señala que el problema de la sobrecualificación viene derivado, principalmente, de estudiar áreas que no tienen demanda en nuestro mercado laboral. Además, por lo general, las empresas suelen pedir bastante más cualificación de la que se requiere para el puesto, no sabemos si por pedir lo máximo y pagar menos, porque hay mucha gente para esa oferta y es necesario cribar o por otros motivos ocultos.

Gráfico 2
España se encuentra entre los países de la OCDE cuyo porcentaje de ocupados que están empleados en un campo diferente al de su especialización es más alto.

Si los españoles optan por formación universitaria por encima de otras opciones, deberíamos conocer qué campos estudian. Según el artículo de cinco días:
“destacan los relacionados con la educación (16% de los graduados) donde predominan las diferentes modalidades de magisterio; los graduados en salud (un 13,6% de los graduados), donde se incluye medicina, farmacia o enfermería; graduados en Derecho (con un 5,1%); y también los graduados en carreras relacionadas con el sector servicios (con un 7,4%), donde aparecen especializaciones como turismo o comercio.”

Gráfico 3


El sistema productivo español tampoco da oportunidades a profesionales de alta cualificación. "En 2017, España estaba entre los cinco países de la UE con un menor porcentaje del total de empleados ocupados en tareas de alta cualificación”. Hay muchos graduados y quizá las ramas escogidas no son las que más salidas laborales tienen.

La dualidad del mercado de trabajo nos lleva, de nuevo,  al eterno debate sobre la formación en España:  o se estudia mucho o no se estudia casi nada. O apenas tenemos la ESO o tenemos una carrera, dejando opciones intermedias como la Formación Profesional al margen.

Pero hay competencias transversales y técnicas que también son muy importantes. Como señala el artículo,  “existe escasez de trabajadores para ocupaciones técnicas o profesionales con unas competencias precisas y profundas, tecnologías de la información, ciertos tipos de ingeniería, conocimientos informáticos y electrónicos, lo que refleja las reducidas habilidades digitales en España respecto a otros países"

En líneas generales, España tiene mayor inclinación por profesiones de baja cualificación, encontrando algunas excepciones como el estudio de Manpower group, pero que no eliminan el problema estructural que arrastramos desde el boom de la construcción y su posterior desplome.

No obstante, tener estudios universitarios no implica dominar determinadas competencias, como pueden ser las tecnológicas: "Un cuarto de los adultos españoles (23%) carece de los conocimientos básicos sobre las tecnologías de la comunicación y la información (TIC), frente al 15% de media en la OCDE. Debido al bajo nivel de habilidades básicas, la tasa de empleo entre los graduados en educación superior es del 68,7%, muy lejos de la media de la UE que es del 81,9%".

La OCDE es clara en este aspecto. A pesar de la sobrecualificación, el problema del mercado laboral español, por lo menos uno de los principales, está relacionado con la formación.


jueves, 13 de septiembre de 2018

Trabajo y tecnología: ¿polarización social?


El debate sobre si la tecnología destruye o crea empleo es bastante antiguo, pero sigue siendo importante. Si el cambio tecnológico actual, imbuidos como estamos dentro de la sociedad red, no es capaz de crear más oportunidades laborales de las que la destruye, nos dirigiremos hacia sociedades cada vez más polarizadas y desiguales. Pero también tenemos un problema si el empleo que se crea es de bajo salario y poco estable, porque tampoco garantizará unas condiciones mínimas de emancipación. Ambos aspectos, desempleo y precariedad, son problemas que debemos abordar de forma urgente. 

Un artículo reciente en el blog “Nada es gratis” analiza el impacto de la tecnología en el mercado de trabajo español y apunta hacia la destrucción de empleo considerado de “clase media”. Este hecho  incrementaría la brecha entre empleos bien remunerados y cualificados y los que no lo son. 

