viernes, 19 de diciembre de 2014

El mercado laboral en España: flexibilidad, precariedad y modelo productivo




Fuente:wikipedia
Hace  cerca de un mes compartí un esquema realizado tras el resumen del VII 2014 Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. Al hilo de este informe se ha publicado un interesante análisis-resumen sobre el mercado de trabajo que me parece muy oportuno traer aquí.
 
En primer lugar, es importante conocer las transformaciones que existen en la actualidad en los mercados de trabajo de las sociedades industrializadas o tecnológicamente avanzadas. Debemos atender a unas variables que están transformando en profundidad el tipo de empleo que se está creando. A saber:


  • El progreso técnico (sesgado según cualificaciones).
  • La globalización y la división internacional del trabajo.
  • Las condiciones de competencia en los mercados de productos.
  • Las pautas en la composición de la demanda de bienes y servicios.
  • Las instituciones del mercado de trabajo y sus cambios.


Los cambios en las pautas de consumo hacen que las empresas deban adaptarse a transformaciones constantes modificando, por tanto, su producción, lo que conlleva la exigencia de una mayor flexibilización de sus procesos y, por extensión, de los trabajadores. Lo que ocurre es que la flexibilización también está incrementando la percepción de riesgo, como establecíael sociólogo Ulrich Beck, o, lo que es lo mismo: incertidumbre al perder el trabajo, a que mi salario no me dé para lo mínimo indispensable, etc. Si el puesto de trabajo ya no es sinónimo de seguridad económica y social, entonces, ¿hacia qué sociedad vamos?
La precarización no afecta a todos los colectivos por igual. Veamos que dice el informe: 

El perfil del trabajador de bajos salarios presenta patrones comunes en España y en los países europeos: el riesgo de pertenecer a dicho colectivo es mayor entre las mujeres, los jóvenes, las personas con bajo nivel educativo, los trabajadores de industrias manufactureras tradicionales como textil y confección y en algunas ramas de servicios como comercio, hostelería y algunos servicios personales, quienes trabajan en ocupaciones de baja cualificación, con contratos temporales y a tiempo parcial. 

Si nos centramos en España, debemos atender a una serie de características que nos diferencian de nuestros vecinos europeos. Cito literalmente:

  • Es uno de los países europeos con una mayor incidencia del desajuste entre los trabajadores con estudios superiores y, cuando se consideran conjuntamente todos los trabajadores, también se caracteriza por unas tasas de sobre-cualificación e infra-cualificación superiores a la media.

  • La correlación entre el empleo de bajos salarios y la pobreza laboral ha aumentado notablemente durante la crisis económica. En España la proporción de personas de 18 a 64 años que trabajan y se encuentran por debajo del umbral de la pobreza ha pasado del 10,2 % en 2007 a cifras superiores al 12 % en el periodo 2010-2012, mientras que en la Unión Europea (UE27) se ha pasado del 8,4 % en 2007 al 9,1 % en 2012 (datos de la EU-SILC). Solo Rumanía y Grecia superan los porcentajes españoles del último año.

  • La economía española ha ido especializándose en actividades de servicios de bajo valor añadido.

  • En la economía española ha disminuido mucho el peso del sector industrial en las últimas décadas y es difícil que se creen muchos nuevos puestos de trabajo a corto-medio plazo en sectores que requieren trabajadores cualificados como educación y sanidad (en los que España aún por debajo de la media de la UE).

  • En cuanto a los niveles de capital humano de la población en edad de trabajar, España todavía tiene claros déficits respecto a los países de nuestro entorno que, aunque en menor medida, también se pueden observar entre la población joven: hay una baja presencia de cualificaciones intermedias en todas las categorías ocupacionales y los bajos niveles educativos en las ocupaciones manuales cualificadas (obreros cualificados).


Por tanto, tenemos más trabajadores pobres, menos actividades productivas de alto valor añadido, un déficit de formación profesional o de cualificaciones intermedias en la población y una pérdida constante de sector industrial.

Aunque se pretenda crecer más estimulando la demanda interna, es evidente que necesitamos mejorar la  formación y cambiar de modelo productivo. La pregunta deber ser entonces cómo conseguir, sobre todo, lo segundo. Que los subsidios de desempleo estén ligados a procesos de recualificación es una buena idea, pero seguimos teniendo un problema de oferta: ¿existen sectores potenciales dentro de lo que se conoce como “alto valor añadido”? ¿Cómo podemos conseguir que se creen en España empresas tecnológicas? ¿Qué significaría una reindustralización dentro de los nuevos cambios tanto tecnológicos como de valores relacionados con el medioambiente?
 Como siempre, uno tiene más preguntas que respuestas. Espero vuestras aportaciones.

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