martes, 6 de marzo de 2012

Lecturas: "Hay alternativas"


Al leer el periódico, escuchar la radio o ver las noticias por la televisión, una sensación de rabia y desasosiego te inunda por completo y te preguntas: ¿es que no hay alternativas a las políticas de recortes?, ¿saldremos alguna vez de la crisis?, ¿se reducirán alguna vez las desigualdades?

Ante el pensamiento ortodoxo neoliberal, que aspira a que vivamos una gran mayoría los sacrificios por culpa de una pésimas políticas económicas y unas muy cuestionables actuaciones bancarias, surgen voces de un talante intelectual resaltable que nos plantean, ante nuestros propios ojos, la siguiente reflexión: hay alternativas. Estas dos palabras tan contundentes dan título al interesante ensayo escrito por Vincenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa y que cuenta, a su vez, con un prólogo escrito por uno de mis politólogos favoritos, Noam Chomsky. Estos tres economistas críticos nos describen, con un gran sentido pedagógico, las causas de la crisis y las posibles medidas sociales que hay que tomar para poder salir del agujero en el que estamos metidos.

El libro “Hay Alternativas” pretende, sobre todo, tumbar ciertos tópicos neoliberales que son bombardeados constantemente sobre nuestras cabezas. Comienza analizando el origen de la crisis actual, ubicado en las ya conocidas subprime y el estadillo de la burbuja financiera (la bancarrota del legendario banco Lehman Brothers se ha establecido como punto de inicio). Sin embargo, las causas de la crisis actual a nivel mundial no sólo hay buscarla en la profileración de las hipotecas basura y a la mala práctica de las entidades financieras, sino en un descenso paulatino y constante del nivel de salarios de la mayoría de la población, sobre todo a partir de la crisis de los 70. Habría también que sumar a esto la progresiva desregulación y relajación de los controles a los flujos de capital, que han dejado de invertirse en la economía productiva para centrarse fundamentalmente en la actividad especulativa. Debido al descenso en el nivel adquisitivo, se tuvo que recurrir al crédito para financiar el consumo de muchos bienes, entre los que cabe destacar el de la vivienda, cuyo precio la ha situado como un bien de lujo.


Cuando nos centramos en España, los autores recalcan tres aspectos tan característicos como letales de nuestra economía. Cito textualmente (pág. 38):

Una impresionante burbuja inmobiliaria.
 Un endeudamiento previo y una insuficiencia de ahorro nacional especialmente grandes.
 Una supervisión de las instituciones financieras en cierto modo diferente a las del resto de países como consecuencia de que ya se habían sufrido una crisis muy devastadora años antes.


A estas características económicas previas a la crisis actual habría que sumar unas estructuras socioeconómicas heredadas de nuestro pasado dictatorial. Y es que a finales de los años 70, el atraso de España en su Estado del Bienestar con respecto al resto de países europeos era abismal. Además, llegamos a la democracia con un tejido productivo débil y una influencia muy fuerte de los grupos de presión empresariales y bancarios sobre el gobierno.
No hay que olvidar el Euro, que nos está dando muchos quebraderos de cabeza. No nos permite, por ejemplo, devaluar nuestra moneda para abaratar las exportaciones y ganar competitividad puesto que hemos perdido nuestra soberanía en el ámbito de la política monetaria. Como no podemos devaluar la moneda, se pretende reducir salarios. Además, para entrar en la moneda única, se tuvo que cumplir con los tratados de convergencia, que exigían unas medidas de recortes de gasto público muy perjudiciales para un país que empezaba a crear su estado social.

Cuando los neoliberales establecen que bajando salarios se gana competitividad, los autores de “Hay alternativas” resaltan que España es el único país de la OCDE que desde 1995 a 2005 no vivió una subida real de salarios. Tan sólo hay que ver como se quedaron los sueldos a la entrada del euro mientras los precios subían vertiginosamente.

También se ataca desde este ensayo el concepto de deuda pública. Mientras que España tiene una deuda publica del 61% (por debajo de la media europea), la deuda privada se sitúa en el 150% de la renta disponible neta. Es la deuda de las familias lo que resta poder adquisitivo y es la bajada de salarios lo que disminuye la demanda, lo que, a su vez, siguiendo esta concatenación de variables, disminuye la venta de las PYMES, grandes perjudicadas en esta crisis. Todo esto se traduce en aumento del desempleo.

“Hay alternativas” también rompe otro mito, el de que en España hay muchos empleados públicos. Según los datos, España tiene un 12,75% de población trabajando en el sector público sobre la población activa total, mientras que en países como Dinamarca es el 31,27%; en Finlandia, un 24,54% o en Suecia, el 26,2%. Estos tres últimos países tienen cifras de paro muy reducidas y un nivel de vida muy alto.
Otro aspecto a refutar es la idea de que el Estado del Bienestar es muy caro, que España es un país que no se puede permitir tener sanidad universal o educación pública. Pero entonces nos encontramos con que este país nuestro tiene un PIB que se sitúa en el 94% de la media de la Europa de los 15, mientras que su gasto social es del 72%. Gastamos mucho menos en el Estado del Bienestar que lo que nos corresponde por PIB, y mucho menos que lo que gastan nuestros vecinos europeos.

Tras el análisis de la realidad social se esbozan una serie de posibles medidas necesarias para intentar relanzar el empleo, mejorar el estado social y el nivel de vida de la ciudadanía. Entre éstas, yo resaltaría la idea de creación de una banca pública, puesto que las PYMES se quejan de falta de liquidez, y se ve que esta liquidez es necesaria para que puedan funcionar. También, surge la necesidad de reformar el Banco Central Europeo, cuyo único objetivo actual es el control de la inflación y no el fomento del empleo y el crecimiento, como debería ser. El banco central europeo realiza acciones tan absurdas como prestar dinero a los bancos al 1%, para que luego estos cojan el dinero y se lo presten a los estados por mucho más interés, lo que me recuerda otra medida comentada en el libro y que se basaría en auditar la deuda de los estados para ver qué parte de esa deuda es ilegítima.

En conclusión, los autores esbozan un total de 115 medidas alternativas al final del texto, que bien merece la pena leer y reflexionar sobre ellas.

¿Habrá realmente alternativas?

2 comentarios:

  1. Un estupendo resumen de la situación en la que nos encontramos. En todos los medios se nos bombardea con la misma historia, que si el sector publico este sobredimensionado, que su deuda es la culpable de la situación actual, que absorbe todos los recursos, que hay que reducir sueldos para ser mas competitivos…etc. Nos centramos solo en el dato del déficit publico y le achacamos a el toda la culpa de la crisis. Esta entrada ayuda mucho a ver la situación en su conjunto.

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que el libro rompe muchos mitos y te lleva a reflexionar y preguntarte si nos están engañando a todos.
    Gracias por el comentario!!

    ResponderEliminar