martes, 30 de junio de 2020

Herramientas búsqueda de empleo. Parte 3: el análisis DAFO

Una de las herramientas más interesantes para la búsqueda de empleo, ya sea por cuenta propia o ajena, es el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). Dicho análisis se puede considerar una herramienta que pretende ayudar a conocernos, ver en qué podemos mejorar y, sobre todo, aprovechar tanto nuestras fortalezas como nuestras oportunidades. 

Como os comentaba al hablar de la herramienta 2, relacionada con nuestro plan de búsqueda, conocernos a nosotros mismos es el primer paso indispensable para no dar palos de ciego y perder mucho tiempo hasta encontrar nuestro camino profesional. Ya, en la antigua Grecia, los que entraban en el oráculo de Delfos se encontraban con el siguiente escrito: “conócete a ti mismo”. Parece fácil, pero es tremendamente complicado. 


El DAFO se divide en un análisis interno (fortalezas y debilidades) y otro externo (oportunidades y amenazas). Para ilustrar mejor esto, os pongo el ejemplo de una persona que es Community Manager:


Es un ejemplo muy general, pero puede servir de guía. Aunque tenemos que centrarnos en las fortalezas, ¿no pensáis que también hay que reducir las debilidades? En este caso, si estudiar inglés dentro de mi sector es un valor añadido importante, es hora de ponerme en serio con ello. Por lo tanto, cuando analizo tanto mis debilidades como las amenazas, siempre tengo que buscar, en cierta manera, cómo puedo adaptarme y mejorar. Otro caso, el de las amenazas. Es cierto que no puedo parar la crisis económica por mí mismo, pero el hecho de que bajen las ventas puede llevar a las empresas a intentar desmarcarse más usando el marketing en redes sociales. Como veis, una amenaza pueda convertirse en oportunidad. 

Más herramientas:

Mi caja de herramientas para búsqueda de empleo parte 1: el mapa


Herramientas búsqueda de empleo. Parte 2: I need a plan



miércoles, 24 de junio de 2020

Herramientas búsqueda de empleo. Parte 2: I need a plan

En muchas ocasiones nos lanzamos a buscar empleo sin tener un plan. Queremos trabajar en lo que sea y luego nos damos cuenta de que “lo que sea” no es un empleo concreto. Nadie busca este perfil.

 Desde mi punto de vista, saber bien lo que uno quiere es lo más difícil. Cuando una persona termina sus estudios, ya sean de formación profesional o de carreras técnicas, lo tiene más claro. Pero hay perfiles -como el mío, que estudié Políticas y Sociología- que son más complicados de encauzar. Os doy una serie de pautas que a mí me sirvieron en su día para replantear mi camino profesional en un momento duro y con pocas expectativas. A veces la catarsis y el riesgo son necesarios para encontrar tu camino.

 Lo escribí hace tiempo, pero nuestro plan debe contener, al menos, los siguientes puntos:

  • Definir mi perfil y proyecto profesional. ¿En qué quiero trabajar? ¿Qué piden para ocupar ese puesto?, ¿necesito más formación?, ¿necesito hacer prácticas para adquirir experiencia?, ¿tengo experiencia de sobra? Este paso es complicado; en ocasiones, se nos puede dar bien, no sé, la docencia, pero no querer dar clases. Debemos aunar lo que quiero hacer con lo que se me daría bien. Este tema lo veremos en otras entradas.
  •  Un segundo paso estaría relacionado con la autocandidatura y la construcción de red de contactos. Nada es más eficaz en la búsqueda de empleo que tener bien localizadas las empresas que pueden contratarme, pero también conocer gente del sector, profesionales de RRHH u otros empleados puede ser esencial de cara a ocupar una vacante. Se estima que alrededor del 80% de los puestos se ocupan mediante la red de contactos, principalmente, y la autocandidatura.
  •  En el tercer paso iremos a los portales de empleo, intermediarios (ETT, agencias de colocación, servicios públicos de empleo…) y las redes sociales de Internet.En este paso es donde se pueden fusionar estrategias, como  utilizar LinkedIn para hacer red de contactos o seguir a  empresas de interés en las redes sociales para estar al día. Si se quiere ganar visibilidad, el blog es una buena opción. 
  • Evaluación de mi búsqueda. Es hora de saber   si nuestro perfil es lo suficientemente empleable, si mi ámbito geográfico es demasiado reducido, si me falta formación, etc. Es posible que en mi fase de evaluación me di cuenta  de que me falta, por ejemplo, un nivel de inglés aceptable para trabajar en lo que quiero. Si me pongo a estudiar este idioma, todavía estoy encuadrado en la búsqueda de empleo. Es decir, que mi estrategia no descansa nunca, independientemente de que me esté formando o no.

