lunes, 17 de marzo de 2014

25 años de la World Wibe Web: cómo pasa el tiempo



Tim Berners. Fuente de la imagen: Wikipedia


La semana pasada se celebraron 25 años desde que, un 12 de marzo de 1989, el investigador británico Tim Berners Lee describió en un informe para el CERN el protocolo para la transferencia de hipertextos. Un año más tarde a esto se le llamaría  la World Wide Web.


Todavía recuerdo cuando empecé a navegar  por la red, los primeros foros, las primeras búsquedas, el inicio del correo electrónico y mi inmersión en el mundo de los blogs y las redes sociales. Me acuerdo cuando, al conectarte a Internet, no te podían llamar por teléfono, porque el que lo hacía  escuchaba un desagradable y extraño ruido –algoasí como el que recoge en primer lugar este artículo de The guardian-. Ahora no sólo es posible hablar por teléfono, sino que las videoconferencias  a través de Internet están totalmente popularizadas.


Los que somos de una generación un tanto transitoria entre Gutenberg y el 2.0, sabemos, por lo menos en mi caso, la evolución radical que ha supuesto la red en cuanto a difusión de información y a la generación de contenidos. A principios del año 2000, cuando estudiaba tenía que hacer dossiers de prensa a través de fotocopias de periódicos, pues la mayoría no estaban en Internet de forma abierta. Hoy en día eso es impensable, por lo menos, para mí. La cantidad de publicaciones online de libre acceso o, simplemente, las opciones a la hora de buscar  material bibliográfico a través de la red son infinitas. Además, con esto del streaming y YouTube, por poner un ejemplo, consigo asistir a conferencias y charlas que tienen lugar a cientos de kilómetros de mi casa sin moverme del despacho, incluso puedo verlas en otros idiomas porque, si les damos unas horas, la grabación la tendremos subtitulada en un tiempo récord. Como he dicho en  muchas ocasiones, Internet ha desarrollado ese proceso por el cual se ha acabado con la distancia.


Las horas que necesitaba invertir en leer todos los boletines oficiales y otras fuentes de información buscando normativa actual para mi trabajo de consultor eran inmensas; sin embargo, hoy en día, con mi lector de feed he conseguido reducir sustancialmente ese tiempo: sólo recibo aquellas noticias que me interesan en el momento que se publican. Un aumento sin paliativos de mi productividad en la búsqueda y organización de la información que me ha permitido dedicar más tiempo a las redes sociales y a los blogs sin ver mermados mis trabajos. Mi evolución a la hora de trabajar con información ha sido bestial, y eso se lo debo a Internet. Al contrario de lo que la gente suele pensar, constantemente surgen herramientas que nos ayudan a combatir la infotoxicación. Simplemente tienes que tener claro qué te interesa y cuáles son las mejores fuentes para encontrarlo. Parece fácil, pero no lo es. Para ello necesitas ese filtro que tan necesario es: formación. Una vez sepas filtrar los datos falsos de los verdaderos, lo demás será coser y cantar. 


Internet y todo este mundo también ha derribado las barreras de entrada en la creación de contenidos. Si no fuera por los blogs, yo, por ejemplo, no llevaría años escribiendo de forma pública o haciendo entrevistas con cierta frecuencia. Había que pasar el filtro de los medios tradicionales y, en ese sentido, lo tenías más difícil. La automunicación de masas, como  la define Manuel Castells ha conseguido llenar el ciberespacio de información fútil, cierto, pero también prolifera el contenido creativo y de calidad.


El reto que tenemos los internautas radica no sólo en saber utilizar las herramientas que nos ofrece la red de la forma más óptima posible, sino además luchar contra los que consideran que la información es un privilegio. Defender una red neutral -en la que concibamos que lo que circula por ella pertenece a la gran comunidad formada por personas que trabaja y comparte contenidos-, por encima de la censura y de los poderes fácticos, es crucial.  


Ya tenemos la tecnología, ahora hay que mejorarla y defender su libertad.



Algunos libros que he ido leyendo sobre Internet y la comunicación desde que abrí este blog:

De Manuel Castells










De Julian Assange y otros


De Juan Luis Polo y Fernando Polo




De Manuel Moreno “13 bits”

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