lunes, 29 de abril de 2013

Nuevo artículo. Andalucía: crisis, desempleo y orientación laboral.

Os dejo el nuevo artículo que esta semana  me han publicado en "Noticias de Almería".  Esta vez ha tocado hablar de Andalucía, su cifra de paro y la orientación laboral. 



Según leí a principios de semana en el portal web de información económica “El blog salmón” –que, a su vez, citaba unas previsiones realizadas por “Analistas Económicos de Andalucía”-, nuestra comunidad autónoma se enfrenta a un panorama desolador: una caída económica del 1,6% y un paro que roza el 37%. La publicación de la Encuesta de Población Activa este miércoles confirmaba las sospechas: Andalucía tiene 1.473.700 desempleados, lo que supone una tasa de paro del 36,87%. Algunas provincias ya están en el 40% y, a nivel de España en su conjunto, vemos que se han superado los 6 millones de desempleados.

Cuando la crisis aprieta, el sur siempre se resiente más. Y yo me pregunto si nos estamos insensibilizando ante estas noticias. Hace poco, la Junta de Andalucía expuso que liberaba un dinero para asegurar que los niños de familias desfavorecidas tuvieran, al menos, tres comida al día. La cuestión que debemos hacernos es que para que se llegue a una situación así, que la administración se plantee el sustento alimenticio de una población vulnerable en aumento, es que estamos llegando o, mejor dicho, estamos en una auténtica emergencia social.

Leo en muchos medios que se bromea o se echan las manos a la cabeza con el decreto de vivienda de la Junta o la medida de las tres comidas al día, pero, la verdad, es que habría que reflexionar si los recortes y la triada neoliberal de “flexibilidad, privatizaciones y desregulación” están dando sus frutos positivos. Ulrich Beck, un sociólogo alemán experto en analizar las consecuencias de la globalización, desarrolla en su libro “Poder y contrapoder en la era global” que, mientras los estados tienen raíces, el capital tiene alas. Las inversiones externas pueden llegar tan rápido como se van, y la “competitividad” ligada a bajos salarios nos somete a una dinámica de empobrecimiento y conflictos. Otros dirán que no, que el mercado se autorregula muy bien. Y este debate parece eternizarse, pero lo urgente, es lo urgente. Cuando hay personas que tienen hambre, lo que quieren es comer; cuando se las echa de su casa por no poder pagar, lo urgente es no dejarlas en la calle.

Aun así, creo que no podemos olvidarnos de que la prioridad, coincidiendo con la reflexión del artículo mencionado de “El blog salmón”, debe ser la creación de empleo. Repito, hemos llegado, según la EPA citada, a 1,47 millones de desempleados. No es para tomárselo a cachondeo. En cierta manera, Andalucía tiene sus limitaciones tanto financieras como competenciales para afrontar medidas de calado, por eso quiero utilizar este artículo para defender la labor de las Políticas Activas de Empleo y, en concreto, de los orientadores laborales.

En un mercado laboral lleno de incertidumbres, el 75% de los desempleados, según las estadísticas, no saben cómo afrontar la búsqueda de empleo. Yo he sido orientador laboral, todavía trabajo en este ámbito a través de un proyecto profesional propio, pero también he sido usuario de servicios de orientación. Últimamente me llegan noticias de que los servicios de orientación van siendo cerrados, entre recortes e ignominia, porque un orientador no crea empleo, ayuda a buscarlo y, desde luego, no podemos culpar a un profesional del empleo de que el PIB se contraiga.

La situación actual del empleo, ligada a la excesiva temporalidad de los puestos, obliga a que el desempleado diseñe bien su perfil profesional (que ahora se puede llamar de diversas maneras: marca personal, identidad profesional digital -si estamos en el mundo del social media-, etc.) para abrir sus posibilidades de colocación, ayudándole a apuntalar una buena búsqueda de empleo por cuenta ajena o la creación de un puesto por cuenta propia.

Los orientadores -en un gran número de servicios de orientación subvencionados por la administración- trabajan con contratos temporales fugaces, entrando en la paradoja de asesorar a desempleados un día que, luego, en pocos meses, se encuentran como compañeros en la famosa “cola del paro”. Así es imposible establecer un buen itinerario. Ya saben, en casa del herrero cuchara de palo.

Si miramos a Europa, vemos -según he podido leer en la publicación mensual “Alternativas económicas” del mes de abril- que muchos países de nuestro entorno dedican más personal en proporción al número de desempleados en sus servicios de empleo que aquí en España. Concretamente, en España tenemos a “450 desempleados por cada orientador, frente a entre 80 y 100 de Alemania, Reino Unido y los países nórdicos”. Qué pena que queramos importar algunas cosas y otras no. ¿No creen? 
¿Podemos en Andalucía permitirnos el lujo de prescindir de orientadores y de formación para el empleo, o sea, de políticas públicas dedicadas al empleo? Yo pienso que no. Pero, bueno, la mía es tan sólo una opinión.
@Hecjer

4 comentarios:

  1. Hola Héctor! Genial y valiente reflexión. Si opiniones tan fundamentadas como la tuya fueran escuchadas por las personas que deben tomar decisiones, entonces el empleo sería de verdad una prioridad, pero no porque lo digamos los profesionales del sector, sino porque actualmente padecer una situación de desempleo ha pasado a ser una situación de exclusión social, ya ni siquiera de riesgo de exclusión social, ese riesgo es ahora mismo una franja finísima para miles y miles de personas que saben que de un lado a otro del campo no hay línea.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por el comentario, María José. El empleo siembre debe ser una prioridad, sobre todo en esta situación de emergencia social, aunque muchos parecen que no quieren verlo. Un saludo!

    ResponderEliminar
  3. Gran artículo, me ha gustado mucho, pero me gustaría matizar una cosa si se me permite.

    En Andalucía no todos los orientadores de los que hablas en el artículo sean verdaderos orientadores. ¿Por qué digo ésto? Porque estamos contaminados por lo de siempre, la política. Muchos orientadores laborales o trabajadores en oficinas públicas de empleo de nuestra comunidad autónoma o pertenecen al partido que gobierna en la Junta, o al del ayuntamiento correspondiente y simplemente, ofrecen el servicio de forma defectuosa porque la mayoría no tiene las competencias adecuadas ni la formación.

    El resto, estoy contigo y debería regularizarse su situación además de darles la importancia que tienen (y ellos mismos, como tú en éste caso, defenderla igualmente)

    Te sigo desde hoy :)

    Un saludo desde el Mercado de la Incertidumbre





    ResponderEliminar
  4. Gracias, Juanjocesc por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo, es necesario dignificar la profesión y sacar convocatorias públicas de empleo que cubran puestos de orientadores.
    Un saludo!

    ResponderEliminar