El Servicio Público de Empleo Estatal tiene una publicación trimestral llamada “ Cuadernos del Mercado de Trabajo”. En su último número,el catedrático de organización de empresas de la Universidad de Zaragoza,Vicente Salas Fumás, dedica un artículo a lo que él denomina “Capitalismo compartido:participación de los trabajadores y desempeño profesional” (págs. 75 a 83 de “Cuadernos del Mercado de Trabajo”. Enero 2012).
En este este artículo se analizan, de forma breve pero concisa, aquellos distintos modelos empresariales en los que los trabajadores participan en la organización de la empresa. Para el autor existen dos formas de participar:
· La participación financiera, que se concreta en: el trabajador recibe acciones de la empresa con el derecho apercibir dividendos o a poder venderlas; o bien, el trabajador recibe “gratificaciones” en función de la marcha de la empresa, eso sí, estas gratificaciones habría que separarlas de las que se reparten a directivos o a trabajadores de manera individual.
· La participación en las decisiones.Colaborar en las decisiones de la empresa no conlleva obligatoriamente repartirse beneficios, sino que se centra más en sugerencias que el trabajador hace para un mejor desarrollo de la tarea productiva. Hay que añadir también que poseer acciones conlleva un derecho político sobre el devenir de la empresa.
Las modalidades de participación de los trabajadores en la empresa pueden verse bien en la siguiente imagen:
En Alemania se dan formas de “cogestión” que podemos encontrar también en otros países centroeuropeos. Aquí, la ley obliga a que, a partir de un número determinado de trabajadores, éstos tengan que entrar en los órganos de gobierno de la empresa. Sin embargo, según el autor, el modelo alemán no recogería tanto la participación financiera,centrándose más en las decisiones.
El despegue económico de Japón en los años 70 y 80 llevó a muchos países a plantearse su modelo empresarial, poniendo en la mesa del debate el sistema de participación de los trabajadores como un modelo interesante y que podía aumentar lacompetitividad de las empresas. Sin embargo, tras la crisis en los años 90 del país nipón, este debate se sepultó por completo.
En España, el mercado laboral no es similar al de estos países, pues prima la empresa pequeña con menos de tres trabajadores. Aun así, creo que es correcto debatir sobre el tema, puesto que vivimos una época de criminalización constante del trabajador por muchos medios que lo consideran como un coste excesivo y no como una inversión que permite a la empresa ganar dinero. Quizás las formas de codecisión podrían trasladar el foco de atención sobrela competitividad de los salarios a la productividad, socializando no sólo las pérdidas, como ocurre ahora, sino también las ganancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario