lunes, 12 de enero de 2015

Algunas de las propuestas económicas de Thomas Piketty




Thomas Piketty (Clichy, 1971) es director de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) y profesor asociado de la Escuela de Economía de París. Últimamente se ha hecho muy famoso por su libro El capital en el Siglo XXI, un ensayo que estoy deseando estudiarme y en el que, por lo que se lee en las reseñas, analiza de forma muy crítica la situación de profundas desigualdades que viven nuestras sociedades actuales (que, por cierto, responde a un proceso histórico de acumulación desproporcionada de capital en pocas manos). La mala distribución de la renta  también ha sido claramente criticada por parte de otros economistas de prestigio como, por ejemplo, Joseph Stiglitz en su recomendable ensayo “El precio de la desigualdad”.
 
La desigualdad crea desempleo y pobreza, pero también incrementa la inestabilidad política. La gente deja de sentirse miembro de una comunidad y se pregunta si el sistema social, económico y político en el que vive merece la pena si no asegura un mínimo de bienestar para la mayor parte.  Si  miramos a Europa, vemos cómo los países más castigados por el desempleo cuentan con un incremento mayor de la desigualdad. Grecia y España son un ejemplo, pues cuentan ambos estados con una caída brutal de la renta disponible de las familias más pobres (adjunto informe de la OCDE para profundizar enestos datos)

La izquierda en España está rifándose el apoyo de Piketty,  de hecho, recientemente se ha reunido con Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, líderes de Podemos y del PSOE, respectivamente. En el Diario.es analizan algunas de las medidas más famosas propuestas por el economista francés, y me ha parecido interesante analizarlas aquí para su debate:


  • ·         Subir los impuestos a la riqueza

Piketty argumenta que la economía crece a un ritmo menor que la rentabilidad del capital acumulado, lo que genera aún más desigualdades. Si mediante la herencia se perpetúa la acumulación improductiva del capital, entramos en una espiral de autodestrucción del sistema capitalista, puesto que las rentas del trabajo -que son las que aseguran el consumo- decrecen constantemente. Como medidas se proponen un impuesto de hasta el 80% para las rentas superiores a un millón de euros y unos límites a los comportamientos inútiles y en ocasiones dañinos de la oligarquía económica. También se propone una tasa global a la riqueza. Lo de global es importante, porque si los impuestos no son establecidos por todos los países de forma coordinada, se permitirá de facto la huida de la riqueza de un país a otro.

  • ·         Política fiscal expansiva y más inversión en educación


Va a ser muy difícil volver a tasas de crecimiento superiores al 3%; lo más normal es que nos movamos en intervalos de entre el 1% y el 1,5%. Hay que abandonar, por tanto, la política de austeridad e invertir más en educación, innovación y medioambiente.

Piketty “ha recordado que España o Italia gastan más en hacer frente al servicio de los intereses de su deuda que a financiar el sistema educativo, algo que, asegura, sólo tiene un precedente: el Reino Unido en el siglo XIX”.


  • ·         Reforma de las instituciones europeas 

Piketty firmó, junto con otros expertos, un manifiesto en el que se subrayaba el hecho de que "una moneda única con 18 deudas públicas diferentes, con las que los mercados pueden especular libremente, y 18 sistemas fiscales y de prestaciones en rivalidad desenfrenada entre sí no funciona, y nunca va a funcionar".


  • ·         Mutualización de la deuda europea


La idea sería crear un fondo común que rebajara los costes de financiación entre los socios del euro, así, aunque hubiera cuentas separadas y nadie asumiese la deuda de otro, podría  compartirse un tipo de interés común incrementando la eficacia del BCE.
·         Contrato único
Para Piketty, unos contratos muy protegidos benefician sólo a una minoría y condenan a los jóvenes a la precariedad hasta alcanzar una edad avanzada. Criticando las reformas laborales acontecidas hasta ahora, el economista francés plantea la búsqueda de una forma de contratación equilibrada e indefinida que evite los contratos basura. Está cuestión me parece muy complicada, porque la precariedad no es cuestión sólo de los contratos, sino de un modelo productivo que impone medidas de flexibilización constantes a empresas y trabajadores. Pero eso ya será objeto de otro debate.

¿Qué pensáis de estas medidas?

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