domingo, 30 de septiembre de 2018

Perfiles profesionales difíciles de encontrar y sobrecualificación


Se da una paradoja en España.  Por un lado, según un estudio realizado por ManPowergroup, “el 45% de los directivos afirma que no pueden encontrar el Talento que necesitan, y el porcentaje es aún mayor en el caso de las grandes empresas, en ellas, el 67% de los empresarios ha experimentado Escasez de Talento en el año 2018”;  por otro, según leemos en la prensa, “un 22,4% de los empleados españoles está sobrecualificado para el puesto de trabajo que ocupa. Además, casi el 35% de los trabajadores tiene un empleo en un campo que no corresponde con su especialización durante la etapa formativa”.

Esta paradoja es preocupante: tenemos a gente con mucha formación desempeñando puestos que no necesitan tanta cualificación mientras, en la otra cara de la moneda,  falta personal cualificado para determinados trabajos. Veamos primero la problemática de la falta de talento.

                                                                      Gráfico 1




Fuente de la imagen: informe Manpower. Enlace a infografía aquí.



Imagen 1



Fuente de la imagen: informe Manpower. Enlace a infografía aquí.

Como se puede observar en la imagen anterior, existen problemas para encontrar gente de profesiones tan diversas como: electricistas, soldadores y mecánicos, auditores, representantes comerciales o conductores.  Es lógico que para muchos de estos puestos no sea necesaria educación universitaria, por lo que la formación profesional juega aquí un papel más que interesante. Si seguimos analizando la infografía, observamos que los motivos por lo que no se pueden cubrir las vacantes, según el estudio, son: falta de candidatos (19%), falta de experiencia (29%),  carecen de habilidades demandadas (29%), etc.

¿Realmente falta talento cuando existe sobrecualificación?

Todo señala que el problema de la sobrecualificación viene derivado, principalmente, de estudiar áreas que no tienen demanda en nuestro mercado laboral. Además, por lo general, las empresas suelen pedir bastante más cualificación de la que se requiere para el puesto, no sabemos si por pedir lo máximo y pagar menos, porque hay mucha gente para esa oferta y es necesario cribar o por otros motivos ocultos.

Gráfico 2
España se encuentra entre los países de la OCDE cuyo porcentaje de ocupados que están empleados en un campo diferente al de su especialización es más alto.

Si los españoles optan por formación universitaria por encima de otras opciones, deberíamos conocer qué campos estudian. Según el artículo de cinco días:
“destacan los relacionados con la educación (16% de los graduados) donde predominan las diferentes modalidades de magisterio; los graduados en salud (un 13,6% de los graduados), donde se incluye medicina, farmacia o enfermería; graduados en Derecho (con un 5,1%); y también los graduados en carreras relacionadas con el sector servicios (con un 7,4%), donde aparecen especializaciones como turismo o comercio.”

Gráfico 3


El sistema productivo español tampoco da oportunidades a profesionales de alta cualificación. "En 2017, España estaba entre los cinco países de la UE con un menor porcentaje del total de empleados ocupados en tareas de alta cualificación”. Hay muchos graduados y quizá las ramas escogidas no son las que más salidas laborales tienen.

La dualidad del mercado de trabajo nos lleva, de nuevo,  al eterno debate sobre la formación en España:  o se estudia mucho o no se estudia casi nada. O apenas tenemos la ESO o tenemos una carrera, dejando opciones intermedias como la Formación Profesional al margen.

Pero hay competencias transversales y técnicas que también son muy importantes. Como señala el artículo,  “existe escasez de trabajadores para ocupaciones técnicas o profesionales con unas competencias precisas y profundas, tecnologías de la información, ciertos tipos de ingeniería, conocimientos informáticos y electrónicos, lo que refleja las reducidas habilidades digitales en España respecto a otros países"

En líneas generales, España tiene mayor inclinación por profesiones de baja cualificación, encontrando algunas excepciones como el estudio de Manpower group, pero que no eliminan el problema estructural que arrastramos desde el boom de la construcción y su posterior desplome.