Tenemos que ser realistas. En muchas ocasiones, sobre todo los que somos soñadores, nos perdemos esperando un trabajo ideal que nunca llega. Nos desesperamos cuando pasa el tiempo y empezamos a buscar trabajos para los cuales no nos hemos preparado pero que, al no necesitar cualificación, nos resultan parece más probable acceder a ellos. No obstante, la capacidad de variar la estrategia y de adaptarnos es esencial en los tiempos en los que vivimos. Os repito lo de antes: creo que este plan, junto con el DAFO que veremos en otra entrada, fueron esenciales de cara a plantearme qué hacer con mi carrera profesional.

Os dejo un mapa conceptual que ilustra mejor lo que os comento:


lunes, 22 de junio de 2020

Mi caja de herramientas para búsqueda de empleo parte 1: el mapa

Buscar trabajo es un viaje, a veces corto, en otras ocasiones excesivamente largo. Como persona que ha tenido que pasar muchas horas buscando empleo, creo que es necesaria una serie de herramientas que nos permitan ahorrar tiempo y mejorar nuestra búsqueda. Hoy vamos a ver lo que llamo “mapa de empleo”. ¿Por qué lo llamo “mapa”?  Porque me ayuda a saber por dónde voy. Seguro que muchos usáis tablas parecidas. En mi caso, Excel es la mejor opción, pero cuando empecé hace años usaba una tabla en Word normal y corriente.




La idea de este mapa es saber exactamente dónde enviamos el CV, tener controladas las respuestas, anotar el LinkedIn de la empresa e intentar acordarnos siempre de quién es la persona de contacto. Vamos por partes:

  • ·         Ciudad: si abrimos el campo para buscar empleo en otro lugar diferente al que vivimos, es importante que sepamos siempre dónde nos iríamos en caso de que, por lo menos, nos llamaran de la entrevista. Si nuestras expectativas son internacionales, añadir el país es buena idea.
  • ·         Empresa: solo se indica el nombre y cuál es el sector.
  • ·         Vía de contacto: si le hemos escrito directamente a RRHH se especifica; si nos  hemoa dado de alta a través de Infojobs en una oferta, lo detallamos y ponemos el link de la oferta, por ejemplo.  
  • ·         Password: hay empresas en las que será necesario darse de alta en su web. Guardar el password es una buena idea para evitar tener que recuperarla si la hemos olvidado.
  • ·         Tipo de puesto: ¿a qué concretamente aspiramos?
  • ·         Día del envío: cada día cuenta como una vez. Si es una oferta de un portal, estaremos pendientes de la evolución; pero si se ha enviado a RRHH, en mi opinión, debemos repetir, al menos, tres veces en un mes hasta que nos respondan. Si nos responden, lo que nos digan irá en la siguiente casilla. Si no obtenemos respuesta, a no ser que estemos muy interesados, no probaríamos otra vez hasta pasado un tiempo prudencial o buscaríamos vía alternativas.
  • ·         Persona de contacto: es importante guardar el nombre de la persona que nos ha contestado. Además, es muy aconsejable,  y aquí LinkedIn juega un buen rol, que intentemos contactar con ella por esta red (en caso de que tenga perfil)  con el fin de mostrarnos interesados en trabajar en su empresa.
  • ·         Web: web o webs oficiales de la empresa.
  • ·         LinkedIn de la empresa: de nuevo lo digo, LinkedIn nos debe servir para seguir aquellos perfiles que nos puedan ser útiles en nuestro objetivo: encontrar empleo.


viernes, 19 de junio de 2020

Mapa de profesiones digitales y habilidades necesarias.