Tradicionalmente se ha creído que el avance tecnológico aumenta la demanda de trabajo cualificado sobre el no cualificado. Sin embargo, según nos relata el artículo citado, parece que no es del todo así: 

“El mercado de trabajo ha experimentado un cambio espectacular con el devenir tecnológico. En España, así como en la mayoría de los países de nuestro entorno, se ha encontrado evidencia de que muchos puestos de trabajo, aquellos más rutinarios, han sido sustituidos, al menos parcialmente, por “máquinas”, mientras que otros están siendo cada vez más demandados. Entre los últimos se encuentran tanto empleos poco cualificados, aunque ligados a la atención personalizada (lo que les hace difícilmente sustituibles por máquinas), como empleos que requieren el uso de capacidades cognitivas (que exigen una alta cualificación). Es el llamado proceso de polarización del empleo.”

Es cierto que la precariedad laboral, que no es otra cosa que sumar temporalidad y bajos salarios, es una constante en nuestro mercado de trabajo. Además, parece que el trabajo cualificado y bien remunerado no se crea en la cantidad suficiente como para cubrir la demanda y, aunque así fuera, tenemos otro problema: necesitamos políticas de formación y recualificación más ambiciosas. Una persona sin estudios no se hace ingeniero informático en los dos años como máximo que dura la prestación  por desempleo (suponiendo que cotizara lo suficiente para acceder a ella).

Si la tecnología supera al humano haciendo un trabajo y lo desempeña de forma más rentable, este último será sustituido. Por mucho que se intente parar, la automatización es algo inexorable. Quizá si, en vez de discutir tanto sobre identidades personales y nacionales, sexuales y espirituales, nos centráramos en este gran reto, podríamos ir sacando conclusiones e ideas que podrían mejorar la calidad de vida de las personas. 

jueves, 6 de septiembre de 2018

Paro registrado Agosto 2018 y el debate sobre el mercado de trabajo en España


Los datos de paro de este mes de agosto de 2018 no son buenos, a pesar de que estamos acostumbrados a que casi nunca lo son por estas fechas. Según leemos en la prensa,  “el paro sube en 47.047,  el mayor aumento en un mes de agosto desde 2011. La cifra total de desempleados inscritos se sitúa en 3.182.068.” Pero quizás el dato más preocupante es el relativo a los inscritos en la Seguridad Social:
“Por su parte, la afiliación media a la Seguridad Social alcanzó en agosto los 18.839.814 ocupados, tras descender en 202.996 personas con respecto a julio, lo que supone un 1,07% menos. Este es el peor dato de agosto desde 2008.”

Si seguimos confiando en financiar pensiones con cotizaciones, entre las bajadas de inscritos y la precariedad, mal vamos. Pero ese es otro debate. Sigamos con el paro.



Como podemos ver en la gráfica anterior, las tendencias son similares en los distintos meses.
También es necesario analizar el desempleo por comunidades autónomas:



Como podéis observar, las tres primeras son, de mayor a menor, Andalucía (792.577), Cataluña (380.718) y Comunidad Valenciana (373.052). Si comparamos el desempleo de, por ejemplo, Andalucía, con el total de España, vemos que acapara prácticamente el 25% del desempleo. Es cierto que también es de las más pobladas, pero cada vez que sale la EPA nos muestra cómo en relación a la población activa autonómica las cifras de desempleo de nuestra comunidad autónoma son escandalosas.

La cuestión es si debemos echarle la culpa al modelo productivo español, dependiente de áreas muy temporales como el turismo, o a la economía mundial, con variables que no podemos controlar, como el precio del petróleo o del dinero. Lo que ocurre es que el debate sobre el mercado laboral español ya dura demasiado y parece convertirse en el eterno cuento de nunca acabar: ¿necesitamos más flexibilidad o seguridad?, ¿más impuestos o menos?, ¿subir las cotizaciones o bajarlas para abaratar la contratación? En fin, dependiendo del modelo ideológico querremos ir hacia un lado o hacia otro. No obstante, es necesario añadir a este debate a los agentes de intermediación, tales como agencias de colocación, servicios públicos de empleo, Empresas de Trabajo temporal y asociaciones, ONG y colectivos varios que trabajen en este campo de la orientación, intermediación y formación para el empleo. ¿Funcionan todos? ¿No funciona ninguno?

Y vuelvo a la pregunta: ¿cómo modificar el modelo productivo? Complicado dilema, aunque cualquiera que vaya de experto siempre tendrá el bálsamo de fierabrás.

