viernes, 8 de mayo de 2015

Resumen paro y contratos abril 2015. Y comentarios.


La noticia sobre el desempleo esta semana ha sido la siguiente: 
 
“El número de desempleados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo ha bajado en abril en 118.923 personas. Se trata del mayor descenso del desempleo en este mes en toda la serie histórica. En los siete últimos años, el paro había disminuido por término medio en el mes de abril en 25.000 personas”.
Como siempre os comento, todo indicio de bajada del desempleo es una buena noticia. Veamos los datos de forma más pormenorizada.

Por sectores económicos:
Todos los sectores han visto reducidos sus desempleados.

  • Servicios: se reducen en 72.284 personas (-2,5%).
  • Construcción: -19.449 (un -3,8%),
  • Industria: -11.555 (un 2,6%)
  • Agricultura: -15.219 (un -6,8%).
 
 
 
Prestaciones
Como  se indica en la prensa,“los beneficiarios de prestaciones por desempleo registrados a finales de marzo ascendieron a 2.318.581, un 13,2% menos que en el mismo mes de 2014. La cobertura total del sistema de protección por desempleo se situó en el 55,35%, frente al 58,93% de un año atrás, lo que supone un descenso de la cobertura del 6,1%.”
Esto demuestra que la protección a los desempleados se está viendo reducida, planteándonos un dilema preocupante: si se incrementan los trabajadores pobres y los desempleados están viendo como sus prestaciones se esfuman, ¿no se terminará creando una bolsa de exclusión social galopante?

Contratación
La contratación tuvo un aumento del 11,1% respecto a abril del año pasado.








Este mes de abril de 2015 se formalizaron 1.440.381 nuevos contratos. Veamos cómo los podemos dividir:

  • 123.459 contratos de trabajo de carácter indefinido, lo que representa el 8,57% de la totalidad de los contratos. A su vez, podemos dividirlos, según la jornada, en: 69.579 a tiempo completo y 53.880 a tiempo parcial.
  • 1.297.489 de contratos temporales: entre los que se encuentra “Obra o Servicio Determinado -de jornada a tiempo completo-, con 401.829 (27,90%), seguido de Eventuales por Circunstancia de la Producción -con jornada a tiempo completo- con 354.619 (24,62%). Los contratos temporales con jornada a tiempo parcial ascienden a 457.773 (31,78%)”.
  • 19.433 de carácter formativo.
Si bien es cierto que los contratos indefinidos se han incrementado, la levedad de este ascenso no nos hace tirar cohetes cuando hablamos de contratación. La tendencia de mejora del mercado laboral todavía es insuficiente: aunque es posible que se siga creando empleo, todo nos indica que vamos a tardar mucho de salir del completamente de la crisis. No sólo hay excesiva temporalidad, sino que un porcentaje muy elevado de los contratos son a media jornada, con lo que eso supone -en caso de que sea involuntario- de merma en los salarios.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Mi nuevo artículo en prensa ya disponible.

Ya se encuentra disponible minuevo artículo en Almería 360º. Esta vez ha tocado reflexionar sobre la necesidad de plantear, ya, un debate político riguroso sobre las medidas necesarias para salir de la crisis. 




España necesita más debate riguroso y menos vocerío. Entiendo que la política espectáculo entretenga a muchos, pero así no se construye una sociedad que sea capaz de resolver sus problemas. Ni un estado, ni nada. La hegemonía cultural de un orden dominante puede sostenerse en lo que queráis pero, si se quiere cambiar un modelo, no basta con desear conquistar el poder con todas las fuerzas, proclamar lemas pegadizos en horario prime time y soltar latiguillos. Y lo mismo me sirve para Ciudadanos, Podemos o el partido que sea. El mayor problema de un partido no viene antes de ganar unas elecciones: el verdadero reto viene el día después, cuando se tengan que preguntar “Y ahora, ¿qué hago? ¿Cuál es mi modelo? ¿La gente está convencida de que mi programa es el más capaz de conseguir unos objetivos o me han votado por que soy la opción menos mala para ellos?” Y es evidente que a la gente hay que decirle la verdad, o sea, debatir sobre  la capacidad que tiene la política para influir en la economía o viceversa. O, mejor dicho, si realmente nuestro modelo productivo es sostenible o no y hacia dónde deberíamos ir para no volver a caer constantemente en crisis tan profundas como la que atravesamos. 