La fundación telefónica tiene en su web una interesante herramienta que nos permite visualizar la oferta de profesiones digitales por provincias. Dichas ofertas se han seleccionado recolectando aquellas vacantes publicadas tanto en Infojobs como en Tecnoempleo.



Vamos a seleccionar, por ejemplo, Almería.



En primer lugar, podéis escoger la provincia solo pinchando en el mapa. Una vez realizada la selección, aparecen qué tipo de perfiles son los más demandados en función del número de ofertas que se han encontrado.  En este caso, parece que desarrollador de software y administrador de sistemas se llevan el premio, aunque les sigue muy de cerca el especialista en Marketing Digital.

Otro aspecto interesante de este mapa es que también cabe la posibilidad de  determinar cuáles son las habilidades digitales más demandadas:



También se puede consultar las habilidades necesarias en función de las grandes áreas del ámbito laboral-digital.

 

 Para que podáis verlas todas, os las enumero.

   Análisis de datos (7)

   Bases de datos (7)

   Big Data (3)

   Cloud (5)

   Diseño (5)

   Gestión (13)

   Inteligencia Artificial (4)

   Marketing Digital (10)

   Ofimática (2)

   Programación (36)

   Seguridad (6)

   Sistemas (12)

   Testing (2)

 

Es muy interesante esta información. Por ejemplo, si cogemos el área de Marketing Digital, ¿Qué conocimientos debe tener este profesional?:

     Mailchip

     E-commerce

     Email marketing

     Publicidad Digital

     Redes sociales

     Search Engine Marketing (SEM)

     Search Engine Optimization (SEO)

     Google Ads

     Hootsuite

     PrestaShop


jueves, 11 de junio de 2020

Nueva Zelanda y sus recomendaciones para hacer frente a la COVID-19


Nueva Zelanda se ha  presentado ante el mundocomo un ejemplo de buena gestión frente a la COVID-19. De hecho, recientemente se ha declarado país libre del virus tras bastantes días sin detectar ningún positivo. Según la noticia que os enlazo, hasta el momento, Nueva Zelanda habría tenido un total de 1.154 casosconfirmados (que ascenderían a 1.504 si les sumamos los casos probables) y 22fallecidos.

Diferencia entre eliminación y erradicación del virus

Nueva Zelanda puede declarar la eliminación del virus, o sea, que existe una ausencia de la enfermedad a escala nacional. No obstante, erradicación es un concepto global en el que se establece si una enfermedad ha desaparecido por completo en el mundo o no. Un ejemplo de erradicación es el de la viruela.

¿Qué se debe hacer para mantener el virus a raya?

Según los epidemiólogos neozelandeses, es importante la detección temprana. Una vez abiertas las fronteras, la detección temprana y el aislamiento permitirán evitar la expansión de la enfermedad y que aparezcan nuevos brotes. En este sentido, los puertos, aeropuertos y las instalaciones donde deben guardar cuarentena los sospechosos de estar infectados se convierten en lugares de máximo riesgo y necesitados de un control exhaustivo.

Además del control fronterizo y la necesidad evidente de detección temprana y aislamiento de casos, los expertos dan una serie de recomendaciones que, creo, son importantes:

     Uso obligatorio de mascarillas en determinadas zonas, como el transporte público, por ejemplo. Está demostrada la eficacia de las mascarillas aunque sean de tela. Espero que esto no se vuelva a cuestionar más. Fue el gran error de España.
     Mejorar el rastreo con el uso de herramientas tecnológicas. Las que existen ahora no son eficaces, por lo menos, las de Singapur y Nueva Zelanda.
     Gestionar las fronteras según parámetros científicos. La cuarentena de 14 días sigue siendo la principal recomendación, que podría eliminarse para aquellos viajeros que procedan de países donde también se haya eliminado el virus. Aquí en España el control de fronteras se ha supeditado a nuestro interés económico como país eminentemente turístico. ¿Qué piensan los científicos sobre que en julio se abran fronteras? Esa es la pregunta.
     Creación de una agencia eficaz de salud pública para evaluar lo que se ha hecho ante la COVID-19 y qué se puede mejorar de cara a futuras pandemias.
     Y, por último, cito textualmente, “comprometerse con la realización de transformaciones profundas para evitar las grandes amenazas globales”, que se resumen en: “El COVID-19 está teniendo unos efectos sociales y sanitarios devastadores en todo el mundo. Y aunque pudiera controlarse gracias a una vacuna o a tratamientos antivirales, seguirá habiendo otras grandes amenazas sanitarias como, por ejemplo, el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica o amenazas a nuestra existencia tales como la posibilidad de que los avances en biología sintética den lugar a otras pandemias. Todas estas amenazas exigen atención de forma urgente. El fin del confinamiento ofrece la posibilidad de realizar una transformación sostenible de nuestra economía; una transformación que sea compatible con objetivos sanitarios, sociales y medioambientales más amplios.”