Lecturas para profundizar:


domingo, 2 de septiembre de 2018

Opiniones y redes sociales.



Si digo que la libertad de expresión es algo sustancial a la democracia, nadie me lo reprobaría. No obstante, ¿cuáles son los límites de ésta sobre todo en las redes sociales? ¿Amenazar y difamar es libertad de expresión?,  ¿y  emitir mentiras y bulos pseudocientíficos?, ¿ o difundir ideas extremistas? Creo que el tema es interesante, y ya escribió sobre este asunto Enrique Dans en su blog. Y es interesante porque dicho debate siempre ha existido, sobre todo cuando se ha permitido que existan partidos políticos que, supuestamente, aspiraban a destruir la democracia. Es necesario que una democracia permita, a través de canales pacíficos, la expresión de  todas las opciones políticas existentes.  Someter al control  de la opinión publica cualquier idea, para así, mediante la razón, poder vaciarlas de sus contenidos, es algo que puede fortalecer un sistema democrático.  Siempre y cuando prolifere la razón, ¿no?

Es posible que en una democracia, cuando prohíbes algo – hablo de ideas políticas-, lo haces más atractivo, porque generas la sensación de que el poder le tiene miedo porque ese algo tiene razón. Con las drogas pasa algo así, siendo peor el remedio que la enfermedad.  Se prohíbe para proteger, para eso se crean las leyes. Pero, ¿qué pasa cuando es imposible dialogar racionalmente contra los intolerantes? Y por cierto, ¿qué considero como intolerante?

Más que un artículo de opinión, este de hoy pretende ser una reflexión colectiva. Desde que las redes sociales se expandieron, continuamente somos testigos de insultos y refriegas, cuando no mensajes fomentadores de odio e ideas bastante perjudiciales. Si defiendo la libertad de expresión en todas sus esferas, una democracia no debería prohibir ninguna idea por muy peligrosa que pueda perecer, porque cada persona tendrá su propio concepto de peligroso. Como lo que se trata es de canalizar los conflictos que existan en una sociedad de forma pacífica, un sistema democrático no puede decir que ideas son buenas o malas de por sí. Teóricamente, claro.

Pero el debate toma otro matiz cuando es posible que la Tolerancia con la Intolerancia sea contraproducente.  Si utilizo Twitter para negar el Holocausto, ser racista y amenazar de muerte (entre otras cosas), somos conscientes de que esas ideas son peligrosas puesto que atentan contra otra base de la democracia: la convivencia pacífica de todos sus ciudadanos. Si le unimos la viralidad de las redes sociales y la falta de crítica de muchos a la hora de consumir información, tenemos un problema.  Porque la democracia es convivencia, igualdad ante la ley y, sobre todo, evitar el abuso de poder mediante elecciones, separación de poderes y derechos garantizados. Pero también  tenemos deberes ciudadanos, como puede ser el de mantener un mínimo de comportamiento cívico. Por lo menos un mínimo.

Internet ha servido de altavoz a todo tipo de teorías de la conspiración. Teorías que en cualquier debate serio serían fácilmente desmoronadas, pero que encuentran su público en aquellas personas escépticas que consideran que cualquier opinión  que venga de un medio oficial es una noticia manipulada. Pero, la pregunta básica -que no tiene una dictadura -, es: ¿debemos prohibir estas opiniones? Porque claro,  Facebook, Youtube y Twitter pueden tener buenas intenciones de cara a impedir en sus plataformas determinados comentarios e ideas, pero de ahí a una peligrosa censura tan solo puede haber un paso.

En fin,  ¿Cuál es el límite de la libertad de expresión sobre todo en esta época de redes sociales?
Os recomiendo este otro artículo de Dans sobre Interne como canal de difusión de ideas manipuladas, falsas y extrañas-


jueves, 9 de agosto de 2018

Resumen último barómetro del CIS: Julio 2018


Resumen último barómetro del CIS


Parece que el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de julio, viene con una serie de titulares interesantes para el análisis. Veamos algunos.
Situación económica.


Para el 42% de los encuestados,  la situación, en relación a la economía, es regular; y para el 34,4%, directamente mala. En este sentido, la percepción cuenta y parece que todavía no hemos salido de la crisis. Además, solo el 22,3% piensa que mejorará dentro de un año; por el contrario, el 38,8% piensa que seguirá igual.

