jueves, 16 de octubre de 2014

El empleo verde y la formación




Es evidente que la crisis económica y el desempleo han incrementado las necesidades formativas de amplias capas de la población. Ante la falta de expectativas profesionales, seguir el camino del aprendizaje constante parece ser una opción muy válida, si no para encontrar trabajo en España, por lo menos para intentarlo en el extranjero.
Han proliferado, al calor de esta demanda de conocimientos, multitud de plataformas de formación que ofrecen cursos breves, baratos -incluso gratis- sobre multitud de materias. Esta semana, en una noticia publicada en eldiario 20 minutos, se hacía hincapié en el progresivo interés que están despertando los cursos relacionados con el “empleo verde”. Cuando hablamos de empleo verde, según se analiza en el artículo citado, se habla de, entre otros:

  • Rehabilitación arquitectónica
  • Ecodiseño
  • Eficiencia energética
  • Turismo sostenible

Éstas serían algunas de las áreas consideradas como “empleos verdes”. La rehabilitación pretende ser un elemento dinamizador para activar una parte del sector de la construcción  -totalmente muerto- que implique más trabajo sin necesidad de construir a tontas y a locas. 

La cuestión de la eficiencia energética debería tener un interés crucial desde el punto de vista social, tan sólo hay que ver la factura de la luz para darse cuenta. Los recursos naturales son limitados y la huella ecológica de los países industrializados es cada vez mayor. Se trata de compaginar las necesidades de crecimiento económico con un respeto al medioambiente que nos permita no pulverizar lo que nos rodea.

En cuanto al turismo sostenible, es un concepto en el que se debería profundizar más, pues se entiende como sostenible todo lo contrario a lo que mayoritariamente tenemos en España: playas repletas de familias en verano en busca de descanso y jóvenes fiesteros inundado las calles nocturnas de cualquier ciudad costera al ritmo que les marca la sangría. El turismo sostenible puede ser una opción para el ámbito rural -no suficiente, pero importante-, que implicaría la contratación de personal cualificado y la fijación de población en unos lugares cuyo despoblamiento es evidente.

El sector verde es visto por muchos expertos como el nuevo nicho de empleo. Atendiendo a que necesitamos afrontar cuanto antes el cambio de modelo energético -supeditado a energías no renovables- y ofrecer alternativas a un ámbito rural que poco a poco se va desvaneciendo, parece importante no sólo que los profesionales se formen en estas materias, sino que la administración pública tome cartas en el asunto y potencie este sector en la medida de lo posible.

Como en la época de la Revolución Industrial, hay infraestructuras -ferrocarril, carreteras, etc.- que requieren de inversión pública para que tomen cuerpo y se materialicen. Es el momento de iniciar otra “industrialización” más compatible con el medio ambiente y generadora del empleo que hemos perdido a marchas forzadas. Eso sí, de un empleo sostenible a medio y largo plazo.


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