miércoles, 22 de enero de 2020

Nuevo año, nuevo gobierno



Entramos en el nuevo año estrenando gobierno. El primero de coalición desde que estrenamos la democracia llegada tras la muerte de Franco.
Es curioso que a pocos días tras las elecciones ya se estuvieran  abrazando Iglesias y Sánchez mostrando una sintonía antes imposible. Podrían haberse esperado un poco.  Pero esta prisa puede deberse a varios motivos:

  • -          A Sánchez no le fue bien su estrategia de debilitar a Podemos y subir en votos de forma sustancial alentando el miedo a la extrema derecha.

  • -          Ciudadanos se descalabra, y el PSOE no puede gobernar ni solo ni con apoyos de la derecha.

-          El crecimiento de VOX muestra que parte del descontento está empezando a canalizarse hacia este partido. 

Siempre he dicho que repetir elecciones era un error, genera frustración y malestar y luego llegamos a situaciones complicadas. A Pedro Sánchez le salió el asunto mal, y no le queda más remedio que mirar a su izquierda y preparar un nuevo proyecto de gobierno. 

El acuerdo entre ambas formaciones, una serie de líneas estratégicas que tendrán que definir bien, también se ha materializado en un reparto de los ministerios. Se crean 20, ( muchos desde mi punto de vista pero tampoco se termina el mundo) y UP consigue cuatro: una vicepresidencia de asuntos sociales (Iglesias), ministerio de Igualdad (Irene Montero), Ministerio de trabajo (Yolanda Díaz) y consumo (Alberto Garzón) más Manuel Castells (uno de mis sociólogos de cabecera) como ministro de Universidades. 

Hasta ahora parece fácil, pero no lo es. En primer lugar, los gobiernos de coalición tienen dos frentes: la oposición, y sus propios socios y compañeros de gabinete. ¿Por qué? Porque al ser dos partidos distintos, si no crean líneas de coordinación muy claras y objetivos comunes, pueden verse como competidores ( de hecho lo son). Además, el débil, en este caso el pequeño que es Podemos, puede verse perjudicado cuando intente hacer muchas de las cosas prometidas y no pueda. Ante esta disyuntiva, en un nuevo escenario electoral, es posible que el voto más radical pueda abandonar Podemos y el más moderado practicar el voto útil hacia el PSOE. No es una idea descabellada y seguramente Pedro Sánchez la tuviera en la cabeza cuando se tiró a la piscina del acuerdo. De todas formas, poder gobernar haría que, si no lo hacen rematadamente mal, mucha gente le perdiera el miedo a la formación de Iglesias. No olvidemos que Podemos se funda con la idea de gobernar, no de ser bisagra. Pero, ¿tiene margen para hacer mucho de lo prometido? Y si hacen algo de lo prometido ¿Les saldrá bien? También es cierto que la formación morada ahora tiene un micrófono mejor que el de la televisión por Internet: desde el gobierno se llega a mucha gente. 

En segundo lugar, el eterno problema: Cataluña. ¿ERC se abstiene a cambio de algo? Por supuesto, pero no sabemos bien el qué. Hay sectores de independentismo que le dará igual la gobernabilidad de España, y que piensen que cuánto peor mejor; por otro lado creo que hay otros, muchos de sus dirigentes incluidos, que saben que necesitan relajar el ambiente so pena de terminar en un conflicto cada vez más profundo e irresoluble. Lo siento pero no veo solución a corto plazo que satisfaga a nadie… ni a largo. Quizás una mesa de diálogo esté bien si creemos en la estética política, pero esa mesa tendrá que generar acuerdos y esos acuerdos tendrán que ser “tragables” para el resto de España también. Quizás negociar un nuevo estatuto, una nueva financiación, un reconocimiento de Cataluña como nación esté entre estos potenciales acuerdos, pero, ¿entrarán todos en la constitución? Todo indica  que en esta legislatura se va a judicializar la política todo lo que se pueda y veremos recursos a punta pala. 