Analicemos ahora la situación política.



El 25,6% de los encuestados piensa que la situación política es regular, mientras que el 64,6% piensa que es mala o muy mala.  
La verdad es que debemos tener cierta tendencia al pesimismo al ver estos datos. Creer que la política y la economía están mal y que no solo mejorarán sino que seguramente irán a peor provoca desasosiego. Ante este escenario hay dos opciones: resignación o protesta.


Como podéis observar, el paro sigue siendo considerado el principal problema en España, seguido de la corrupción y los políticos. En cuarto lugar, lejos de los tres primeros, estaría la inmigración.

Algo que me interesa bastante es comparar lo que la gente piensa que es el primer problema de España y lo que para ellos es el problema que les afecta más. Para mí, el problema de un país es la suma de lo que más influye en la vida de sus ciudadanos, no la sensación general, que puede estar bastante influenciada por la noticia mediática del momento o la sobreexplotación de noticias y bulos en redes sociales.

Para los españoles, el problema que afecta más es el paro, seguido por los problemas de índole económica, las pensiones, la corrupción y los políticos. A solo el 3,3% le afecta la inmigración de alguna que otra forma (ya sea como principal problema, segundo o tercero).

Profundicemos en la política. ¿Quién ganaría las próximas elecciones?

Evidentemente habría que matizar mucho si ese sería el resultado electoral, pero parece que Ciudadanos adelantaría al PP si hablamos de voto directo, que es lo que refleja el cuadro anterior. El PSOE sería el primero en voto directo (23,9%), seguido de Ciudadanos (12,3%), PP (10.2%) y Unidos Podemos (5,9%).  Lo que ocurre es que estos datos, como decía, hay que trabajarlos. Todavía hay un 18,5% de gente que no sabe (o dice que no sabe) lo que va a votar y un 1,4% de personas que no contestan.  Según el CIS:

“En la estimación de voto se ha empleado el modelo aplicado por el CIS en sus últimos estudios, dando continuidad a la serie. En este anexo se recogen los resultados de un modelo de estimación a partir de los datos directos de opinión proporcionados por la encuesta. El modelo aplicado es el basado en la ponderación de los datos por recuerdo de voto,  imputando la variable simpatía a los entrevistados que no han expresado una preferencia de voto por ningún partido. La aplicación a los mismos datos de otros modelos daría lugar a estimaciones diferentes.”.

Por tanto, el resultado sería el siguiente:


Empate entre PP y Ciudadanos  con un 20,4% de los votos  y una victoria del PSOE por el 29,9%. El varapalo de Podemos es significativo.

En el siguiente gráfico de El Diario.es se comparan los últimos resultados electorales con el último barómetro del CIS.

Si atendemos a lo reflejado en este sondeo, la moción de censura le ha salido bien a Pedro Sánchez; pero, aun así, si este fuera el resultado electoral, seguiríamos teniendo un parlamento variado y plural en el que debería llegar a acuerdos. ¿O alguien conseguirá la mayoría absoluta? Lo dudo. 






jueves, 2 de agosto de 2018

Twitter y su nueva política



Twitter ha decidido limpiar sus entrañas y ha eliminado centenares de miles de cuentas falsas, bots y trolls. Una política lógica viendo cómo la red social de microblogging se estaba convirtiendo en muchos momentos en un espacio muy nocivo para los usuarios, lo que ponía en peligro el ecosistema Twitter relevando a muchos miembros de la comunidad twittera a la posición de meros espectadores con miedo a participar. ¿Querrán las empresas buscar clientes en este espacio? Es la pregunta que todo analista debería de hacer.

