viernes, 21 de julio de 2017

Buscar trabajo con más de 40 años

Fuente: Pixabay
Aunque os digan que la edad es algo mental, que si os cuidáis os podéis mantener eternamente jóvenes  y esas chorradas, resulta que el mercado laboral es tremendamente duro con las personas de más de 55 años. Según leo enla prensa:

“Siete de cada diez parados mayores de 55 años cree que no volverá nunca al mercado laboral. Según una encuesta realizada por la Fundación Adecco a 1.500 desempleados mayores de 55 años, de los que opinan que sí volverán a tener un empleo, el 20% estiman que tardarán un año en colocarse, mientras que solo un 10% consideran que estará trabajando en los próximos 12 meses.”

No es ya solo que tengan más problemas para insertarse, sino que una sociedad que busca de forma enfermiza lo nuevo, lo disruptivo, lo efímero, lo adolescente, parece olvidarse de valores que antaño eran muy cotizados, como la experiencia, la madurez o, simplemente, la lealtad hacia el trabajo bien hecho. Yo, que soy menor de 40 años, no me siento identificado con esa manía reduccionista de llamarnos “millenials”.  Seas menor de 30 o mayor de 55, en ambos colectivos habrá gente extraordinaria y gente insulsa, pero juzgar por la edad me parece un crimen.  Ni un joven es de por sí un crack en tecnología ni un mayor es un inútil al coger un ordenador.
¿Qué hacer ante esta situación? Complicado, porque el problema no es solo con los mayores de 55 años, ¡sino también con los de 40! Según leemos en la prensa, “por primera vez en la historia, de los más de 4,2 millones de parados, más de la mitad tienen más de 40 años”. Además, el 49,3% de estos desempleados mayores de 40 años superan los 24 meses en paro. Un problema mayúsculo con graves consecuencias para nuestra sociedad.

El desempleado mayor de 40 años es, según comenta la noticia, una persona que ha trabajado tradicionalmente en la misma empresa, con un sueldo medianamente en condiciones y que se encuentra en un mercado laboral al que se tiene que enfrentar totalmente desactualizado. Además, hay que sumar la falta de autoestima. Nos preocupamos por la pensión de los jóvenes, pero este colectivo lo tiene muy crudo porque le faltan bastantes años que cotizar todavía.
De nuevo se hace hincapié en la necesidad de formar y reciclar a estos desempleados a través de políticas activas de empleo eficientes y eficaces. Pero, ¿se crea empleo para ellos? ¿Quieren las empresas estos perfiles?
Os pregunto, ¿qué medidas se podían implementar para ayudar a este colectivo?
Recursos interesantes
Plus 40 net es un portal especializado en empleo para mayores de 40 años.  Os animo a echarle un ojo si no lo conocíais.





martes, 18 de julio de 2017

Formación: no se trata de títulos, sino de adquirir competencias


Leo en la prensa que se facilita, incluso suspendiendo alguna asignatura (pueden ser dos, que no sean Lengua  Y Matemáticas), que el alumno obtenga el título de la ESO. No se trata de ayudar a través de refuerzos, es más fácil bajar el nivel para que todos consigan un título que, a la postre, es claramente insuficiente para insertarse en un mercado laboral cada vez más exigente. Es posible que mucha gente a la que prácticamente se le ha regalado la ESO se lleve un chasco cuando quiera cursar otros estudios superiores. ¿Solución? Quizás deberíamos seguir bajando el nivel constantemente. Total, todo está en Internet.

No pretendo criticar medidas exactas de LOMCE, sino el concepto, muy español, de que lo importante es tener el título.

Si en España nos ofrecieran  regalarnos el título universitario o, por ejemplo, el título de inglés B2, muchos verían una oportunidad de oro. En mi caso, vería una trampa mortal. No se trata de títulos, se trata de adquirir unas competencias específicas que nos permitan desarrollar una carrera profesional. Seguimos enrocados en un mundo totalmente desfasado: el que prima la “titulitis”. Si no trabajas, está bien que estudies; incluso trabajando hay que seguir formándose. Pero lo que no podemos hacer es ir sumando “diplomas” sin pensar si nos valdrán.

