Wolfgang Münchau, articulista de Financial Times, da la razón a Podemos, Syriza y Die Linke: es necesario estructurar la deuda. Es curioso que en la prensa económica, no precisamente de ultraizquierda, se diga que el sentido común obliga a darnos cuenta de que la deuda está cogiendo, a día de hoy, unas dimensiones tan colosales que no sabemos cómo va a ser pagada. Como bien dice, “no tiene lógica que la moneda única entre en un estancamiento secular y no se reestructure su deuda”.
Y es que se habla mucho de la deuda pública, pero poco de la
deuda privada. En un artículo publicado hace dos años en el diario.es, se
analizaba pormenorizadamente esta cuestión. Analicemos algunos datos a los que hacía
referencia:
- · En 2007, último ejercicio antes de la crisis, el gasto de las administraciones públicas españolas representaba el 39,2% del PIB, mientras en Alemania era el 43,5%, en Francia el 52,6% y en Italia el 47,6%. En la misma fecha nuestros ingresos públicos equivalían al 41,1% del PIB frente al 43,7% en Alemania, el 49,9% en Francia y el 46,0% en Italia.
- · A finales de 2011 nuestra deuda pública representaba el 68,5% del PIB frente al 81,2% en Alemania, el 85,4% en Francia y el 120,1% en Italia.
- · La deuda del sector privado español todavía representaba el 198,6% del PIB, donde 117,4 puntos correspondían a la deuda de las empresas y 81,2 a los hogares.
¿Cómo es posible que, en el 2014, la deuda pública esté
rozando el 100% del PIB?
Es sencillo, se debe a la fuerte caída de los ingresos. Es lógico
que en una crisis como la que arrastramos la deuda pública se dispare. No es
causa del despilfarro -lo hay, pero en realidad antes de la crisis teníamos
superávit-, sino de la baja actividad económica y el paro. Cuando se dice que
los estados son como familias que no pueden gastar más de lo que ingresan se
obvian un par de elementos primordiales: los
estados tienen bancos centrales y política fiscal. Además, por el efecto
multiplicador, ya Keynes habló de incentivar la demanda para salir del agujero.
Nada nuevo.
Con respecto a los bancos centrales, aquí radica otro
problema. Si la política monetaria la dicta el BCE según los intereses de
Alemania, España no tiene soberanía para articular medidas concretas que nos
interesen. La devaluación salarial (hablé el martes de ella) sólo nos condena a
la miseria.
¿Por qué, entonces, los dos partidos mayoritarios -PSOE y
PP- no reconocen esta necesidad de restructuración? Pues por la misma razón por
la que reformaron el artículo 135 de la Constitución priorizando el pago de la
deuda a otros menesteres. De nuevo, el
EURO nos supone una camisa de fuerza, pero, además, una ratonera. Salirse es
muy difícil, pero quedarse no está teniendo muchas consecuencias positivas.
La eurozona tiene estancado su crecimiento mientras EEUU crecealrededor del 4%. Algo está fallando y
debe afrontarse ya.
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