Plantear un crecimiento sólido es importante, más -si cabe- si es de calidad. No obstante, Enrique Dans advierte algo curioso:

“Que Twitter tome la decisión de priorizar la calidad de su red frente a su tamaño es, por puro sentido común, un movimiento en la buena dirección, una indicación de que, por fin, se ha decidido a tomarse en serio los que todos decían que eran sus principales problemas, una inversión a futuro en una red más sana, con un crecimiento más saludable y más sólido. De hecho, los números son, a todas luces, impresionantes: la compañía se ha pasado los meses de mayo y junio suspendiendo más de un millón de cuentas al día, y sin embargo, en el global del trimestre, únicamente ha perdido alrededor de un millón con respecto al trimestre anterior, lo que prueba, en realidad, un fuerte crecimiento. Pero dado que los analistas ven un número de usuarios que desciende en un millón, interpretan que el crecimiento se ralentiza, y la compañía cae más de un 20% en su valor: ¿tiene sentido? ¿Puede de verdad ser tan limitada la inteligencia del mercado, como para no ver lo que es tan obvio, una compañía en crecimiento y que, además, invierte esfuerzos en tener un producto de mucha mejor calidad?”

Pues es cierto. El mercado ha penalizado que Twitter haga lo que tiene que hacer. Esto puede puede llevar a creer que hay que crecer sin control, sin mirar por tus usuarios y sin apreciar calidad en lo que estás construyendo. A la larga saldrá caro, pero claro, una  óptica especulativa del capital que se dirige hacia las acciones tecnológicas puede orientar a estas compañías a inflarse por encima de sus posibilidades. Luego pincha la burbuja y todos lloran.

No obstante, no podemos obviar el hecho de que Twitter genera beneficios, y no son pocos. En el segundo  trimestre de 2018, los ingresos  subieron un 24% hasta los 710.5 millones de dólares, dos millones de dólares por encima de las estimaciones, lo que supuso un beneficio de 100 millones de dólares.  A pesar de perder un millón de usuarios -que no aportaban nada a la red según la compañía, por eso los borró- y situarse en unos 335 millones de twiteros, más beneficio debería ser más alegría para el inversor, ¿no? ¿O acaso se esconde otro motivo en estos movimientos? Siempre que la bolsa sube y baja con frecuencia alguien se forra.

No tiene mucho sentido el castigo a Twitter, puesto que los usuarios y anunciantes querrán una red mucho más limpia y segura que el pandemonioum agresivo que parece muchas veces. Si solo se valora el crecimiento exponencial a toda costa, mal vamos.

jueves, 12 de julio de 2018

Whatsapps y bulos


El problema no es tanto la relación entre Twitter y Facebook y su vinculación con las noticias falsas. Quiero decir: es un problema, pero lo tenemos localizado y seguramente se intentará poner remedios desde las compañías y usuarios (otra cosa es que sean todo lo eficaces que deberían ser). Hay algo todavía con más riesgo y es la potencia que tiene WhatsApp para mover bulos, mentiras y difamaciones varias.

Ya fue noticia, no hace mucho, el altercado que hubo en la India debido a la difusión de un  bulo a través de WhatsApp, que provocó el linchamiento de varias personas que fueron confundidas con unos supuestos sospechosos de secuestrar niños. La noticia era totalmente falsa, pero la muchedumbre que salió a la calle buscando culpables no llegó a verificar nada. Este incidente ha provocado que la red de mensajería instantánea implemente un experimento en la propia India contra las noticias falsas. Según el blog Trecebits, parte de las medidas serían “elaborar un decálogo de actuaciones, similar al que en su día publicó Facebook, para educar al usuario a detectar las noticias falsas. Las propuestas se han publicado en varios idiomas en diversos medios de comunicación. Entre las recomendaciones, buscar la misma información en otras fuentes, entender de dónde viene el mensaje, atender a los errores gramaticales y a los enlaces de sitios web que no hemos visitado nunca.”

La información en redes sociales se mueve de una forma particular. Los “me gusta”, el compartir, el comentar cada noticia genera una viralidad que, en ocasiones, favorece que se difundan mentiras como tan grandes como una catedral. Lo único que puede parar esto es el espíritu crítico, el contrastar la noticia y buscar sus fuentes. Pero, claro, ya lo he comentado muchas veces, si lo que se quiere es reafirmar lo que uno piensa, la verdad pasa a un segundo plano.

