jueves, 12 de julio de 2018

Whatsapps y bulos


El problema no es tanto la relación entre Twitter y Facebook y su vinculación con las noticias falsas. Quiero decir: es un problema, pero lo tenemos localizado y seguramente se intentará poner remedios desde las compañías y usuarios (otra cosa es que sean todo lo eficaces que deberían ser). Hay algo todavía con más riesgo y es la potencia que tiene WhatsApp para mover bulos, mentiras y difamaciones varias.

Ya fue noticia, no hace mucho, el altercado que hubo en la India debido a la difusión de un  bulo a través de WhatsApp, que provocó el linchamiento de varias personas que fueron confundidas con unos supuestos sospechosos de secuestrar niños. La noticia era totalmente falsa, pero la muchedumbre que salió a la calle buscando culpables no llegó a verificar nada. Este incidente ha provocado que la red de mensajería instantánea implemente un experimento en la propia India contra las noticias falsas. Según el blog Trecebits, parte de las medidas serían “elaborar un decálogo de actuaciones, similar al que en su día publicó Facebook, para educar al usuario a detectar las noticias falsas. Las propuestas se han publicado en varios idiomas en diversos medios de comunicación. Entre las recomendaciones, buscar la misma información en otras fuentes, entender de dónde viene el mensaje, atender a los errores gramaticales y a los enlaces de sitios web que no hemos visitado nunca.”

La información en redes sociales se mueve de una forma particular. Los “me gusta”, el compartir, el comentar cada noticia genera una viralidad que, en ocasiones, favorece que se difundan mentiras como tan grandes como una catedral. Lo único que puede parar esto es el espíritu crítico, el contrastar la noticia y buscar sus fuentes. Pero, claro, ya lo he comentado muchas veces, si lo que se quiere es reafirmar lo que uno piensa, la verdad pasa a un segundo plano.

“Podemos desarrollar infinidad de herramientas; sistemas de verificación, fact-checkers o algoritmos para intentar combatir la difusión de las llamadas fake news, pero en último término, cuando las barreras de entrada a la publicación y difusión bajan dramáticamente, resulta imposible evitar que una persona que está deseando creer algo participe en su difusión a muchas otras personas que, probablemente, piensan igual que ella. Las únicas soluciones verdaderamente sostenibles, seguramente, están relacionadas con el cambio del proceso educativo y el desarrollo de habilidades  en el conjunto de la sociedad.”

Los verificadores de noticias pueden resultar útiles en cualquier red social, pero, ¿qué pasa con WhatsApp? Por un lado,  parece que es un sistema deslocalizado centrado en la comunicación interpersonal entre conocidos; por otro, si nos unimos a los grupos y  formamos parte de un hilo de noticias masivo, podemos notar que la red de mensajería se ha convertido en un “movilizador” de noticias importante. Al estar cerrado, las paredes de WhatsApp  dificultan que se localice la noticia, como sí puede ser visibilizada fácilmente a través de un Trendic Topic de Twitter o incluso a través de noticias en muros de Facebook mostrados públicamente.

La manipulación a través de WhatsApp es algo ya demostrable.

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