No obstante, tener estudios universitarios no implica dominar determinadas competencias, como pueden ser las tecnológicas: "Un cuarto de los adultos españoles (23%) carece de los conocimientos básicos sobre las tecnologías de la comunicación y la información (TIC), frente al 15% de media en la OCDE. Debido al bajo nivel de habilidades básicas, la tasa de empleo entre los graduados en educación superior es del 68,7%, muy lejos de la media de la UE que es del 81,9%".

La OCDE es clara en este aspecto. A pesar de la sobrecualificación, el problema del mercado laboral español, por lo menos uno de los principales, está relacionado con la formación.


jueves, 13 de septiembre de 2018

Trabajo y tecnología: ¿polarización social?


El debate sobre si la tecnología destruye o crea empleo es bastante antiguo, pero sigue siendo importante. Si el cambio tecnológico actual, imbuidos como estamos dentro de la sociedad red, no es capaz de crear más oportunidades laborales de las que la destruye, nos dirigiremos hacia sociedades cada vez más polarizadas y desiguales. Pero también tenemos un problema si el empleo que se crea es de bajo salario y poco estable, porque tampoco garantizará unas condiciones mínimas de emancipación. Ambos aspectos, desempleo y precariedad, son problemas que debemos abordar de forma urgente. 

Un artículo reciente en el blog “Nada es gratis” analiza el impacto de la tecnología en el mercado de trabajo español y apunta hacia la destrucción de empleo considerado de “clase media”. Este hecho  incrementaría la brecha entre empleos bien remunerados y cualificados y los que no lo son. 

Tradicionalmente se ha creído que el avance tecnológico aumenta la demanda de trabajo cualificado sobre el no cualificado. Sin embargo, según nos relata el artículo citado, parece que no es del todo así: 

“El mercado de trabajo ha experimentado un cambio espectacular con el devenir tecnológico. En España, así como en la mayoría de los países de nuestro entorno, se ha encontrado evidencia de que muchos puestos de trabajo, aquellos más rutinarios, han sido sustituidos, al menos parcialmente, por “máquinas”, mientras que otros están siendo cada vez más demandados. Entre los últimos se encuentran tanto empleos poco cualificados, aunque ligados a la atención personalizada (lo que les hace difícilmente sustituibles por máquinas), como empleos que requieren el uso de capacidades cognitivas (que exigen una alta cualificación). Es el llamado proceso de polarización del empleo.”

Es cierto que la precariedad laboral, que no es otra cosa que sumar temporalidad y bajos salarios, es una constante en nuestro mercado de trabajo. Además, parece que el trabajo cualificado y bien remunerado no se crea en la cantidad suficiente como para cubrir la demanda y, aunque así fuera, tenemos otro problema: necesitamos políticas de formación y recualificación más ambiciosas. Una persona sin estudios no se hace ingeniero informático en los dos años como máximo que dura la prestación  por desempleo (suponiendo que cotizara lo suficiente para acceder a ella).

Si la tecnología supera al humano haciendo un trabajo y lo desempeña de forma más rentable, este último será sustituido. Por mucho que se intente parar, la automatización es algo inexorable. Quizá si, en vez de discutir tanto sobre identidades personales y nacionales, sexuales y espirituales, nos centráramos en este gran reto, podríamos ir sacando conclusiones e ideas que podrían mejorar la calidad de vida de las personas. 

jueves, 6 de septiembre de 2018

Paro registrado Agosto 2018 y el debate sobre el mercado de trabajo en España


Los datos de paro de este mes de agosto de 2018 no son buenos, a pesar de que estamos acostumbrados a que casi nunca lo son por estas fechas. Según leemos en la prensa,  “el paro sube en 47.047,  el mayor aumento en un mes de agosto desde 2011. La cifra total de desempleados inscritos se sitúa en 3.182.068.” Pero quizás el dato más preocupante es el relativo a los inscritos en la Seguridad Social:
“Por su parte, la afiliación media a la Seguridad Social alcanzó en agosto los 18.839.814 ocupados, tras descender en 202.996 personas con respecto a julio, lo que supone un 1,07% menos. Este es el peor dato de agosto desde 2008.”

