viernes, 9 de junio de 2017

Hackear elecciones y ciberguerra


Leo hace poco en la prensa lo siguiente: “según señala un informe de la NSA filtrado a The Intercept, Rusia habría intentado hackear las elecciones de EEUU. Para ello no apuntó directamente a las máquinas de voto electrónico, sino a otros dos objetivos: la compañía que desarrolla su software y los funcionarios que tienen acceso a ellas.”

Por si no había sorpresa con la victoria de Trump, la sospecha de “hackeo” puede añadir más leña al fuego y dar argumentos a los que consideran que el triunfo del millonario es una inocentada que se alarga demasiado. Yo no pienso igual; que gane el magnate responde a criterios sociológicos muy determinados y son fruto de la crisis social que atraviesa todo un mundo occidental azotado por vertiginosas transformaciones. Pero eso dará para posteriores análisis.  

Quizás  podemos preguntarnos cómo se hackean unas elecciones. En España, al echar una papeleta cada cuatro años, puede parecernos fantasioso que un hacker sea capaz de modificar los resultados. No obstante, en EEUU, en algunos estados, se realiza un voto electrónico a través de unas máquinas alojadas en los colegios electorales. Si se es capaz de modificar el software que dinamiza tal cacharro, ¿por qué no se podrán alterar unos resultados modificando el censo o alterando algunos criterios con consecuencias en los resultados finales? El alcance de este ataque está por ver, pero no creo que sea el responsable de que el presidente de EEUU sea el que es. Sin embargo, da para pensar.
El espionaje y la guerra están muy adentrados en el ciberespacio desde hace mucho. Si puedes acceder a alguno de estos mapas que te enlazo, te darás cuenta de que vivimos una guerra mundial a través de la red. Cualquier malware orientado a conseguir información privilegiada y sabotear a los “adversarios” es tan bienvenido como antaño un misil más potente o la bomba atómica para los aliados que combatían al nazismo. Si te adelantas a los que consideras enemigos, tu posición será más fuerte. Pero, ¿por qué Rusia iba a hackear las elecciones? ¿Putín es más deClinton o de Trump? Qué pregunta, ¿no?

El reciente ataque del malware “Wannacry” nos alertó a todos de que en informática no hay nada seguro. Hacer copias de seguridad, descargarnos actualizaciones, utilizar antivirus… puede ayudarnos, pero, ¿lo hace mucha gente? ¿Somos conscientes de que cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana está, en mayor o menor medida, comprometido por la tecnología? De la misma forma  que  todos sabemos que hay que abrigarse cuando hace frío, la formación relacionada con la seguridad y las vulnerabilidades de nuestros sistemas informáticos debe ser obligatoria. No queda otra. Eso sí, esto requiere un esfuerzo.

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