Estoy algo cansado de ver cómo muchos, yo he estado entre ellos, acumulamos cursos y certificados a tontas y a locas. Antes de formarnos en cualquier academia, instituto o universidad, hemos de preguntarnos por la calidad de esa enseñanza. ¿Va a servirme? ¿Qué aprenderé realmente? Si se baja el nivel constantemente, perdemos todos, que nadie se engañe. Y es que la igualdad de oportunidades es facilitar, mediante becas, apoyo escolar y acceso al conocimiento, que la gente pueda formarse en materias que le servirán en su día a día, tanto como ciudadanos o como profesionales. Pero las cosas cuestan esfuerzo y, como decía, es más barato regalar títulos, lo cual es demasiado cortoplacista, porque luego nos encontramos con un porcentaje enorme de la población, sobre todo desempleados, con poca cualificación.  

En un país con el nivel de desempleo que tenemos, la formación es clave. Pero una formación de calidad con una exigencia bidireccional: exigencia al alumno de que se ponga las pilas y rinda, y exigencia a las instituciones para que fomenten una formación de calidad y adecuada para la inserción laboral. Está muy bien reivindicar derechos, pero también hay que tener deberes y obligaciones para con programas que valen una pasta.


martes, 11 de julio de 2017

Twitter, predicción de altercados y Minority Report


Hace poco leí en la prensa digital un artículo sobre Twittery su relación con la movilización social. Todos sabemos que mucha gente ha salido a la calle y ha tuiteado manifestaciones, reclamos, compartido vídeos sobre las protestas e, incluso, ha utilizado la red social de microblogging para denunciar determinados actos. También Twitter tiene mucho de bar a las cinco de la mañana, donde la educación brilla en muchas ocasiones por su ausencia. Al fin y al cabo, lo que refleja Twitter nos lo podemos encontrar en la calle constantemente.
Como os decía, en ese artículo se comentaba lo siguiente:
“Un nuevo estudio de la Universidad de Cardiff pone de manifiesto cómo, a través del estudio de 1,6 millones de tuits generados tras las protestas de Londres en 2011, se puede valorar cuándo va a suceder una agitación social de este calibre mucho antes de que los cuerpos de seguridad sean conscientes de ello”. Y seguimos leyendo algo aún más interesante: “La investigación utilizó algoritmos que detectaban la frecuencia de los tuits con ciertas palabras, la geolocalización y el momento de ser publicados. A través de ellos, se pudo comprobar cómo los tuits informando de, por ejemplo, contenedores ardiendo se publicaban hasta una hora antes de que la Policía recibiera el aviso y se personase en el lugar.”
Todo esto me sugiere un par de reflexiones:
  • Twitter es un canal de comunicación excesivamente rápido que facilita la movilización y alteración del estado de ánimo de las personas.
  • Es posible que haya gente que se dé más prisa en tuitear un hecho, incluso si fuera delictivo o catastrófico, que en llamar a la policía o a los servicios de emergencia. Por favor, chicos, si veis un incendio, llamad antes a los bomberos; estos no tienen por qué leer los hashtags.

En la sociedad red, primero tuiteo, luego veremos cómo reacciona la gente. No obstante, me parece preocupante esto de la “predicción” de los altercados. Como si fuera MinorityReport, ¿se detendrá a la gente por lo que presumiblemente iba a hacer porque ha retuiteado o manifestado una opinión en Twitter? ¿Se realizarán detenciones preventivas gracias al Big data? Seguramente Snowden tuviera mucho que decir al respecto.

