miércoles, 26 de febrero de 2014

España no es país para emprendedores



El 89% de los nuevos emprendedores  piensa que no  se promueven las nuevas iniciativas empresariales en España. Sí, amigos, una cifra contundente, según el estudio publicado por La tercera edición del Observatorio de Clima Emprendedor 2013, elaborado por la Fundación Iniciador y Sage y cuyos datos principales recojo del periódico 20minutos.

A pesar de la ley de apoyo al emprendedor, la tarifa plana, el IVA después de pagar la factura  y más medidas presentadas por el gobierno como estrellas, emprender en España sigue siendo muy complicado.

Seguimos con el estudio. El 30% de los autónomos sí ve la crisis como una oportunidad para emprender. Pero, claro, partiendo del hecho de que “el 37% de los nuevos autónomos y  el 39% de las nuevas pymes se han visto impulsados por la situación actual y la falta de oportunidades”, no es de extrañar.

La escasez de crédito y liquidez para las pymes o la falta de inversión para la gente que quiere empezar obliga a muchos emprendedores a echar mano de los familiares como fuente de financiación. El estudio demuestra también el fracaso del ICO: “tan sólo un 7% de los emprendedores han hecho uso de sus fondos”. Si las medidas implementadas por las administraciones públicas no tienen resultado y el emprendedor está obligado a tirar de la red familiar, es normal que, en su mayoría, las pymes consideren al Estado como un problema que sólo sirve para inflarlos a impuestos.

La financiación es el primer problema para los emprendedores, seguido por las cargas fiscales. En momentos de crisis, la dificultad es vender; pero cuando se depende del mercado interno, cualquier palo que se ponga en las ruedas supone un problema mayúsculo. Para las pymes, abaratar el mercado de trabajo y bajar los sueldos, aunque parezca una solución particular para ellos, a nivel global es un acicate que  hunde la demanda. Si a eso sumamos subir IVA, tasas, impuestos, el precio de la energía, etc., pues ya tenemos un cóctel un tanto agrio.

Por todo esto y mucho más, no me extraña que sólo un  5% de españoles forme parte de una actividademprendedora, lejos de la UE y EEUU.
Además del laberinto por el que tiene que pasar un emprendedor, la cultura generalizada de aversión al riesgo y miedo a la innovación que solemos tener, como línea general, en este país atemoriza al más valiente. ¿Cambiará todo este panorama?






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