En tercer lugar, la crispación. Esto no es nuevo porque ya pasó en la época de Zapatero, donde también todo era ETA y separatistas ( y al final fue la crisis económica la que casi se lleva al PSOE por delante, creó el 15M y materializó a Podemos). Lo que ocurre con esta estrategia, es que puede volverse en contra del quien la lidera. Me explico: si te pintan lo peor, y no solo llevas la misma vida si no que quizás mejoras algo, esa campaña no te va a convencer e, incluso, te puede molestar. A todo esto sumamos que la crispación moviliza el voto contrario, y es posible que el voto útil aúpe de nuevo al PSOE con más apoyos.  Solo una buena gestión del gobierno puede neutralizar este tipo de estrategias. Aunque no solo. También trasparencia y sentido común, de ese que tanto hablaba Rajoy antes de que se fuera empañado con el tema de Bárcenas.

Si dura o no dura este gobierno más de dos años dependerá, sobre todo, de los presupuestos. ¿Podrán aprobar unos nuevos? ¿Los apoyará ERC?  A las cuentas habrá que sumarle el hecho de que esas  medidas que han pactado no solo se centren en humo, en soflamas o en deseos, sino en cuestiones materiales concretas y beneficiosas para la mayoría.  


domingo, 19 de enero de 2020

Algunas Profesiones que no existían cuando yo estaba en la universidad



Dejé la universidad no hace muchos años y el panorama del mercado laboral sigue siendo igual de duro. Eso sí, ahora tenemos una serie de nuevas profesiones en las que merece la pena detenerse. En un reciente artículo en el diario 20 minutos se analizan diez  de ellas, pero yo he decidido recopilar solo cinco. Vamos allá:

1.- Influencer
Tener perfil en las redes sociales y conseguir muchos “followers” se ha convertido, de por sí, en un objetivo. Las marcas se han dado cuenta de esto y se interesan por estos nuevos “líderes del ciberespacio” para promocionar sus productos. Si tienes un millón de seguidores en Instagram, tu opinión cuenta, y si promocionas un producto puedes alcanzar un nicho de mercado importante que, según todo parece, se mantiene al margen de las formas tradicionales de publicidad.  Desde mi punto de vista hay mucho humo en esto, además, ¿cómo se aprende a ser influencer? ¿Has de fiarte de todo lo que te recomienda un influencer si sabes que cobra de la marca? Si eres influencer podrías dar tu opinión, así generamos un debate productivo.

2.- Conductor de Uber y Cabify
Las apps han generado un espacio en la que oferta y demanda de servicios se unen casi a tiempo real. Uber y Cabify,  generadoras de polémicas debido a su conflicto con el sector del taxi, son aquellas aplicaciones típicas que no paran de generar debate: ¿Se debe mantener un gremio protegido como el del taxi?, ¿cuáles son las condiciones laborales de los conductores de Uber o Cabify?, ¿estas empresas pagan sus impuestos en España?

3.- Expertos en SEO
El SEO, optimización de los motores de búsqueda, es sin lugar a dudas uno de los elementos más importantes de cara a posicionarnos en la red. Cualquier duda la preguntamos a Google, generando así un flujo de información insondable en el que solemos detenernos en los primeros resultados. Así como quien consigue un buen asiento podrá ver una obra de teatro de forma óptima, quien acapare los primeros puestos en las búsquedas de Google tiene bastante ganado.

4.- Community Manager
El gestor de comunidades virtuales es una de las profesiones más famosas. Para más información sobre este tema os recomiendo este libro de “Trece Bits”.

5.-  Desarrollador de Apps
El Smartphone ha significado un cambio social radical. La cantidad de apps disponibles se pueden contar por miles, y la demanda seguirá creciendo en tanto en cuando todas las gestiones que hagamos se centren, principalmente, en nuestra computadora de bolsillo.