Digo lo anterior a raíz de un artículo del profesor y economista Juan Torres López  sobre la necesidad de plantear, sin cortapisas y con respeto, un debate sobre el modelo económico que queremos. Cuando él y el profesor Vincenç Navarro presentaron un documento económico para Podemos, les llovieron críticas destructivas desde muchos ámbitos -incluso llegando a lo personal-, que no hacen otra cosa que viciar y enturbiar lo que un país democrático debe hacer: hablar y llegar a acuerdos para mejorar la vida de la mayoría. Pero eso es mucho pedir. Me acuerdo de Machado cuando decía: “En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. ¿Tenemos que seguir así?

Estoy un poco cansado del cainismo que vemos muchas veces en nuestro país. Una cosa es que el sentimiento sea importante en política y otra es que sólo se piense en función de los instintos más primarios, que muchas veces están ligados con odios ancestrales sobre otros colectivos que no piensan lo mismo que nosotros.  

España tiene un problema objetivo de desempleo, desigualdad social y corrupción. Este diagnóstico no lo niega nadie. ¿No es lógico plantear de forma colectiva cómo afrontar los problemas?  ¿Acaso la ideología no cuenta? Cuando escucho a políticos proponiendo sus promesas hablando del sentido común o apelando al miedo a lo desconocido, siento un largo desasosiego. Que portadas y portadas de la prensa hablen más de la dimisión de Monedero, o de Venezuela, que de cómo reducir el paro juvenil que está por encima del 50%- 60% en Andalucía-, es que algo no funciona bien. O quizás sí funciona bien para determinados grupos de poder a los que no les interesa que se debata sobre lo que pasa, en profundidad y con rigor científico, en España. 

Cuando la economía va por su lado y la política se circunscribe a luchas de poder entre actores parecidos, la gente se vuelve apática. Pero tampoco nos podemos exonerar como sociedad civil de lo que hacen nuestros políticos, que no dejan de ser representantes de personas que han ido a las urnas y los han votado. Si fuéramos más críticos con nuestros votos, más exigentes con lo que hace la gente que gestiona nuestros impuestos, menos dogmáticos, nos iría mejor. Pero si me muevo en función de “estos son de los míos” y “estos son mis enemigos”, es posible que cuando los míos lo hagan rematadamente mal mi capacidad crítica no me haga maniobrar o ver otra cosa.  

Por eso  me pregunto que cuándo llegará el debate político riguroso, que es el que a mí me interesa, puesto que, aunque parezca mentira, la política debe solucionar problemas, no crearlos.
@hecjer

