viernes, 8 de enero de 2016

Nuevas elecciones en Cataluña y algunas reflexiones políticas




Fuente de la imagen: eldiario.es
Las CUP decidieron, por fin, no dar su apoyo a Artur Mas, lo que aboca a Cataluña a unas nuevas elecciones autonómicas si nada lo impide. A pesar de todas las votaciones, la CUP, a riesgo de partirse en dos, cumple con su promesa de no investir al que algunos de sus miembros consideran un cadáver político. No será tan importante el proceso unilateral de independencia cuando Mas se aferra tanto al sillón. A mi entender, todo este proceso ha sido una salida hacia adelante, una cortina de humo para evitar que se hable de los constantes casos de corrupción dentro de la antigua CDC. Evidentemente, Rajoy no ha hecho nada para evitar el crecimiento de independentistas que, al día de hoy, han alcanzado una cifra récord. 


Todavía es pronto para saber las consecuencias de unas nuevas elecciones, sobre todo tras los resultados de las nacionales, que también nos conducen a repetir comicios (lo más probable, claro). ¿Cómo desbloquear la situación? Pues todo se presenta enormemente complicado. Es cierto que convocar un referéndum parece ser una forma democrática y sencilla de terminar con un enfrentamiento bipolarizado. Pero, ¿realmente un plebiscito es la solución? Me parece un poco infantil defender un referéndum diciendo que, total, como van a decir que no, pues todo arreglado. ¿Y si deciden la independencia? ¿Cómo sería el proceso mediante el cual un estado se parte en dos?, ¿se acepta la independencia antes de cambiar la Constitución o nos saltamos la legalidad vigente? En fin, no quiero decir que no haya que buscar las opciones  para que todo el mundo esté cómodo en nuestro estado, pero hay que explicarlas todas detenidamente.  


Ante los sentimientos nacionales poco se puede hacer. Cada uno se siente de la nación que quiera, es su derecho. Pero esto no carga de razón a la hora de construir un estado y de implementar políticas correctas. ¿Es la misma ideología la que defienden Artur Mas y la CUP? No entiendo cómo puede convertirse un neoliberal en revolucionario solo por seguir adelante en pos de una independencia que nadie sabe lo que traerá o no traerá.


Creo que, más tarde o más temprano, veremos un referéndum en Cataluña, pero no considero que esto mejore el problema del paro, ni el cambio del modelo productivo, ni la lucha contra la corrupción, ni la trasparencia política de nuestras instituciones. Si en las próximas elecciones nacionales el tema de Cataluña ocupa toda la agenda electoral, es posible que muchos nos aburramos más de la cuenta, y que las viejas filias y fobias lleven a los electores a  elegir otros partidos diferentes a los que han votado ahora. El tema identitario es un arma de doble filo y si, por ejemplo, Podemos se empeña en centrar el debate en esta cuestión sentimental para desgastar al PSOE, es probable que no le salga tan bien como espera. Pero dependerá de la estrategia y de muchas cosas más. Además, el dilema fundamental para las autoproclamadas fuerzas del cambio es si van a dilapidar capital político en temas que no son la pobreza, los desahucios y la exclusión para meterse en cuestiones más complejas que levantan polémicas en toda España y que pueden beneficiar sustancialmente al Partido Popular. 


En una Europa en la que los mercados son cada vez más fuertes, es la unidad la que hace la fuerza, no la división.  ¿Qué evita que Cataluña y el resto de España rememos juntos para mejorar la situación? Eso es lo que hay que responder. Espero que el debate político se centre en cuestiones concretas, puesto que nuestros problemas económicos todavía no se han evaporado.

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