miércoles, 10 de junio de 2020

Redes sociales y los guardianes de la verdad


En un artículo publicado por Enrique Dans se comenta que  Zuckenberg, todopoderoso de Facebook, declaró no hace mucho tiempo que las redes sociales no deberían ser verificadores de la verdad. Estas declaraciones, en medio de la polémica con Twitter y Trump, incrementan, si cabe, el debate en torno a  la posverdad: ¿las redes sociales deben asumir la responsabilidad  de que circulen bulos entre sus usuarios?  Ante las intenciones del dirigente de Facebook, muchos no tardaron en criticar sus declaraciones, incluidos trabajadores de la compañía. 

Si Facebook, que generalmente ya es famosa por censurar contenido,emerge ahora como defensora de las libertad de expresión absoluta, es sospechoso.Y es que, como observa Dans, todo esto puede estar relacionado con el dinero  y la publicidad. O sea, a los que no pagamos publicidad, simples usuarios, es más fácil que nos bloqueen un contenido (a mí me ha pasado varias veces y ha sido corregido tras mi queja) que al presidente de EEUU.

Es curioso que ahora, aunque ya se anunció hace varios meses, la red de Zuckerberg acabe de anunciar que van a etiquetar aquel contenido que sea “gubernamental”. Claro, no se trata de eliminar, simplemente de que el usuario sepa  cuál es la fuente y si esa noticia tiene visos de ser verdad o no. Estas acciones son necesarias. Y son necesarias porque, aunque el negocio de las redes sociales pasa por la viralidad y el click continuo, pueden perfectamente, al menos, avisar sobre la fiabilidad de los posts.

Lo que ocurre es que estoy con la mosca detrás de la oreja. Se etiqueta, según leo,  las noticias que son comunicadas  por medios controlados parcial o totalmente por  los gobiernos. ¿Diferenciará Facebook la BBC, medio público e independiente, de otros medios que, además de ser públicos, son voceros del gobierno de turno?

Tras la pandemia, y no me cansaré de decirlo, nos hemos dado cuenta, , de que la información falsa puede ser perjudicial para la salud, como (sucedió con la gente que bebió lejía tras las declaraciones del presidente de EEUU.  Pero también tenemos que hacer un ejercicio de análisis profundo sobre el  papel de las instituciones a la hora de comunicar. Por ejemplo, la OMS, que parece que cambia de criterio cada dos por tres: hoy los asintomáticos son los principales propagadores de, virus, mañana no; hoy mascarillas no, mañana sí. A veces estos vaivenes hacen que la gente busque fuentes alternativas de información que no siempre son fiables, porque lo que se buscan son certezas. Sabiendo que en la vida, por ahora, la única certeza es que vamos a morir todos, las instituciones deben tener en cuenta el público al que se dirigen para intentar que sus cambios de opinión (en muchas ocasiones, justificados) no creen más confusión.

 

viernes, 5 de junio de 2020

Algoritmos, libertad y decisiones

fuente Wikipedia
Insertamos miles de datos en portales. Nuestras redes sociales dicen más de nosotros de lo que pensamos. Cuando hay un problema o vemos que nuestra privacidad está en entredicho, sale a debate el poder de los algoritmos. Pero, ¿son neutrales?

En una entrevista que leí hace poco en El País, una famosa matemática establece que los algoritmos no son más que opiniones encerradas en matemáticas. Los algoritmos responden al comportamiento humano, a nuestras decisiones y a nuestros prejuicios.

