jueves, 24 de enero de 2013

Sobre el salario mínimo y el “tú más”



Artículo publicado en Almería 360º y Noticias de Almería.


Cada vez que surge una noticia sobre casos de corrupción política, sea a base de sobres, tráfico de influencias, comisiones ilegales o lo que sea, un sector importante de los profesionales de la política españoles demuestra no sólo no estar a la altura de sus responsabilidades, sino que protagoniza un espectáculo entre lo esperpéntico y lo grosero. Cuando algunos se ven acorralados ante la justicia, sus compañeros de partido emiten frases tan conocidas como: “y tú más”, “tu partido hizo esto”, o “hace unos años eras peor”, en vez de asumir el poder otorgado por los votos de los ciudadanos y ejercer su responsabilidad. Qué difícil es que dimita alguien en este país. También, en ocasiones, podemos ver cómo otra estrategia utilizada es  directamente negar la mayor, como el capítulo de los Simpson en el que el travieso Bart destruyó un escenario en la televisión y, ante las miradas atónitas del personal, dijo: “¿he sido yo?”

Sé que estoy generalizando mucho; algunos me dirán que no todos políticos son iguales – afirmación que puedo compartir en parte-, pero mi obligación es estudiar la sociedad en su conjunto y las percepciones del poder político que tiene la mayoría de la ciudadanía.  Que el Centro de Investigaciones Sociológicas recoja una y otra vez en sus estudios que la “clase política” es considerada como uno de los principales problemas de este país, es una noticia nefasta, entre otras cosas porque lo que se termina poniendo en cuestión son todas las instituciones democráticas, creando así una idea de que el sistema institucional en su conjunto es un error, y no los que lo dirigen. Se critica, por decirlo así, el coche por culpa del conductor. Pero es que es normal, puesto que en nombre de la estabilidad, el crecimiento y la democracia se están haciendo cosas que no entiendo muy bien hacia dónde nos llevan.

Por ejemplo, mientras surgen casos de gastos abusivos en cuestiones privadas de algunos políticos, cuentas en Suiza y otras presuntas irregularidades, sin hablar del tema de la banca que ya he comentado en otras ocasiones,  me gustaría centrarme hoy en el  salario mínimo que tenemos en España. Éste se basa en la cuantía que establece cada año el gobierno, teniendo en cuenta cuestiones como el IPC, la productividad y la participación del trabajo en el conjunto de la Economía. En España el salario mínimo para 2013 es de 645,30 euros. ¿Les parece mucho? Miremos un momento  a  Europa.  En nuestro continente, según la estadística oficial, hay seis países que superan los mil euros de salario mínimo (Luxemburgo, Irlanda, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica y Francia); otros, como por ejemplo Alemania o Finlandia, no tienen salario mínimo establecido por ley, acuerdan sus salarios por la vía del pacto. España estaría por debajo, en su salario mínimo, de la cabeza del pelotón, con un octavo puesto en su  clasificación. Los últimos serían Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria o Rumanía, que no llegan ni a los 300 euros (Rumanía y Bulgaria ni a los 200). Estos últimos son países ni siquiera están dentro de la Unión Europea, aunque los estudie Eurostat.
Sé que el nivel de vida de cada país es distinto, algunos más baratos y otros más caros, pero sigamos analizando la cuestión de los salarios.

Los sacrificios que nos piden desde los gobiernos y entidades económicas “pensantes” como el FMI y la Unión Europea, mientras no dan ningún ejemplo como vemos constantemente, están enfocadas a devaluar nuestros salarios para hacernos “más competitivos”. Si fuera así, España debería de ser muy competitiva, dado que este bajo salario mínimo -atendiendo a una jornada laboral completa (que, en ocasiones, puede ser menor)-, nos llevaría a ser un país con una tasa de paro, por lo menos, inferior a esos países cuyos salarios mínimos parecen “tan elevados”. Pues no, España tiene la tasa de paro más alta de la Unión Europea, con un 26,6% de paro, mientras que la media de la unión es del 11,8%. Si se pretende reducir el paro devaluando salarios y manteniendo este salario mínimo (el año pasado incluso se congeló), me pregunto hacia dónde nos pretenden llevar.

Ya hemos visto qué países tienen el salario mínimo más bajo. ¿Nos echarán del euro? ¿Nos iremos? ¿Seguiremos la vía del empobrecimiento?  Grecia redujo su salario mínimo más que nosotros y prácticamente nos ha alcanzado en cuota de paro. Mientras tanto, ¿cunde el ejemplo? ¿Cómo predican los políticos gobernantes ante este panorama? Acúsenme de demagogo si quieren pero, mientras tanto, seguimos escuchando “Y tú más” cuando muchos cada vez tienen menos.

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Héctor Jerez es politólogo y consultor laboral.


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