jueves, 3 de septiembre de 2015

Refugiados e inmigración: un drama que no acaba




Fuente: Eldiario.es 
No existen medidas simples para problemas complejos, pero la Unión Europea parece no querer enterarse de que la crisis de los refugiados, empujados por la guerra y el hambre, no se solventa ampliando verjas y alambradas. Lo único que se está consiguiendo, como si del tráfico de drogas se tratara, es animar a las mafias a ser despiadadamente creativas para lucrarse con el dolor ajeno, a la vez que acumulamos miles de personas en territorios sin ningún tipo de servicios mínimos.

Ya no es sólo la cuestión de los inmigrantes que intentan cruzar el Mar Mediterráneo buscando trabajo. Es que tampoco podemos abordar una crisis humanitaria provocada por una guerra enquistada en Siria. La utilización del “extranjero” como elemento de miedo político es algo que alimenta la xenofobia y las ideologías extremistas. Cuando se ataca un centro de refugiados en Alemania y se grita a Merkel -que pasaba por ahí- “preocúpate por los tuyos”es evidente que no hay visos de que la solución esté cerca. Es cierto que no podemos abordar la llegada a Europa de millones de personas de golpe sin que estallen conflictos y problemas sociales añadidos a los que ya tenemos. Pero, ¿no hay más medidas posibles? ¿Qué pasa con la ayuda al desarrollo? Con la excusa de que no podemos dar trabajo y comida a todo el que llega, estamos permitiendo que se vaya amontonando cada vez más gente desesperada capaz de cualquier cosa con tal de cruzar una frontera. Y hablamos de millones de personas.
Además, es evidente que no estamos radiografiando la situación con todos los matices. No se trata ya de inmigrantes, los refugiados  se rigen por diversas normativas y tienen unosderechos que se está tardando mucho tiempo en abordar.  

En España tuvimos una guerra civil y miles de refugiados se fueron de aquí. Europa atravesó una de sus páginas más oscuras con la Segunda Guerra Mundial, con millones de desplazamientos, y se nos ha olvidado. Si pretendemos que nuestras democracias occidentales sean ejemplo, más nos vale poder ser flexibles a la hora de afrontar problemas graves. Pero parece que no estamos por la labor.

Merkel plantea que esta crisis humanitaria pone en peligroSchengen con las siguientes palabras: "Cuando un país deja pasar a los refugiados sin registrarlos y otro construye una alambrada, hay algo que no funciona". Y es cierto, porque tampoco hay una voz unida dentro de unos países que se hacen llamar avanzados. España podría dejar de ver este problema desde las gafas del electoralismo interno, como esa idiotez del efecto llamada si se aceptan cupos de refugiados -no hay más efecto llamada que el hambre, a ver si nos enteramos- y poner en la agenda europea la cuestión de la inmigración y de los refugiados como un asunto que nos afecta a todos los países miembros. Pero incluso en esto no veo el liderazgo necesario.
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