Si seguimos confiando en financiar pensiones con cotizaciones, entre las bajadas de inscritos y la precariedad, mal vamos. Pero ese es otro debate. Sigamos con el paro.



Como podemos ver en la gráfica anterior, las tendencias son similares en los distintos meses.
También es necesario analizar el desempleo por comunidades autónomas:



Como podéis observar, las tres primeras son, de mayor a menor, Andalucía (792.577), Cataluña (380.718) y Comunidad Valenciana (373.052). Si comparamos el desempleo de, por ejemplo, Andalucía, con el total de España, vemos que acapara prácticamente el 25% del desempleo. Es cierto que también es de las más pobladas, pero cada vez que sale la EPA nos muestra cómo en relación a la población activa autonómica las cifras de desempleo de nuestra comunidad autónoma son escandalosas.

La cuestión es si debemos echarle la culpa al modelo productivo español, dependiente de áreas muy temporales como el turismo, o a la economía mundial, con variables que no podemos controlar, como el precio del petróleo o del dinero. Lo que ocurre es que el debate sobre el mercado laboral español ya dura demasiado y parece convertirse en el eterno cuento de nunca acabar: ¿necesitamos más flexibilidad o seguridad?, ¿más impuestos o menos?, ¿subir las cotizaciones o bajarlas para abaratar la contratación? En fin, dependiendo del modelo ideológico querremos ir hacia un lado o hacia otro. No obstante, es necesario añadir a este debate a los agentes de intermediación, tales como agencias de colocación, servicios públicos de empleo, Empresas de Trabajo temporal y asociaciones, ONG y colectivos varios que trabajen en este campo de la orientación, intermediación y formación para el empleo. ¿Funcionan todos? ¿No funciona ninguno?

Y vuelvo a la pregunta: ¿cómo modificar el modelo productivo? Complicado dilema, aunque cualquiera que vaya de experto siempre tendrá el bálsamo de fierabrás.

Lecturas para profundizar:


domingo, 2 de septiembre de 2018

Opiniones y redes sociales.



Si digo que la libertad de expresión es algo sustancial a la democracia, nadie me lo reprobaría. No obstante, ¿cuáles son los límites de ésta sobre todo en las redes sociales? ¿Amenazar y difamar es libertad de expresión?,  ¿y  emitir mentiras y bulos pseudocientíficos?, ¿ o difundir ideas extremistas? Creo que el tema es interesante, y ya escribió sobre este asunto Enrique Dans en su blog. Y es interesante porque dicho debate siempre ha existido, sobre todo cuando se ha permitido que existan partidos políticos que, supuestamente, aspiraban a destruir la democracia. Es necesario que una democracia permita, a través de canales pacíficos, la expresión de  todas las opciones políticas existentes.  Someter al control  de la opinión publica cualquier idea, para así, mediante la razón, poder vaciarlas de sus contenidos, es algo que puede fortalecer un sistema democrático.  Siempre y cuando prolifere la razón, ¿no?

Es posible que en una democracia, cuando prohíbes algo – hablo de ideas políticas-, lo haces más atractivo, porque generas la sensación de que el poder le tiene miedo porque ese algo tiene razón. Con las drogas pasa algo así, siendo peor el remedio que la enfermedad.  Se prohíbe para proteger, para eso se crean las leyes. Pero, ¿qué pasa cuando es imposible dialogar racionalmente contra los intolerantes? Y por cierto, ¿qué considero como intolerante?

Más que un artículo de opinión, este de hoy pretende ser una reflexión colectiva. Desde que las redes sociales se expandieron, continuamente somos testigos de insultos y refriegas, cuando no mensajes fomentadores de odio e ideas bastante perjudiciales. Si defiendo la libertad de expresión en todas sus esferas, una democracia no debería prohibir ninguna idea por muy peligrosa que pueda perecer, porque cada persona tendrá su propio concepto de peligroso. Como lo que se trata es de canalizar los conflictos que existan en una sociedad de forma pacífica, un sistema democrático no puede decir que ideas son buenas o malas de por sí. Teóricamente, claro.

