miércoles, 2 de marzo de 2016

Lo que se tarda en encontrar un empleo y la necesidad de planificarse


Según leo en El blog salmón, que se hace eco, a su vez, del Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, el tiempo medio para encontrar un trabajo en España es de 17,9 meses. Casi año y medio para alcanzar el objetivo, lo cual, bien pensado, debe hacernos reflexionar sobre una serie de factores. El primero de ellos es que o planificamos nuestra carrera bien o lo vamos a tener cada vez más difícil. Yo he cometido muchos errores; hablo sabiendo lo que digo.
Si cambiamos de empleo varias veces a lo largo de nuestra vida profesional, nos daremos cuenta de que, si aplicamos esta media, nos pasaremos  buscando trabajo muchos años. Socialmente es muy triste; individualmente, muy lesivo. No obstante, sería bueno establecer una serie de pautas atendiendo a esta realidad para poder minimizar el problema.

En primer lugar, tenemos la necesidad de planificar nuestra búsqueda de empleo antes de quedarnos desempleados. Es de lógica que si el contrato es temporal, ya tenemos una fecha para saber cuándo dejaremos la empresa. Da igual si luego nos renuevan; no se trata de amargarse buscando o esperanzado en que continuemos en el mismo sitio. Tenemos que ponernos en la situación más difícil para estar preparados. Se trata de seguir teniendo a las empresas de nuestro sector bien localizadas; de tener el currículum al día; de seguir, aunque a menor ritmo, con las redes sociales bien engrasadas para el empleo. Hay que tener el coche a punto por si tenemos que irnos de viaje. En el caso de que no se cuente con experiencia, aplicaremos las mismas estrategias, pero eso daría para escribir otra entrada.

En segundo lugar, tenemos que dedicar cada vez más horas de nuestro tiempo libre a ponernos al día en nuevos conocimientos. Lo que hay es un progreso del conocimiento y, por lo tanto, un incremento de la complejidad. Si estamos esperando a quedarnos parados para apuntarnos como locos a cursillos de reciclaje, mal vamos. Me puedes decir que tienes poco tiempo, pero estoy seguro de que, si te dijeran en tu empresa que necesitas un curso, un nivel de idiomas o un conocimiento determinado para seguir en el puesto, irías corriendo a intentar alcanzar esta formación y sacarías tiempo de donde no hay. Hay que tener el chip de la formación permanente y la mejora continua. Si pensamos así, es posible que nunca nos tengamos que ver fuera de esa empresa. Pero como nunca se sabe, es mejor, repito, ponernos en la situación más complicada. Trazar una estrategia profesional debe estar a prueba de bombas, independientemente de donde trabajemos y por el tiempo que lo hagamos. Aunque sea con calma, uno siempre tiene que estar mejorando.

Tercero: prohibido acomodarse. Si nos dormimos  en los laureles, en cualquier momento estamos fuera. El periodo de desempleo tiene que ser visto como algo trágico, no lo pongo en duda, pero se debe aprovechar para desarrollar esos proyectos, terminar esa formación, concluir esos cursos que están pendientes o acabar de dominar el idioma que llevamos tiempo estudiando sin apenas tiempo. Se trata de acelerar procesos, no de iniciarlos. El desempleo tiene que ser visto como una cantidad ingente de horas que nos permitirán mejorar el currículum, pero, para aprovechar bien este tiempo, necesitamos ir planificándolo incluso trabajando. Yo, por ejemplo, he compatibilizado 40 horas semanales en una empresa con el reciclaje en cursos, idiomas e informática. Así, una vez que se terminó el contrato, pude acelerar procesos e ir alcanzando objetivos más plausibles que de otra manera hubiera tardado más en conseguir. Quedarse desempleado y, a los dos meses, cansarse de buscar trabajo y amargarse es una locura. Así sólo conseguimos destrozarnos. Pasar dos años en paro y ni siquiera haber actualizado conocimientos es un error garrafal. No me refiero a hacer cursos de desempleados por acumular, que es una costumbre muy española. La formación tiene que estar relacionada con nuestro perfil profesional o, en su defecto, encaminada a un reciclaje para poder acceder a otros sectores. A veces será un máster (que tendrá sus prácticas, lo cual es de agradecer) , formación profesional, cursos de no muchas horas…

En relación al mundo 2.0, conozco gente que, cuando se queda desempleada, se hace un blog, encuentra trabajo y lo abandona (el blog). Me parece incorrecto. Da mala imagen y te arriesgas a que nunca puedas crear una marca personal en la red en condiciones. Si piensas como un profesional, seguirás siendo un profesional estando dentro de una empresa o desempleado. Publica una vez a la semana o cada dos, pero nunca abandones  un proyecto que consideras importante para desarrollar tu perfil.

Como es decía, se trata de pensar como un profesional independiente. De evolucionar constantemente y de mejorar. No nos queda otra.



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