“Podemos desarrollar infinidad de herramientas; sistemas de verificación, fact-checkers o algoritmos para intentar combatir la difusión de las llamadas fake news, pero en último término, cuando las barreras de entrada a la publicación y difusión bajan dramáticamente, resulta imposible evitar que una persona que está deseando creer algo participe en su difusión a muchas otras personas que, probablemente, piensan igual que ella. Las únicas soluciones verdaderamente sostenibles, seguramente, están relacionadas con el cambio del proceso educativo y el desarrollo de habilidades  en el conjunto de la sociedad.”

Los verificadores de noticias pueden resultar útiles en cualquier red social, pero, ¿qué pasa con WhatsApp? Por un lado,  parece que es un sistema deslocalizado centrado en la comunicación interpersonal entre conocidos; por otro, si nos unimos a los grupos y  formamos parte de un hilo de noticias masivo, podemos notar que la red de mensajería se ha convertido en un “movilizador” de noticias importante. Al estar cerrado, las paredes de WhatsApp  dificultan que se localice la noticia, como sí puede ser visibilizada fácilmente a través de un Trendic Topic de Twitter o incluso a través de noticias en muros de Facebook mostrados públicamente.

La manipulación a través de WhatsApp es algo ya demostrable.

Más info:






miércoles, 4 de julio de 2018

Generar un código QR de tu perfil de LinkedIn y algunas recomendaciones.



LinkedIn incorpora una función que me ha parecido muy interesante y que, como herramienta para los profesionales, es de un valor que hay que tener en cuenta. Me refiero al código QR que se puede generar de cada perfil.  

Para poder ver el código, primero tenemos que seguir unos pasos. En primer lugar, pulsamos en el código señalado por la flecha.



Una vez realizado este paso, se abrirá una pantalla con dos posibilidades: o escaneas un código de un tercero o generas el tuyo propio. Si optas por escanear, la aplicación accederá a tu cámara y así podrás realizar la acción. Si te inclinas por “Mi código”, verás una imagen similar a la de abajo.



 Puedes compartir el código o guardarlo en tu galería. Las opciones con el QR son múltiples: desde insertarlo en tu Currículum, en tu blog o en otro soporte que consideres oportuno (se me ocurre una tarjeta de visita) o, simplemente, utilizarlo en cualquier evento para agregar perfiles sin la tediosa tarea de buscar a la persona en cuestión.
Siempre es importante remarcar que el objetivo de LinkedIn es crear una red de contactos y que la estrategia que utilizaremos para conseguir este objetivo fuera de la red simplemente habría que adaptarla a ella. Por ejemplo:
  • Buscar empresas y profesionales que trabajen en nuestro sector. Solo deberíamos movernos, en primer lugar, bajo este prisma. Cuanto más concretos seamos, mejor.
  • Iniciar conversaciones con ellos. Saludarlos siempre que nos agreguen (ya sea por iniciativa nuestra o de ellos). No te preocupes si no te contestan, esto es como dar los buenos días. No todo el mundo entiende que las conversaciones son básicas en la red, sobre todo para generar networking. Seguramente con tanto monólogo y derramar tanta información sin control en la red se van perdiendo algunas buenas maneras.
  • Preocúpate por el extracto de tu perfil, debes contar qué sabes hacer y cuál es el motivo por el que deben contratar tus servicios.
  • Todos los perfiles son, a priori, importantes. No te fijes demasiado en pensar si alguien es más importante que otro. Nunca se sabe quién puede ayudarte en un momento dado. 


martes, 26 de junio de 2018

¿Queremos desparecer de Internet?



Tras las polémicas de Facebook y su relación con  la privacidad se ha alentado de nuevo, por enésima vez, el debate sobre la necesidad urgente que tenemos de preservar nuestra intimidad en las redes sociales. Pero, ¿realmente queremos eso?

En un informe publicado por Telefónica, se analizaba cómo Internet está incrementando nuestro egocentrismo, nuestro individualismo y nuestro exhibicionismo. No es nada sutil, porque lo vemos todos los días en las redes sociales. Se publican fotos – incluidos menores- cuando no se sabe bien quién las verá, en ese afán de  muchos  de contar su vida en directo. El subidón de los “Me Gusta” es una sensación más placentera que la espartana prudencia. Eso sí, luego nos echamos las manos a la cabeza cuando Facebook comparte nuestros datos. Protegernos a nosotros y a los nuestros es esencial para poder construir una nueva identidad digital.