España necesita más debate riguroso y menos vocerío. Entiendo que la política espectáculo entretenga a muchos, pero así no se construye una sociedad que sea capaz de resolver sus problemas. Ni un estado, ni nada. La hegemonía cultural de un orden dominante puede sostenerse en lo que queráis pero, si se quiere cambiar un modelo, no basta con desear conquistar el poder con todas las fuerzas, proclamar lemas pegadizos en horario prime time y soltar latiguillos. Y lo mismo me sirve para Ciudadanos, Podemos o el partido que sea. El mayor problema de un partido no viene antes de ganar unas elecciones: el verdadero reto viene el día después, cuando se tengan que preguntar “Y ahora, ¿qué hago? ¿Cuál es mi modelo? ¿La gente está convencida de que mi programa es el más capaz de conseguir unos objetivos o me han votado por que soy la opción menos mala para ellos?” Y es evidente que a la gente hay que decirle la verdad, o sea, debatir sobre la capacidad que tiene la política para influir en la economía o viceversa. O, mejor dicho, si realmente nuestro modelo productivo es sostenible o no y hacia dónde deberíamos ir para no volver a caer constantemente en crisis tan profundas como la que atravesamos. Digo lo anterior a raíz de un artículo del profesor y economista Juan Torres López sobre la necesidad de plantear, sin cortapisas y con respeto, un debate sobre el modelo económico que queremos. Cuando él y el profesor Vincenç Navarro presentaron un documento económico para Podemos, les llovieron críticas destructivas desde muchos ámbitos -incluso llegando a lo personal-, que no hacen otra cosa que viciar y enturbiar lo que un país democrático debe hacer: hablar y llegar a acuerdos para mejorar la vida de la mayoría. Pero eso es mucho pedir. Me acuerdo de Machado cuando decía: “En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. ¿Tenemos que seguir así? Estoy un poco cansado del cainismo que vemos muchas veces en nuestro país. Una cosa es que el sentimiento sea importante en política y otra es que sólo se piense en función de los instintos más primarios, que muchas veces están ligados con odios ancestrales sobre otros colectivos que no piensan lo mismo que nosotros. España tiene un problema objetivo de desempleo, desigualdad social y corrupción. Este diagnóstico no lo niega nadie. ¿No es lógico plantear de forma colectiva cómo afrontar los problemas? ¿Acaso la ideología no cuenta? Cuando escucho a políticos proponiendo sus promesas hablando del sentido común o apelando al miedo a lo desconocido, siento un largo desasosiego. Que portadas y portadas de la prensa hablen más de la dimisión de Monedero, o de Venezuela, que de cómo reducir el paro juvenil que está por encima del 50%- 60% en Andalucía-, es que algo no funciona bien. O quizás sí funciona bien para determinados grupos de poder a los que no les interesa que se debata sobre lo que pasa, en profundidad y con rigor científico, en España. Cuando la economía va por su lado y la política se circunscribe a luchas de poder entre actores parecidos, la gente se vuelve apática. Pero tampoco nos podemos exonerar como sociedad civil de lo que hacen nuestros políticos, que no dejan de ser representantes de personas que han ido a las urnas y los han votado. Si fuéramos más críticos con nuestros votos, más exigentes con lo que hace la gente que gestiona nuestros impuestos, menos dogmáticos, nos iría mejor. Pero si me muevo en función de “estos son de los míos” y “estos son mis enemigos”, es posible que cuando los míos lo hagan rematadamente mal mi capacidad crítica no me haga maniobrar o ver otra cosa. Por eso me pregunto que cuándo llegará el debate político riguroso, que es el que a mí me interesa, puesto que, aunque parezca mentira, la política debe solucionar problemas, no crearlos. @hecjer

Artículo publicado en almeria360.com: Y el debate político riguroso, ¿cuándo empieza? http://almeria360.com/opinion/06052015_y-el-debate-politico-riguroso-cuando-empieza_128284.html

lunes, 4 de mayo de 2015

¿Nuevos perfiles laborales en la era digital o nuevas funciones?




Leo en un artículo del diario 20 minutos que existen unas profesiones que se han visto claramente transformadas con esto de la nueva era tecnológica: secretarias y asistentes personales.
Lo interesante del contenido de dicha lectura es atender a las nuevas funciones que se deben abarcar debido a la revolución digital. Estas, grosso modo, se circunscribirían a gestionar la información, usando para ello tanto las redes sociales como otras plataformas de comunicación interna.

Ya lo dije en una charla que impartí hace unos meses: el reto actual es saber gestionar conocimiento, tanto el que recibes como el que ofreces. Estar pendiente de las redes sociales no es suficiente: hay que saber qué contenido compartir. Además, también hay que desarrollar un blog profesional interesante, ya sea el tuyo propio o el de un cliente. Convertirte en referencia es casi una necesidad si queremos ser visibles. No se trata de ser el mejor del mundo, sino de ser conocido -y con buenas referencias-  en los círculos profesionales que nos interesen. 