Pero el debate toma otro matiz cuando es posible que la Tolerancia con la Intolerancia sea contraproducente.  Si utilizo Twitter para negar el Holocausto, ser racista y amenazar de muerte (entre otras cosas), somos conscientes de que esas ideas son peligrosas puesto que atentan contra otra base de la democracia: la convivencia pacífica de todos sus ciudadanos. Si le unimos la viralidad de las redes sociales y la falta de crítica de muchos a la hora de consumir información, tenemos un problema.  Porque la democracia es convivencia, igualdad ante la ley y, sobre todo, evitar el abuso de poder mediante elecciones, separación de poderes y derechos garantizados. Pero también  tenemos deberes ciudadanos, como puede ser el de mantener un mínimo de comportamiento cívico. Por lo menos un mínimo.

Internet ha servido de altavoz a todo tipo de teorías de la conspiración. Teorías que en cualquier debate serio serían fácilmente desmoronadas, pero que encuentran su público en aquellas personas escépticas que consideran que cualquier opinión  que venga de un medio oficial es una noticia manipulada. Pero, la pregunta básica -que no tiene una dictadura -, es: ¿debemos prohibir estas opiniones? Porque claro,  Facebook, Youtube y Twitter pueden tener buenas intenciones de cara a impedir en sus plataformas determinados comentarios e ideas, pero de ahí a una peligrosa censura tan solo puede haber un paso.

En fin,  ¿Cuál es el límite de la libertad de expresión sobre todo en esta época de redes sociales?
Os recomiendo este otro artículo de Dans sobre Interne como canal de difusión de ideas manipuladas, falsas y extrañas-


jueves, 9 de agosto de 2018

Resumen último barómetro del CIS: Julio 2018


Resumen último barómetro del CIS


Parece que el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de julio, viene con una serie de titulares interesantes para el análisis. Veamos algunos.
Situación económica.


Para el 42% de los encuestados,  la situación, en relación a la economía, es regular; y para el 34,4%, directamente mala. En este sentido, la percepción cuenta y parece que todavía no hemos salido de la crisis. Además, solo el 22,3% piensa que mejorará dentro de un año; por el contrario, el 38,8% piensa que seguirá igual.

Analicemos ahora la situación política.



El 25,6% de los encuestados piensa que la situación política es regular, mientras que el 64,6% piensa que es mala o muy mala.  
La verdad es que debemos tener cierta tendencia al pesimismo al ver estos datos. Creer que la política y la economía están mal y que no solo mejorarán sino que seguramente irán a peor provoca desasosiego. Ante este escenario hay dos opciones: resignación o protesta.


Como podéis observar, el paro sigue siendo considerado el principal problema en España, seguido de la corrupción y los políticos. En cuarto lugar, lejos de los tres primeros, estaría la inmigración.

Algo que me interesa bastante es comparar lo que la gente piensa que es el primer problema de España y lo que para ellos es el problema que les afecta más. Para mí, el problema de un país es la suma de lo que más influye en la vida de sus ciudadanos, no la sensación general, que puede estar bastante influenciada por la noticia mediática del momento o la sobreexplotación de noticias y bulos en redes sociales.

Para los españoles, el problema que afecta más es el paro, seguido por los problemas de índole económica, las pensiones, la corrupción y los políticos. A solo el 3,3% le afecta la inmigración de alguna que otra forma (ya sea como principal problema, segundo o tercero).

Profundicemos en la política. ¿Quién ganaría las próximas elecciones?

Evidentemente habría que matizar mucho si ese sería el resultado electoral, pero parece que Ciudadanos adelantaría al PP si hablamos de voto directo, que es lo que refleja el cuadro anterior. El PSOE sería el primero en voto directo (23,9%), seguido de Ciudadanos (12,3%), PP (10.2%) y Unidos Podemos (5,9%).  Lo que ocurre es que estos datos, como decía, hay que trabajarlos. Todavía hay un 18,5% de gente que no sabe (o dice que no sabe) lo que va a votar y un 1,4% de personas que no contestan.  Según el CIS:

“En la estimación de voto se ha empleado el modelo aplicado por el CIS en sus últimos estudios, dando continuidad a la serie. En este anexo se recogen los resultados de un modelo de estimación a partir de los datos directos de opinión proporcionados por la encuesta. El modelo aplicado es el basado en la ponderación de los datos por recuerdo de voto,  imputando la variable simpatía a los entrevistados que no han expresado una preferencia de voto por ningún partido. La aplicación a los mismos datos de otros modelos daría lugar a estimaciones diferentes.”.