Todos entramos dentro de este juego, incluido yo, aunque intento siempre reducir al máximo mi exposición personal. Pero cuando viajo sí me gusta colgar alguna foto; total, terminarán en mi blog cultural en el que relato mis escasas experiencias viajeras ( pero ampliamente satisfactorias).

Todos, al fin y al cabo, caemos en ocasiones en un postureo. Postureo en el insulto o en la alabanza, a la hora de predicar o de hacer chistes, de mostrar indignación o alegría. Parece que, si no comparto lo que pienso ni lo que hago en las redes, dejo de existir. Y entonces nos topamos de bruces con la realidad, que no es otra que ver cómo nuestra intimidad se hace pública y nuestra identidad se digitaliza siendo esta, nos pese lo que nos pese, la que realmente quedará en la retina de la gente.

Por eso pienso que por mucho que se multe a compañías como Facebook, es nuestro impulso de derribar nuestros muros y exhibir nuestras vidas y, por extensión, conocer la vida de los demás, la que mantiene vivo este negocio. Quizás poco a poco nos vayamos adaptando y veamos que la realidad de Internet es una arista más de nuestra vida, también real, no un juego de artificio ajeno a nosotros. Lo que opinas en las redes es lo que piensas y así te juzgan.

De todas formas, por si decidís empezar el camino y desparecer de Internet, en el siguiente artículo se dan unos cuantos consejos. Yo prefiero controlar mi presencia a eliminarla, porque siempre queda rastro y no sabemos bien qué se dice de nosotros si no estamos alerta.

viernes, 15 de junio de 2018

Formación y paro juvenil


fuente:20 minutos


“El sistema educativo español tendrá que crear 150.000 nuevas plazas de Formación Profesional en una primera fase para acabar con una tasa del 37% de paro entre los menores de 25 años, lo que hace que España sea el segundo país de la Unión Europea con más desempleo entre los jóvenes, solo después de Grecia.”

La verdad es que los datos de desempleo juvenil pueden parecer, a priori, escandalosos. Y lo son. Pero no es menos cierto que la necesidad de formación  es un reto que tenemos  todas las generaciones. El mundo tecnológico en el que vivimos imprime cambios a velocidades de vértigo y la formación continua y permanente es obligatoria para poder capear el temporal.  No se entiende que nadie que esté desempleado no se esté formando, de la misma forma que cada vez tenemos que, incluso los  que estamos ocupados, dedicar cada vez más tiempo libre a ponernos al día en nuevos conocimientos. Lo que hay es un progreso del conocimiento y por lo tanto un crecimiento de la complejidad. Quien prometa repartir premios sin esfuerzos nos está timando. Otra cosa es dar las máximas facilidades para que nadie se quede en la cuneta: más formación a precios accesibles, facilitar la contratación y la inserción profesional de los colectivos en riesgo de exclusión,  fomentar que todas las personas puedan mejorar sus competencias digitales, etc.

¿Por qué no se crean más plazas de formación profesional? Seguramente por falta de iniciativa política en implementar unas políticas expansivas en el gasto de la educación pública. Pero, además, tenemos problemas culturales, como muchas veces he repetido. Se considera que quien no quiere estudiar se pone a trabajar incluso sin tener la ESO. Y esto es muy peligroso, porque los trabajos poco cualificados son los más castigados por la precariedad y los primeros que están siendo sustituidos por la automatización y la digitalización.

Sigamos leyendo:
“Actualmente, sólo existen 33 plazas de formación profesional por cada 100 estudiantes, una cifra muy inferior a las 60 que ofertan el resto de países del entorno. En un contexto en el que el nivel máximo de estudios alcanzado determina el dato de paro, hasta un 26% de los españoles entre 25 y 34 años con la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) acabada está en paro, 15 puntos más que aquellos con una carrera universitaria o un grado superior.”
Quizás el nuevo ministerio, que se llama de Educación y formación profesional tenga en mente, al incorporar la FP a su título, implementar medidas que consigan minimizar el problema anteriormente descrito. No lo sabremos, pero ya tiene otra asignatura pendiente.