Uno de los grandes caprichos del género humano ha sido predecir el futuro. Todavía hay gente que echa las cartas y lee el horóscopo o, siendo más científicos, otros que hacemos estudios e investigación intentando proyectar comportamientos que nos permitan prever, en cierta manera, lo que puede ocurrir. Quizás Internet facilite la acumulación de información, pero, ¿se podrá saber lo que ocurrirá dentro de cinco años?

martes, 4 de julio de 2017

Sobre el voluntariado como experiencia vital y profesional

Durante año y medio fui voluntario en Cruz Roja, concretamente, en un proyecto que lucha contra la brecha digital y en el que, desde hace unos meses, trabajo como técnico. Llegué al voluntariado desorientado, buscando información para un trabajo de campo que utilizaría para mi trabajo fin de máster. Por si os preguntáis, el máster era de análisis de Problemas Sociales y mi TFM versó sobre la brecha digital en la búsqueda de empleo.

El voluntariado desarrolló en mí, sin buscarlo, dos competencias profesionales que, por entonces, no tuve muy en cuenta pero de las que ahora sí soy consciente:
  • ·         Hablar en público.
  • ·         Trabajar con distintos usuarios cuyas problemáticas son diversas.

 También me permitió conocer contactos profesionales gracias a multitud de charlas que di (esto, más que una competencia, es una consecuencia). Evidentemente, las Soft Skills son las que más se desarrollan con este tipo de actividades, capacidades cada vez más importantes. 

Mi labor como voluntario era ayudar a que las personas adquirieran determinadas competencias relacionadas con las TIC a través de lo que conocemos como acompañamientos (grupos reducidos en los que cada usuario dispone de un dispositivo u ordenador) o  a través de jornadas-charlas (grupos más numerosos). Enseñaba un poco de todo: desde buscar empleo a través de Internet hasta aprender a realizar determinados trámites, ya sea solicitar una vida laboral o conseguir el certificado digital. Trabajar con tantos usuarios, entre dos y cuatro horas a la semana, no me suponía un esfuerzo sobrehumano, y, además, la retroalimentación era fascinante, porque la información que adquiría para mi trabajo era increíble. Asimismo, había otro matiz importante: el agradecimiento de las personas. 

Es posible que en una sociedad donde parece que si no cobramos hasta por ir el váter, el altruismo forme parte de aquellas actividades románticas que todo el mundo rehúye hacer. Es una lástima, porque puede ser muy útil para la vida profesional y personal de cualquiera.

Cuando aprendes a hacer algo que te gusta y te das cuenta de que ayudas a alguien, tomas conciencia de que eres capaz de cambiar, aunque sea levemente, la vida de una persona. Si atiendes a cien usuarios y diez, gracias a ti, encuentran trabajo o resuelven un problema o hacen de su vida un sitio más fácil, ¿no habrán merecido la pena esas dos horas semanales en las que a veces no sabemos qué hacer? En fin, fue mi filosofía, y la sigue siendo. De hecho, parte de la motivación que me lleva a mantener este blog es esa: aportar mi grano de arena para ayudar a gente, de la misma forma que hay personas que me ayudan creando tantísimo contenido que dejan desinteresadamente en la red. Si te apasiona el conocimiento, compartirlo es un acto necesario y muy satisfactorio. A veces, incluso revolucionario.


En ocasiones hablo con gente sobre la falta de experiencia laboral o sobre la falta de formación o sobre la falta de motivación o de misión en la vida. Siempre les aconsejo dos cosas: hacerse un blog y probar con el voluntariado. 

martes, 27 de junio de 2017

Twitter y nuestra configuración de seguridad



No hace mucho os estuve hablando de cómo debemos configurar nuestra configuración de privacidad en Facebook. Hoy quiero centrarme en Twitter, una de mis redes sociales favoritas. La red de microblogging   ha ido implementando con el paso del tiempo nuevas medidas para que podamos gestionar nuestra privacidad de la mejor forma posible.  Veamos algunas: 