La pandemia, como ya pasó tras el atentado contra las torres gemelas, nos enfrenta a un escenario en el que la privacidad y la libertad se ven de nuevo heridas en nombre de la seguridad. Siempre digo que, como apunta Bauman, estos son términos antagónicos: más seguridad es menos libertad y viceversa. Se trata de una difícil armonización que, como el filósofo Antonio Escohotado siempre comenta, funciona como las hélices del ADN: hay momentos que queremos libertad, pero de golpe nos plegamos ante los dictámenes de la seguridad.

Un algoritmo puede decidir si se te contrata,  pero previamente los humanos establecen, por ahora, los patrones. No hay algoritmos que odien o discriminen: hay personas que piensan así. Lo que ocurre es que el gran negocio de los datos, ese big data, no nos deja ver el bosque y pensamos que lo números hablan por sí solos y que no hay que interpretarlos. Es muy difícil predecir lo que el ser humano hará; solo podemos ir generando escenarios, proyectar posibles situaciones y prepararnos por si acaso.

Lo curioso es que, por ejemplo, la seguridad en esta pandemia depende de que todos nosotros cooperemos por el bien común. El sálvese quien pueda nos mataría . Por tanto, si surge una app de trazabilidad de los infectados que sea voluntaria, mucha gente no la utilizará poniéndonos en riesgo a todos. Por otro lado, si el estado, como en China,  obliga a su uso, podría ser opresiva para nuestra libertad. En una democracia no existen libertades y derechos absolutos, tenemos también obligaciones. Una democracia es repartir poder y defender los derechos humanos, pero, cuando hay una guerra, todo pivota en torno a la amenaza. El fin justifica los medios.

Soy negativo sobre las consecuencias que esta crisis tendrá en nuestras sociedades. Preocuparnos por ir de bares y a la playa, por encima de lo que nos viene, me parece superfluo, aunque me digan que el sector turístico crea mucho empleo. Nos enfrentamos a una pandemia de la que poco conocemos y que, por lo que parece, todavía puede dar letales coletazos. Además, la situación de EEUU, nación sumergida en su mayor crisis económica y social en muchas décadas, puede plantearnos la caída del imperio, como en su día ya pasó con la Antigua Roma. ¿Qué pasará cuando exista un vacío de poder?

jueves, 4 de junio de 2020

Las cifras de la pandemia: El INE y los fallecidos.


El INE ha establecido que “El número estimado de defunciones en España durante las 21 primeras semanas de 2020 (hasta el 24 de mayo), asciende a 225.930 personas, lo que supone un aumento del 24,1% (43.945 más) respecto al mismo periodo del año anterior.” Por comunidades autónomas, los mayores aumentos en ese periodo se dan en Comunidad de Madrid(72,7%) Castilla-La Mancha(58,0%) y Cataluña(41,0%)”

Pero no queda ahí la cosa:

La semana del año 2020 con mayor número de defunciones fue la 14, que va del 30 de marzo al 5 de abril, con 20.575 personas fallecidas, un 154,6% más que en la misma semana de 2019.El número de defunciones en la semana 21 (que abarca del 18 al 24 de mayo), se estima en 7.470 personas, cifra similar a las 7.429 de la misma semana de 2019.”


Fuente: INE


SIn embargo, en la página de Ministerio de Sanidad podemos ver un gráfico con fecha de actualización del 21 de mayo con los  siguientes datos:




¿Por qué hay esta diferencia?

Quizás no podamos imputar este pico de fallecimientos solo al coronavirus, pero lo más probable es que sí. Seguramente moriría gente sin diagnosticar pero, no olvidemos, pueden existir muchas muertes que, aunque no estén directamente relacionadas con la COVID-19, si pudieron verse motivadas por la saturación de las UCIS. POr ejemplo, si una persona tuvo un infarto, ante el temor de contagiarse, retrasó su visita a urgencias hasta que ya no hubo más remedio. Esta dilatación en el tiempo puede ser letal.

El SARS-COV2 ha hecho  mucho daño en España, porque no solo tenemos que hablar de fallecidos, si no de curados que tendrán secuelas que todavía no se sabe bien valorar.
Y ante este panorama, ¿Cómo podemos afrontar un verano con fronteras abiertas? ¿Tendremos nuevas olas?