lunes, 8 de abril de 2013

Nuevo artículo: El orden mundial.

Os dejo mi nuevo artículo publicado por "Noticias de Almería". Esta semana ha tocado reflexionar sobre el orden mundial y el papel protagonista que empiezan a reivindicar los países emergentes. ¿Qué pasará con Europa? 


Aunque nunca he sido experto en relaciones internacionales, he de decir que últimamente presto mucha atención a los movimientos que los países hacen en este escenario mundial que tenemos. Y es que desde la Segunda Guerra Mundial y la división del mundo en dos bloques en “guerra fría” hasta nuestros días, ha llovido bastante.

Según publicaba la prensa el 26 de marzo de este año, la agrupación de países conocidos como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) pide un nuevo orden mundial. ¿Se han acabado la hegemonía de EEUU y el poderío “moral” y económico de la Unión Europea? Puede ser. Los BRICS aglutinan el 43% de la población del mundo y el 21% del PIB. No es poca cosa, partiendo del hecho de que sus poblaciones siguen aumentando y su PIB también. China, por ejemplo, tiene una previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto para el 2013 del 8,2% y la India, del 5,9%. Pero el resto del grupo no se queda muy atrás: Brasil crecerá un 3.5%; Rusia, un 3,7% y Sudáfrica, un 2,8%, según publica el diario “El País” utilizando fuentes del FMI, la ONU, la OMC y el gobierno de Brasil.

Los BRICS se quejan del poder que tiene el FMI, órgano supranacional e instrumento de apoyo de determinadas políticas económicas. El Fondo Monetario Internacional se creó en 1945, tras los acuerdos de Bretton Woods. En sus estatutos se marcan como objetivos “la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza”. En principio, el FMI prestaba dinero para el desarrollo de los países que lo necesitaban, pero, tras los años 80 y el surgimiento del neoliberalismo de Reagan y Thatcher, el FMI se convirtió en el principal instrumento de apoyo a estas políticas. Presta dinero, sí, pero a cambio se tienen que implementar fuertes recortes sociales, privatizaciones y un largo etcétera.

Ya en Latinoamérica, en el 2007, surgió un proyecto que se planteaba como alternativa al FMI y que se llama Banco del Sur. El Banco del Sur agrupa a Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Chile y Perú son observadores y Colombia renunció a entrar. Entre los argumentos de los países impulsores, que ya sufrieron las políticas neoliberales en su día, está la idea de que el FMI o se renueva o desaparecerá por no ser capaz de promover alternativas sostenibles para los países emergentes y/o pobres.

Mientras en estos últimos días vemos cómo Corea del Norte es noticia por enarbolar de nuevo la bandera de la guerra contra Corea del Sur, a la vez que se plantea de nuevo una supuesta amenaza nuclear, el mapa internacional en el que la hegemonía era de EEUU y sus países aliados (o súbditos, según se vea) se va transformando a un ritmo acelerado. No hay que olvidar que, en un mundo dominado por el mercado y el dinero, la primera economía del mundo es también la más endeudada, teniendo como principal acreedor a China. Está claro que todos dependemos de todos, pero cuando se hace una tarta, muchos ya quieren su parte. Y la parte de la tarta que solicitan puede referirse a varios aspectos: desde dinero líquido para afrontar inversiones hasta el control de las materias primas. ¿Qué es la geoestrategia sino controlar o acceder en buenas condiciones a los recursos que te permitan crecer? 
Mientras tanto, Europa atraviesa una profunda crisis económica, social y política. Parece que en este nuevo orden mundial cada vez tenemos menos peso. Como siempre, lanzo una serie de preguntas al aire: ¿estamos condenados en el viejo continente, sobre todo los países del sur, a ser el parque temático del mundo?, ¿sólo tendremos turismo, monumentos y playa?, ¿qué tipo de economía estamos construyendo… o destruyendo? 
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