Si conocéis más profesiones relacionadas con el mundo tecnológico y novedosas, por favor, compartir la información con nosotros. 


domingo, 12 de enero de 2020

Proyecto profesional como proyecto de vida


He tenido una serie de conversaciones últimamente, sobre todo en los últimos dos meses, sobre el perfil profesional y nuestro proyecto de vida.
Es curioso, porque hemos interiorizado que vivimos en una sociedad líquida, como dice Bauman, en la que nada dura nada y estamos siempre enfrentándonos a la incertidumbre y al caos. ¿Trabajo para toda la vida? Anticuado, es imposible. ¿Pareja para toda la vida? Vamos, hombre, no seas carca. Y así un largo número de relaciones sociales. No hablo de bienes de consumo, aunque las personas ya nos hemos convertido en eso.
Creemos que cuando somos muy jóvenes (menos de 30 años) todo llegará solo y que la libertad, confundida con precariedad, es buena porque no me ata a nada. Luego vemos que pasan los años y que hay que pagar facturas constantemente; llegan los gastos mensuales y no les dices a las empresas: "Me estoy reinventando, cobradme cuando genere ingresos que tengo muchas ideas”.

 Ante una sociedad líquida hay que construir diques de contención sociales, sí, pero también individuales.
Siempre he pensado, y lo sigo haciendo, que hay dos ámbitos en los que uno debe invertir todos los recursos que pueda. Uno es la formación y el otro, las relaciones sociales y los vínculos con personas que nos importen y nos interesen. Formación no solo como acumular títulos, esto ya se ha dicho muchas veces, sino como una mesa con las siguientes patas:

  • Idiomas.
  • Informática.
  • El ámbito profesional que me guste o interese (me da igual que seas camarero, ingeniero, teleoperador o filósofo).
  • Habilidades sociales (sí, también se pueden desarrollar).




Pondré como ejemplo mi propia mesa. En idiomas, sigo estudiando inglés, a pesar de que aprobé el B2 hace tiempo. Dos días por semana tengo clases por Internet, además de todos los recursos que la red nos proporciona. Un mínimo de media hora diaria no me la quita nadie. Mi torpeza con los idiomas hace que les tenga que echar más horas que otros, pero poco a poco avanzamos. Si al inglés le podemos sumar otro, dependiendo de tu ámbito de profesión, perfecto. Es posible que trabajes con inmigración y te interesen el francés o el árabe, eso ya es una decisión personal, pero el inglés, al ser la lengua franca de un mundo globalizado, es una asignatura obligatoria. Por cierto, de vez en cuando estudio algo de japonés, pero se ha convertido en una asignatura casi imposible.

En el ámbito de la informática no solo hablo de ofimática (procesador de texto y hoja de cálculo principalmente). Estamos en un mundo tecnológico. Un buen conocimiento de las redes sociales y sus principales usos también nos ayuda, así como el hecho de tener un blog. Yo he invertido mucho tiempo en este ámbito y, gracias a ello, estoy trabajando ahora. Aunque no tiene que ver con la ciencia política, siempre me ha interesado la parte social de la tecnología y creo que no me equivoqué cuando elegí este camino.

En relación a mi ámbito profesional puro y duro, me licencié en Políticas y Sociología, hice un máster por la UNED y ahora estoy con el doctorado. También trabajé como politólogo, pero, aunque a hora no lo haga, en esa carrera aprendí una forma de analizar la sociedad que me ha dado buenos frutos, sobre todo de cara a distintos trabajos que he tenido.

En relación a las habilidades sociales, he asistido a cursos sobre consejos para hablar en público, entre otros, que me han abierto la mente y me han proporcionado  interesantes herramientas.
La segunda área, la de las relaciones sociales, he aprendido a apreciarla con el paso de los años. Aquí me gusta utilizar la palabra círculo. Me refiero al el círculo de amigos, familia, compañeros de trabajo o gente cercana que, aunque no sean íntimos, sí podemos conversar con ellos. Estoy hablando también del networking, que no es otra cosa que nuestra capacidad para entrar en nuevos círculos, fortalecer los nuestros y no abandonar nunca esos que siempre nos han servido. Somos, en cierta forma, lo que nuestras redes de contactos son. Si nuestras redes sociales son buenas, nos irá mejor en la vida. Y no me refiero a Facebook e Instagram, que son interesantes para mantener cierto contacto o conocer gente interesante. El vínculo afectivo poderoso -en mi caso, por lo menos- exige verse, tomarse algo juntos y charlar. Aunque sea por videollamada.

Y lo más importante. Todo lo anterior no tiene sentido si no tienes un objetivo muy claro sobre qué camino debes seguir en lo profesional.