miércoles, 4 de mayo de 2011

CONÓCETE A TI MISMO


En la antigua Grecia, antes de entrar en el oráculo de Delfos a conocer qué les deparaba el futuro a sus visitantes, se podía leer en el pórtico de entrada una frase de alto interés: “Conócete a ti mismo”. Todos creemos conocernos a nosotros mismos, pero en la vida, en general, y en el trabajo, en particular, nos engañamos a veces. Con frecuencia elegimos la carrera universitaria que creemos querer, pero quizás nos hayamos equivocado por no reflexionar bien. ¿Cuántos se sintieron decepcionados con la opción que escogieron?, ¿cuántos se esperaban “otra cosa”? O, por ejemplo, también es posible que dejáramos de estudiar demasiado pronto para ponernos a trabajar o, simplemente, que lo que estudiamos no nos sirvió de nada porque no nos lo tomamos en serio. Ése es un problema de la juventud; parece que se tiene todo el tiempo del mundo y se suele perder sin ninguna conciencia. De esto he tardado en darme cuenta.
No pensamos en el trabajo, porque “Ya llegará”. Pero, claro, cuando lo buscamos, parece que nunca llega. Y qué decir tiene que a veces primamos la ley del mínimo esfuerzo. Señores y señoras, sin esfuerzo y trabajo no conseguiremos nada en la vida. Es mejor dejar de imaginarse que vamos a ganar la lotería y ponernos con las manos en la masa. Cuando vamos a una oficina de empleo, a la pregunta “¿En que quieres trabajar?” contestamos que “en cualquier cosa”. Primer error. Si no definimos nuestros objetivos, estamos nadando en el mar sin saber adónde nos llevará la marea. Antes de iniciar el viaje, mejor planificarlo. Qué es lo que me gusta realmente, definirlo bien, formarme en eso y buscar el objetivo. Por supuesto, encontraremos una serie de barreras. Nos han dicho que nunca se podrá trabajar en lo que a uno le gusta. Si hacemos caso de esto, nos condenamos a vivir amargados. Por lo tanto, concluiré con tres aspectos que considero que hay que tener en cuenta a la hora de buscar empleo:

1.- En qué te gustaría trabajar. No lo confundas con qué es lo que te gusta hacer para responder que tirarte en el sofá o ver la tele o salir de marcha. Piénsalo. Coge un cuaderno y escribe al menos cinco profesiones. Ahora, ¿qué necesitas para llegar a cada una de ellas? Ten claro que para todo hay que esforzarse, tal y como hemos comentado antes. No sirven los atajos ni los compadreos. Sudar, sudar y sudar.


2.- Lee todo lo que puedas sobre esa profesión. Sí, lee, investiga, muévete. Debes hacerte un experto. Si te gusta la imagen y el sonido, debes conocerlos al dedillo o, por qué no, las humanidades, o la mecánica… La profesionalidad es una mezcla de destreza y un cúmulo de conocimientos.


3.- Hazlo visible. Si nadie sabe lo que haces ni para lo que sirves, eres un inútil.

Pero no lo olvides, conócete a ti mismo. Como dice el TAO TE KING: "Quien conoce a los demás es inteligente. Quien se conoce a sí mismo tiene visión interna. Quien conquista a los demás tiene fuerza; quien se conquista a sí mismo es realmente poderoso."

Todo el mundo puede ser bueno en algo.

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