¿Qué es lo que se pide a estas profesiones citadas anteriormente? Pues leamos lo que dice el artículo:
La formación superior es uno de los aspectos más solicitados en los procesos de selección dirigidos a posiciones como Executive Assistant, Personal Assistant y Office Manager. Habitualmente, se exigen estudios relacionados con el Secretariado, Derecho, Filología o ADE, así como experiencia previa mínima de 3 a 5 años y conocimiento de otros idiomas. En cuanto a las funciones, pueden variar según la compañía y el perfil. Entre las atribuciones más frecuentes se hallan: apoyo a la dirección del negocio, gestión de la agenda profesional y personal, control del correcto funcionamiento de la oficina, tareas de contabilidad y gestión de proveedores, soporte de mandos ejecutivos, etc.

En realidad, no cambian mucho las funciones, sólo se transforman el canal y “el espíritu” de las tareas. La filosofía 2.0 exige comunicación bidireccional, algo que puede provocar una tormenta cada vez que un diálogo se abre en nuestros foros y terminan apareciendo opiniones que no nos gustan. Pero es inevitable. Forma parte de la astucia del profesional saber lidiar con los distintos retos que una sociedad hiperconectada puede plantear.

Independientemente de secretarias y asistentes personales, lo principal es saber que estamos ante un tiempo en que los profesionalesestamos abocados a vivir hiperconectados. Ya sea dentro de una empresa, en la que las plataformas de comunicación internas se crean para facilitar el desarrollo de ideas, o ya sea como búsqueda de nuevos clientes, debemos perseguir hacernos con la mayor red de contactos posible, así como controlar un número importante de publicaciones y profesionales que pueden ser referencia en nuestro sector. No basta con formarnos un tiempo limitado: debemos estar constantemente al día de todo lo que pasa.  Una vez más, y no se nos puede olvidar, el conocimiento es poder.


Buscar Empleo y Trabajar en el Reino Unido

Ya se encuentra disponible la interesante charla que tuvimos el jueves: Buscar Empleo y Trabajar en el Reino Unido. Estuvimos entrevistando a   Montserrat R. Conesa, fundadora de ORYENT (www.oryent.com), una empresa dedicada a asesorar a perfiles profesionales medios y altos en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales en el país anglosajón. 

Ya sabéis que esta charla se encuadra dentro del catálogo de actividades diseñadas por eproform, equipo profesional del que formo parte.

Os paso el vídeo



viernes, 1 de mayo de 2015

¿Batalla electoral entre Podemos Vs Ciudadanos?





Fuente: El Diario.es
El panorama político está que arde. Las encuestas anuncian una fragmentación  en el escenario actual de los partidos, con la irrupción de nuevas formaciones políticas que pisan fuerte pero que todavía no sabemos cómo se comportarán tras las elecciones. Todo está sucediendo tan rápido que un día las encuestas encumbran a Podemos como el nuevo actor llamado a ocupar la Moncloa, y otro día dicen que se quedará por los suelos y Ciudadanos ocupará ese lugar. Como estableció en su día Heráclito: todo fluye, nada permanece. 


La fuerza con la que está creciendo Ciudadanos que, según un interesante artículo publicado en el Diario.es, estaría penetrando en el votante moderado del PSOE, nos plantea si la estrategia implementada por la formación de Pablo Iglesias no se está encontrando con serios problemas. Los resultados en las elecciones andaluzas han sido claramente insuficientes, puesto que con el 15% de los votos -para ser la primera vez que se presentaron no está tan mal- no transforma gran cosa y mucho menos se da el sorpasso al PSOE. Su idea de transversalidad, superar la dicotomía izquierda y derecha por otra que enfrenta a una minoría de privilegiados con los de abajo, choca con el imaginario colectivo de que todavía existen las izquierdas y derechas. De hecho, en innumerables encuestas, se considera a Podemos un partido de izquierdas, para algunos incluso más radical que otros, o, por el contrario, demasiado moderado para los parámetros de las necesidades de cambio radical que desde determinados colectivos se demandó en el 15M. Nunca llueve a gusto de todos. 


