Leo hace poco en la prensa un interesante análisis sobre lo
que se conoce como la generación ni-ni:
jóvenes entre 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan. Para el autor, este
fenómeno se debe a cuatro factores: “el
ciclo económico, desajustes del sistema educativo, la desigualdad de
oportunidades o disponer de un futuro asegurado por la capacidad económica de
la familia”.
Los ninis presentan en España una de las tasas más altas de
Europa. Uno de cada cuatro jóvenes pertenece a este grupo. La pregunta es si están
así porque quieren, o sea, son unos flojos, o porque no queda más remedio. Que al
no encontrar trabajo se vean obligados a dejar de buscar tiene un pase, pero
paralizar la formación y quedarse en casa es más difícil de digerir.
La burbuja inmobiliaria hizo ver que cualquiera, incluso sin
la ESO, podía encontrar algo en la construcción. Esto no pasa ahora y las
expectativas de empleo han caído de forma estrepitosa para todo el mundo. Además,
el empleo juvenil depende de la situación económica en general, por lo que,
como bien dice el artículo:
“Si se quiere mejorar
su situación [de los ninis], más importante sería generar condiciones para el
crecimiento económico, mediante políticas de estímulo de la demanda y
flexibilizando las condiciones de los países del Sur para salir de la crisis de
deuda. Pero atender a los jóvenes no supone un cambio sustancial de la política
económica, aunque sea una medida menos efectiva.”
Es decir, vamos a mejorar la economía, vamos a incrementar
la creación de empleo en general, mejorando así las expectativas de los jóvenes
que, si se esfuerzan, podrán encontrar algo. Pero siguen siendo importantes las
políticas de formación y la pedagogía en este sentido debe ser exigente. Ya no
cabe pensar que formarse no es necesario para trabajar.
El artículo también analiza, de forma somera, el sistema
educativo. Pero creo que esto, al final, es la pescadilla que se muerde la
cola. La formación para buscar trabajo no sólo debe verse desde la óptica de la
Formación Profesional reglada, o, si me apuras, desde la Universidad. La
Formación para el Empleo está para algo y menospreciar las políticas activas de
empleo no nos lleva a ningún lado. Por este motivo, son aún más sangrantes todas
las sospechas y los casos de corrupción ligados a este mundo, como los ERE de
Andalucía, pues crean la incertidumbre y la sospecha sobre un instrumento, los
cursos de formación, muy necesarios al día de hoy.
¿Qué pensáis sobre los ninis? ¿Qué medidas recomendáis?
Es muy difícil motivar a un alumno a estudiar y a formarse cuando a su alrededor hay gente sobrecualificada incapaz de encontrar empleo. Y si lo encuentra, es con un salario ínfimo y con unas condiciones laborales esclavistas.
ResponderEliminar¿Para qué estudiar, si el resultado va a ser el mismo?
Totalmente de acuerdo, Pepe. Un saludo y gracias por el comentario.
ResponderEliminar