martes, 6 de enero de 2015

Grecia, Syriza y el Euro




Las elecciones del 25 de enero en Grecia interesan a toda la Unión Europea. De hecho, quizás pueda ser un adelanto de unos posibles resultados en España, pero eso todavía estaría aún por ver. Las encuestas dan comovencedor a Syriza, y esto parece ser que no gusta a mucha gente que está dispuesta a entorpecer la libertad política de los griegos a base de meter miedo. Los mercados, y algunos dirigentes políticos, hacen saltar más alarmas ahora que Alexis Tsipras puede ser el nuevo dirigente del país heleno que cuando llevaron el país, con medidas de austeridad forzosa, al borde de la miseria. Eso sí, por lo que se puede leer en la prensa, el miedo no está siendo tan exagerado como hace unos años. ¿A qué se deberá?
Merkel plantea que si Syriza no cumple con las obligaciones adquiridas por los dirigentes griegos en relación con las reformas y el pago de la deuda, Grecia saldrá del euro. Sin embargo, Alemania no parece estar muy preocupada por este escenario. Por el contrario,  expertos económicos norteamericanos establecen que si Grecia abandona la moneda única, esto provocaría turbulencias financieras similares a las acaecidas en 2008 tras el derrumbamiento de Lehman Brothers. Para estos especialistas, el euro es un fracaso histórico y su crisis está todavía lejos de arreglarse.

Pero el temor a que el euro desaparezca ya viene de lejos. Cuando estalló la crisis en 2008 y Grecia empezó a dar signos de estar tocada y hundida, no sólo no abandonó la moneda única, sino que ésta se convirtió en un gran negocio. Tal y como establece el profesor Vicenç Navarro:

“Y la causa de que no hubiera ningún peligro de que cayese [el euro] era muy fácil de ver. Al capital financiero alemán, el eje del poder financiero (y político) europeo, le iba pero que muy bien la continuidad del euro, con este desequilibrio de fuerzas dentro de la Eurozona. En realidad, no le podía ir mejor. Estaba creando un flujo de dinero de la periferia al centro que beneficiaba al establishment financiero y económico alemán. El euro, lejos de estar muriendo, tenía una salud muy robusta”.

Si Grecia no paga la deuda debido a una hipotética expulsión del euro, a pesar de lo que dice ahora Merkel, el problema será también de la banca germana. ¿Por qué? Pues porque, como continúa comentando Navarro, “tiene invertidos 700.000 millones de euros en los PIGS, Portugal, Irlanda, Grecia y España (200.000 millones en este último). Esto es mucho dinero. Si Grecia es expulsada, es lógico que Grecia no pague esta deuda. Y el que tiene entonces un grave problema no es Grecia, sino Alemania. En realidad, todo el rescate a la banca española (para el que la UE ofreció hasta 100.000 millones de euros) era para pagarle la deuda a la banca alemana (como así constó en los discursos en el Parlamento Alemán, en el momento en que se tenían que aprobar tales fondos)”.

Grecia y España tienen más poder del que nos han contado. La política griega podría también afectarnos a nosotros (un cambio de rumbo podría alentar el discurso de Podemos e IU contra las reformas) y,  al deber tanto dinero, si no pagamos tendríamos un problema; pero al que le debemos- nuestros acreedores-, también, y gordo. Por lo tanto, a nadie le interesa una salida del euro de ningún país que haya adquirido dichas obligaciones. Es cierto que salir del euro podría provocar un desastre peor que la enfermedad; pero, claro, mantenernos dentro bajo los dictámenes de la visión estrecha de Merkel tampoco puede llevarnos por buen camino. ¿O lo ha hecho?

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