lunes, 2 de marzo de 2015

El coste de hacerse autónomo

España es un país complicado para hacerse autónomo. Por lo menos, eso es lo que dicen muchos expertos y lo que corroboran algunos amigos y familiares -uno mismo también intenta enfocar su carrera hacia estas lides, pero todavía queda trecho- que se han atrevido a atravesar dicho bosque.
Si nos comparamos con otros países, quizás no salgamos muy bien parados. Por ejemplo, en la web Pymes y autónomos se recoge una comparativa que es importante destacar:

  • En Portugal, por ejemplo, los autónomos no pagan ni cuotas ni IVA como tales, aunque a cambio abonan el 24,5% de lo que ingresan anualmente al Estado.
  • En Italia, a diferencia de España, los autónomos sólo pagan una cantidad en función de sus ganancias, que suele ser de un 20%.
  • En Holanda, los autónomos pagan una prima mensual de 100 euros mensuales a modo de seguro y una cuota de 50 euros anuales.
  • En Reino Unido, se ha establecido una cuota que oscila entre los 13 y 58 euros en función de las ganancias. El IVA no se liquida trimestralmente como en España, sino que se paga a final del ejercicio.
  • En Estados Unidos tampoco hay una cuota de autónomos como tal, aunque éstos están obligados a formalizar un seguro médico y los impuestos se pagan en relación a lo que se ingresa.
  • Por último, en Alemania se paga una cuota de 140 euros siempre y cuando se superen los 1.700 euros de ingresos netos mensuales, aunque hay obligación de suscribir un seguro médico.

En España, quitando la tarifa plana que tan sólo es para nuevos emprendedores y no dura mucho, la cuota se acerca a los 300 euros mensuales. Más retenciones por IRPF, etc. Así que es posible ingresar 1000 euros brutos mensuales y quedarte pelado, quitando todos los impuestos y cuotas. Haciendo cuentas, no sale muy rentable.

Además, hay un coste que el autónomo asume que no me interesa soslayar.

Coste de tiempo. El autónomo tiene una jornada laboral que, en la mayoría de las ocasiones, coincide con todas esas horas que está despierto. ¿Vacaciones? Complicado. ¿Fines de semana? Sólo si he conseguido adelantar el trabajo y terminarlo antes del viernes a las 12 de la noche.
Además, hoy en día con Internet, las redes sociales y los smartphones, quien sea capaz de desconectar que levante la mano. Es complicado estar tomándote una cerveza con la pareja y no intentar chequear tus redes profesionales a ver si hay novedades. Pero, ¿qué novedades puede haber un sábado a las 22:00? Nunca se sabe….

Esto me lleva al segundo concepto. No sólo es coste de tiempo, sino que la calidad del tiempo libre cambia. Muchos autónomos que, por ejemplo, trabajan en su casa, son capaces de alternar su trabajo con otras actividades: ir al gimnasio por la mañana, recoger a los niños, hacer la comida…, así que, sin darse cuenta, la jornada de trabajo se alarga y se alarga para no terminar nunca. Uno quiere compaginar tantas cosas que, al final, el estrés explota.

Resumiendo, te tiene que gustar mucho lo que haces o no tener más remedio que hacerlo porque, si no, el esfuerzo a veces no compensa.

Os dejo una reflexión muy gráfica sobre el coste del autónomo que circula por las redes sociales. Da para pensar:


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