lunes, 20 de junio de 2016

Inteligencia artificial, tecnología y algunas preguntas para reflexionar

Fuente:Wikipedia. 
La Ciencia Ficción, desde Isaac Asimov hasta las películas de Terminator, ha ido manifestando una visión un tanto particular de la robótica y la inteligencia artificial.  Un artículo publicado recientemente en BBC me ha recordado la interesantísima película “EX_Machina”. Si avanza exponencialmente la humanización de las máquinas, ¿cómo podremos diferenciar una máquina de un humano? ¿Serán las máquinas capaces de manipular sentimientos como nosotros? ¿Qué nos podremos esperar de una inteligencia mucho mayor que la de nuestra especie? ¿Harán el bien o el mal?  

Uno de los cerebros más potentes de nuestro planeta, Stephen Hawking, afirma que el mundo se va algarete y que la culpa es nuestra. Amenazas tales como la  guerra nuclear, el calentamiento global y los virus genéticamente modificados son algunos de los problemas  planteados por el físico como los más graves. No obstante, podemos controlar los riesgos derivados de un mal uso de la tecnología, pero tenemos que hacerlo ya.
La relación entra tecnología y humanidad debe ser, sin lugar a dudas, un debate social profundo en el que necesitamos no sólo a economistas que sumen beneficios, sino a sociólogos, antropólogos, filósofos… ¿Qué permitiremos a la ciencia hacer? ¿Y qué le prohibiremos?

 Los avances en labiotecnología siguen siendo esperanzadores para luchar contra las enfermedades, pero, ¿podremos manipular genéticamente a los individuos? ¿Se nos ofrecerá un escenario similar al que predijo Aldous Huxley en “Un mundo feliz”? ¿Las desigualdades económicas se tornarán en desigualdades genéticas?

Tampoco es cuestión de ser agorero, pero la realidad está ahí. Por lo visto, Google incluso patentó un botón con el cual apagar toda la inteligencia artificial. ¿Para qué hacerlo si uno se fía ciegamente de lo que va construyendo y diseñando? Desde mi punto de vista, parece que  el pánico a corto plazo no es tanto que los robots se adueñen del mundo, sino de cómo vamos a afrontar las distintas transformaciones que la automatización y la digitalización pueden provocar en el mundo del empleo.

El economista Jeremy Rifkinn alertó sobre las consecuencias de la automatización en el tejido productivo: menos empleos y, por extensión,más paro.  A pesar de que vivimos varias burbujas especulativas, en España la inmobiliaria y sus consiguientes crisis, esto no explicaría todo el desempleo que existe. Las máquinas son más productivas y eficientes y, por lo tanto, todo lo que se puede automatizar se hará. ¿Nos enfrentamos a un mundo sin trabajo? El crecimiento del desempleo también se une al del infraempleo y se destruyen más puestos de trabajo que los que se crean.
¿Qué opinas? ¿Vamos hacia una utopía o hacia una distopía?

Bibliografía recomendada.
Rifkin, Jeremy. EL Fin del Trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: El nacimiento de una nueva era. Paidós Ibérica. 2010

Tezanos, José Félix.  EL trabajo perdido. ¿Hacia una civilización postlaboral? Biblioteca nueva. 2001.


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