Por tanto, el resultado sería el siguiente:


Empate entre PP y Ciudadanos  con un 20,4% de los votos  y una victoria del PSOE por el 29,9%. El varapalo de Podemos es significativo.

En el siguiente gráfico de El Diario.es se comparan los últimos resultados electorales con el último barómetro del CIS.

Si atendemos a lo reflejado en este sondeo, la moción de censura le ha salido bien a Pedro Sánchez; pero, aun así, si este fuera el resultado electoral, seguiríamos teniendo un parlamento variado y plural en el que debería llegar a acuerdos. ¿O alguien conseguirá la mayoría absoluta? Lo dudo. 






jueves, 2 de agosto de 2018

Twitter y su nueva política



Twitter ha decidido limpiar sus entrañas y ha eliminado centenares de miles de cuentas falsas, bots y trolls. Una política lógica viendo cómo la red social de microblogging se estaba convirtiendo en muchos momentos en un espacio muy nocivo para los usuarios, lo que ponía en peligro el ecosistema Twitter relevando a muchos miembros de la comunidad twittera a la posición de meros espectadores con miedo a participar. ¿Querrán las empresas buscar clientes en este espacio? Es la pregunta que todo analista debería de hacer.

Plantear un crecimiento sólido es importante, más -si cabe- si es de calidad. No obstante, Enrique Dans advierte algo curioso:

“Que Twitter tome la decisión de priorizar la calidad de su red frente a su tamaño es, por puro sentido común, un movimiento en la buena dirección, una indicación de que, por fin, se ha decidido a tomarse en serio los que todos decían que eran sus principales problemas, una inversión a futuro en una red más sana, con un crecimiento más saludable y más sólido. De hecho, los números son, a todas luces, impresionantes: la compañía se ha pasado los meses de mayo y junio suspendiendo más de un millón de cuentas al día, y sin embargo, en el global del trimestre, únicamente ha perdido alrededor de un millón con respecto al trimestre anterior, lo que prueba, en realidad, un fuerte crecimiento. Pero dado que los analistas ven un número de usuarios que desciende en un millón, interpretan que el crecimiento se ralentiza, y la compañía cae más de un 20% en su valor: ¿tiene sentido? ¿Puede de verdad ser tan limitada la inteligencia del mercado, como para no ver lo que es tan obvio, una compañía en crecimiento y que, además, invierte esfuerzos en tener un producto de mucha mejor calidad?”

Pues es cierto. El mercado ha penalizado que Twitter haga lo que tiene que hacer. Esto puede puede llevar a creer que hay que crecer sin control, sin mirar por tus usuarios y sin apreciar calidad en lo que estás construyendo. A la larga saldrá caro, pero claro, una  óptica especulativa del capital que se dirige hacia las acciones tecnológicas puede orientar a estas compañías a inflarse por encima de sus posibilidades. Luego pincha la burbuja y todos lloran.

No obstante, no podemos obviar el hecho de que Twitter genera beneficios, y no son pocos. En el segundo  trimestre de 2018, los ingresos  subieron un 24% hasta los 710.5 millones de dólares, dos millones de dólares por encima de las estimaciones, lo que supuso un beneficio de 100 millones de dólares.  A pesar de perder un millón de usuarios -que no aportaban nada a la red según la compañía, por eso los borró- y situarse en unos 335 millones de twiteros, más beneficio debería ser más alegría para el inversor, ¿no? ¿O acaso se esconde otro motivo en estos movimientos? Siempre que la bolsa sube y baja con frecuencia alguien se forra.