En primer lugar, debemos entrar en el menú “Configuración y privacidad”. Tras esto, nos aparecerá una imagen similar a la siguiente:
Como se puede observar, hemos accedido al menú de “Privacidad y seguridad”. He dividido la pantalla en dos partes. Al principio podréis configurar vuestra privacidad atendiendo a los siguientes factores:
  • Proteger mis tweets. Si escogemos esta opción solo los usuarios que decidamos podrán leernos. No es muy común si quieres ser relevante en Twitter, pero puede haber gente que, por motivos relacionados con la seguridad, le interese que no todo el mundo pueda leer lo que escriban. 
  • Añadir ubicación. Si queremos que se sepa dónde nos encontramos cuando se tuitea, hay que elegir está opción. Para mí, no es buena idea que sepan constantemente donde estamos. 
  • Etiquetado de fotos. Al igual que Facebook, podemos controlar quién nos etiqueta en una foto. Se puede elegir que nadie, todos, o solo los que te sigan puedan etiquetarte.
  • Visibilidad. Esta es interesante. Se trata de limitar si pueden encontrarnos con nuestro correo electrónico o por el número de teléfono.




En esta segunda parte que muestro con la imagen superior, lo más importante, desde mi punto de vista, es la posibilidad de controlar quién  puede mandarnos mensajes o no. Yo prefiero limitar esta opción, obligando a que solo los que sigo puedan enviarme mensajes.

 Además, existe la posibilidad de determinar si se quiere que Twitter muestre contenido que, a priori, considere delicado. ¿Qué es delicado según los parámetros de Twitter Pues será mejor que os informéis por vosotros mismos, pero ya os podéis hacer una idea. 

Otro aspecto interesante es saber cuántas aplicaciones se tienen enlazadas a Twitter. Para ello, en el menú de la izquierda debemos hacer clic en Aplicaciones:

En la imagen anterior tenemos algunas aplicaciones enlazadas. En cualquier momento se puede revocar el acceso.  Además, en el ejemplo del recuadro, que obedece a la aplicación de Facebook, se puede visualizar las distintas opciones: publicar los retuits, publicar en el perfil o, si tenemos páginas, publicar en la página de Facebook.

Bueno, creo que, a grandes rasgos, estos son los aspectos básicos que debemos controlar dentro de Twitter, aunque no los únicos. No olvidéis tener una buena contraseña y  activar la opción para que se verifique el inicio de sesión a través del correo electrónico.
 La verificación de inicio de sesión  proporcionará aún más seguridad. Para ello, entramos en “Cuenta”, dentro del menú izquierdo. Una vez verificado nuestro correo, se podrá controlar si alguien que no somos nosotros inicia nuestra sesión en Twitter. 

Enlaces de interés

domingo, 25 de junio de 2017

Sobre el control de Internet


Tras los atentados de Londres surge de nuevo la polémica sobre si Internet y las redes sociales son los culpables de que los terroristas actúen. Y me pregunto, ¿se puede evitar que la gente se comunique a través deInternet? Sí, terminando con Internet. Pretender ponerle puertas al campo solo nos lleva al ridículo.

Desde que existe Internet, se ha querido controlar. El espacio de comunicación entre personas más inmenso, universal, potente e intrusivo que ha conocido jamás el ser humano ha supuesto un cambio radical en nuestra sociedad. Cualquier dispositivo, conectado a una infinidad de información, ha tenido y tiene innumerables efectos favorables para nuestra sociedad. Pero, como toda tecnología, tiene su parte buena y su parte mala. La red permite que se conecten entre sí descerebrados con aviesas intenciones.

¿Qué hacer cuando se nos dice que es la red la culpable del radicalismo terrorista? Pues preguntarnos si, detrás de esta afirmación, no se esconde una necesidad más urgente de controlar nuestras comunicaciones. La red es, en cierta forma, muy difícil de controlar, puesto que no deja de ser un universo dentro de otro, y relleno de innumerables capas, como si de una cebolla se tratara.  Cuando el poder te promete seguridad, hay que preguntarle: ¿a cambio de qué?