Ciudadanos puede ser el Podemos de la derecha o algo más. Quizás la transversalidad de Albert Rivera también sea una de sus fortalezas. Con medidas económicas totalmente diferentes a las propuestas por Podemos, volvemos a situar en el tablero político una cuestión de pelea ideológica entre modelos económicos y sociales divergentes encaminados a convencer a una mayoría social. Tenía entonces razón el líder de Izquierda Unida Alberto Garzón cuando hablaba de que lo importante es debatir sobre de economía desde posiciones ideológicas nítidas. Pero, claro, la vieja izquierda a veces es esclava de sus tradicionales símbolos y liturgias automarginándose electoralmente en multitud de ocasiones. Como podéis ver, estamos inmersos en el dilema del prisionero puesto que, se haga lo que se haga, siempre se tiene que decidir entre caminos espinosos llenos de incertidumbre.  ¿Dónde está el equilibrio?


Cuando los discursos buscan la ambivalencia para contentar a todo el mundo es posible que no terminen por contentar a nadie, o que la batalla electoral se juegue en cuestiones tan simples como cuantos años de cárcel hay que meterle a un político corrupto. ¿Qué pasa con nuestro modelo productivo? ¿Con la pobreza infantil? ¿Con el modelo de estado? ¿Con la precariedad laboral?  Es cierto que esto plantea un debate profundo y serio y en las tertulias televisivas no hay tiempo para hacer tanta pedagogía. Pero no olvidemos que es necesario que la gente se preocupe no sólo de echar pestes de los políticos, sino de pensar alternativas beneficiosas para la sociedad.  


Una cuestión importante y obvia  que no se nos puede olvidar: la crisis ha incrementado el descontento y la aversión hacia los políticos. La idea de regeneración democrática puede pasar, para algunos, por más estado, más control y más trasparencia y para otros, por apostar por la iniciativa privada y reducir la burocracia. Si Podemos y Ciudadanos se encuentran en temas de regeneración y lucha contra la corrupción, de nuevo, las diferencias deberán de ser planteadas en cuanto a modelo económico se refiere, o sea, un debate profundo de cuáles son las propuestas que se defienden. ¿Quién puede seducir más a una mayoría social?


Creo que Ciudadanos lo puede tener más fácil a la hora de captar votos tanto en el PP como en un sector moderado del PSOE -como comentaba antes-. Pero Podemos puede tenerlo más complicado para salir del espacio político que ya en sus mejores tiempos tuvo la IU de Anguita.  En mi opinión, es cuestión de paciencia. En cuanto estos partidos accedan a estructuras de poder y empiecen, si tienen la oportunidad, a gestionar o a influir en la gestión de diferentes gobiernos, la simpatía o el rechazo empezarán a fluir.

Un politólogo, como un economista, puede cometer el error de considerar que puede predecir el futuro, pero éste no está escrito. Lo que sí me preocupa con todo este panorama tan convulso es la crisis de expectativas. Si una mayoría apuesta por Podemos o Ciudadanos y luego no se cambia nada o vamos a peor -si cabe-, entonces, ¿cómo se canalizará el descontento en ese preciso instante que no se cree en  ningún actor político?



Lecturas recomendadas:
http://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos-siempre-medio-polemica_6_382921718.html

Mi Caja de Herramientas para Búsqueda de Empleo (Parte 1): El Mapa actualizado

 Buscar trabajo es un viaje. Para que no sea un viaje a ciegas, utilizo lo que llamo mi “Mapa de Empleo” . Es una tabla (puedes usar Excel )...