miércoles, 21 de agosto de 2019

Algunas lecturas veraniegas


Como se puede observar, he estado bastantes semanas sin actualizar el blog. La verdad es que he aprovechado estas vacaciones para hacer algunos viajes que tenía pendientes y leer todo lo posible a mi alcance. A continuación, voy a resumir algunas de mis lecturas.


El mejor libro que he leído este verano.
Escrita por Margaret Atwood, esta novela distópica retrata un régimen que mezcla características de dictaduras o sistemas políticos y sociales de antaño. Utilizando el miedo al terrorismo islámico, se crea una dictadura cuya principal característica está en la posición de las mujeres en el sistema. Como nacen pocos niños, aquellas mujeres fértiles pueden ser reclutadas por miembros del poder para ser el receptáculo de su descendencia. Las mujeres, sometidas al hombre, no forman una sola clase social, sino que entre ellas hay grupos con más o menos poder. Desde las esposas de los poderosos hasta las que son expulsadas a una especie de colonias, el poder se construye a través de una serie de redes basadas en el miedo, por supuesto, pero también en los privilegios que se pueden ir consiguiendo.
Al igual que en el 1984 de Orwell, la dictadura se construye resaltando la guerra permanente contra el enemigo, ora sectas religiosas, ora otros grupos simplemente contrarios al poder. Las mujeres que crecieron en libertad son adoctrinadas en la idea de que es mejor vivir en esa “nueva” sociedad; al fin y al cabo, van tapadas y acompañadas y su cuerpo ha dejado de ser objeto de trivialidad.  Además, se reducen las violaciones y las agresiones.
Siempre que se eliminan las libertades y derechos de un colectivo, se debe justificar que es por su bien.
Muy recomendable.


Yuval Noah Harari se ha convertido en uno de los ensayistas más famosos últimamente. “21 lecciones para el siglo XXI” no llega al nivel de “Sapiens” u “Homo Deus”, pero  pone encima de la mesa bastantes temas interesantes (como suele hacer siempre el historiador israelí). Lo más importante es que su análisis va más allá de los problemas sociales actuales para poner el ojo en un futuro incierto. ¿Habrá trabajo para todos? ¿Surgirá una nueva raza humana capaz de esclavizar a los demás? ¿Estamos ante la posibilidad, de nuevo, de un desastre nuclear? ¿Estamos preparados para gestionar los flujos migratorios? ¿La democracia occidental está acabada? ¿Qué ocurrirá con los conflictos religiosos?


Owen Jones es un joven activista y periodista que saltó a la palestra – por lo menos, yo lo conocí en ese momento- al publicar este libro. Chavs es el término peyorativo utilizado en Reino Unido para describir a la clase trabajadora. Si usamos el cliché, hablaríamos de quinquis o, para que os podáis hacer una imagen gráfica, lo más cercano sería un chaval vestido de chándal con cadenas de oro y consumidor de todo tipo de drogas; una chica con 20 años malhablada con dos niños; o un tipo estilo Homer Simpson viendo la tele, con problemas de obesidad y viviendo de los subsidios. Tanto la derecha como la izquierda han caído, según el autor, en esta criminalización de los chavs: unos los podrán de vagos, otros  de machistas y racistas o vete tú a saber.
Para Owen Jones esta imagen es falsa. No se trata más que de un intento ideológico de criminalizar a la clase trabajadora para reflejar que su situación precaria se produce porque ellos, los chavs,  se lo han buscado, ocultando, por tanto, cómo se han incrementado la desigualdad y la precariedad, sobre todo a raíz de los gobiernos de Thatcher.
Uno de los elementos que más me ha interesado de este libro es la hipótesis de que el multiculturalismo está siendo utilizado en contra de la clase trabajadora, estableciendo al proletariado de raza blanca como un colectivo étnico que compite con el resto de grupos (inmigrantes sobre todo).  Este aporte es destacable porque, con posterioridad, se publicó aquí en España un ensayo de Daniel Bernabé titulado “La trampa de la diversidad”,  en el que profundiza en estos temas.


El escritor escocés Irvin Welsh publicó su primera novela allá por el año 1993, aunque todo el mundo conoce esta historia a raíz de la película del mismo nombre protagonizada, entre otros, por Ewan McGregor y dirigida por Danny Boyle. Reconozco que no he visto la película aún, estoy deseando hacerlo, ya que he tardado muchos años en leer el libro, eterna asignatura pendiente en mi lista de libros por leer.
Sin extenderme mucho, he de decir que Trainspotting relata la historia de un grupo de amigos a cual peor, la mayoría drogadictos y/o alcohólicos, violentos y tremendamente perdedores. Aunque cada personaje tiene sus grados de decadencia, algunos están algo mejor que otros. La escritura de Welsh es dura como un puñetazo en el estómago; sin reparos ni censura de ningún tipo, las descripciones de la violencia, el maltrato, los insultos y el consumo de, sobre todo, heroína en vena son explícitas.
Es un libro sórdido no apto para todos. De hecho, puede ser el libro con escenas más desagradables que he leído, y soy un lector que siempre ha tenido inclinación por el realismo sucio. No obstante, aunque desde luego Welsh no es Celine, su retrato también tiene momentos de lucidez, como el borracho que, aun estando hecho polvo, suelta frases para enmarcar. Leí   Trainspotting tras el libro de Chavs y la verdad es que se me quedó una sensación curiosa. Probad vosotros.