Es básico adentrarse en los espacios de comunicación de los terroristas. Es con inteligencia y espionaje como se pueden detener, de la mejor forma, los futuros atentados. Pero no se debería engañar al personal hablando de que Internet puede controlarse, como si habláramos de secuestrar la publicación de una revista. Aunque el gobierno de turno pretenda dosificar la información, centenares de ciudadanos con sus móviles, testigos de cualquier acontecimiento, pueden convertirse en agentes  dinamizadores de información. No digo que esto sea lo mejor, simplemente describo una realidad.

Siempre he dicho que Internet es ambiguo, como buen canal de comunicación bidireccional que se precie. Lo mismo sirve para ayudar al 15M y a las revoluciones árabes que para que gane las elecciones Donald Trump. Como comentaba,  no se puede afirmar que una tecnología sea buena ni mala, es NEUTRAL; el uso que hagamos dependerá de nuestra información y formación. Recalco: sobre todo hace falta mucha formación. Considerar que noticias de medios dudosos pero que la gente comparte de forma compulsiva en Facebook son la fuente de toda verdad, es un problema. Pero también es cierto que solemos fiarnos más  de aquellos mensajes que consolidan nuestra forma de pensar. Como decía aquel grupo de punk rock que escuchaba en mi adolescencia, “puedes leer tu opinión en la prensa”. Lo que ocurre es que ahora mismo ni siquiera sabemos si una foto con un mensaje en Facebook responde a alguna verdad medianamente contrastada. Ahora más que nunca, debemos ser críticos.


viernes, 16 de junio de 2017

El programa de garantía juvenil y la ayuda de 430 euros a los jóvenes

La ayuda de 430 euros que ha anunciado el gobierno para aquellos jóvenes beneficiarios del plan de garantía juvenil es una noticia a tener en cuenta. Pero, ¿qué es el plan de garantía juvenil? Os paso literalmente lo que viene recogido en la web del ministerio:

La Garantía Juvenil es una iniciativa europea que pretende facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. En España se enmarca en la estrategia de Emprendimiento Joven aprobada en febrero de 2013 por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La Recomendación sobre la Garantía Juvenil establece que los jóvenes puedan recibir una oferta de empleo, de educación o formación tras haber finalizado sus estudios o quedar desempleados.
¿Quiénes pueden ser beneficiarios?
Los jóvenes que cumplan los siguientes requisitos:
  • Tener nacionalidad española o ser ciudadanos de la Unión o de los Estados parte del Acuerdo Económico Europeo o Suiza que se encuentren en España en ejercicio de la libre circulación y residencia. También podrán inscribirse los extranjeros titulares de una autorización para residir en territorio español que habilite para trabajar.
  • Estar empadronado en cualquier localidad del territorio nacional español.
  • Tener más de 16 años y menos de 25, o menos de 30 años, en el caso de personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento, en el momento de solicitar la inscripción en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil. Además, los mayores de 25 años y menores de 30 cuando, en el momento de solicitar la inscripción en el fichero del Sistema Nacional de Garantía Juvenil, la tasa de desempleo de este colectivo sea igual o superior al 20 por ciento, según la Encuesta de Población Activa correspondiente al último trimestre del año.
  • No haber trabajado en el día natural anterior a la fecha de presentación de la solicitud.
  • No haber recibido acciones educativas en el día natural anterior a la fecha de presentación de la solicitud.
  • No haber recibido acciones formativas en el día natural anterior a la fecha de presentación de la solicitud.
  • Presentar una declaración expresa de tener interés en participar en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, adquiriendo un compromiso de participación activa en las actuaciones que se desarrollen en el marco de la Garantía Juvenil. En el caso de los demandantes de empleo bastará con su inscripción en los servicios públicos de empleo.
  • Asímismo, la inscripción o renovación como demandante de empleo en un Servicio Público de Empleo implica la inscripción en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, si se cumplen los requisitos indicados

Para poder inscribirse en el plan de garantía juvenil se necesitará o bien unas claves facilitadas por la administración, o el DNI electrónico o el certificado digital, aunque existe también la posibilidad de realizarlo de forma presencial.
Si estáis algunos dentro de este colectivo, no dudéis en informaros para solicitar estar dentro del plan.