No tiene mucho sentido el castigo a Twitter, puesto que los usuarios y anunciantes querrán una red mucho más limpia y segura que el pandemonioum agresivo que parece muchas veces. Si solo se valora el crecimiento exponencial a toda costa, mal vamos.

jueves, 12 de julio de 2018

Whatsapps y bulos


El problema no es tanto la relación entre Twitter y Facebook y su vinculación con las noticias falsas. Quiero decir: es un problema, pero lo tenemos localizado y seguramente se intentará poner remedios desde las compañías y usuarios (otra cosa es que sean todo lo eficaces que deberían ser). Hay algo todavía con más riesgo y es la potencia que tiene WhatsApp para mover bulos, mentiras y difamaciones varias.

Ya fue noticia, no hace mucho, el altercado que hubo en la India debido a la difusión de un  bulo a través de WhatsApp, que provocó el linchamiento de varias personas que fueron confundidas con unos supuestos sospechosos de secuestrar niños. La noticia era totalmente falsa, pero la muchedumbre que salió a la calle buscando culpables no llegó a verificar nada. Este incidente ha provocado que la red de mensajería instantánea implemente un experimento en la propia India contra las noticias falsas. Según el blog Trecebits, parte de las medidas serían “elaborar un decálogo de actuaciones, similar al que en su día publicó Facebook, para educar al usuario a detectar las noticias falsas. Las propuestas se han publicado en varios idiomas en diversos medios de comunicación. Entre las recomendaciones, buscar la misma información en otras fuentes, entender de dónde viene el mensaje, atender a los errores gramaticales y a los enlaces de sitios web que no hemos visitado nunca.”

La información en redes sociales se mueve de una forma particular. Los “me gusta”, el compartir, el comentar cada noticia genera una viralidad que, en ocasiones, favorece que se difundan mentiras como tan grandes como una catedral. Lo único que puede parar esto es el espíritu crítico, el contrastar la noticia y buscar sus fuentes. Pero, claro, ya lo he comentado muchas veces, si lo que se quiere es reafirmar lo que uno piensa, la verdad pasa a un segundo plano.

“Podemos desarrollar infinidad de herramientas; sistemas de verificación, fact-checkers o algoritmos para intentar combatir la difusión de las llamadas fake news, pero en último término, cuando las barreras de entrada a la publicación y difusión bajan dramáticamente, resulta imposible evitar que una persona que está deseando creer algo participe en su difusión a muchas otras personas que, probablemente, piensan igual que ella. Las únicas soluciones verdaderamente sostenibles, seguramente, están relacionadas con el cambio del proceso educativo y el desarrollo de habilidades  en el conjunto de la sociedad.”

Los verificadores de noticias pueden resultar útiles en cualquier red social, pero, ¿qué pasa con WhatsApp? Por un lado,  parece que es un sistema deslocalizado centrado en la comunicación interpersonal entre conocidos; por otro, si nos unimos a los grupos y  formamos parte de un hilo de noticias masivo, podemos notar que la red de mensajería se ha convertido en un “movilizador” de noticias importante. Al estar cerrado, las paredes de WhatsApp  dificultan que se localice la noticia, como sí puede ser visibilizada fácilmente a través de un Trendic Topic de Twitter o incluso a través de noticias en muros de Facebook mostrados públicamente.

La manipulación a través de WhatsApp es algo ya demostrable.

Más info:






miércoles, 4 de julio de 2018

Generar un código QR de tu perfil de LinkedIn y algunas recomendaciones.



LinkedIn incorpora una función que me ha parecido muy interesante y que, como herramienta para los profesionales, es de un valor que hay que tener en cuenta. Me refiero al código QR que se puede generar de cada perfil.  

Para poder ver el código, primero tenemos que seguir unos pasos. En primer lugar, pulsamos en el código señalado por la flecha.



Una vez realizado este paso, se abrirá una pantalla con dos posibilidades: o escaneas un código de un tercero o generas el tuyo propio. Si optas por escanear, la aplicación accederá a tu cámara y así podrás realizar la acción. Si te inclinas por “Mi código”, verás una imagen similar a la de abajo.



 Puedes compartir el código o guardarlo en tu galería. Las opciones con el QR son múltiples: desde insertarlo en tu Currículum, en tu blog o en otro soporte que consideres oportuno (se me ocurre una tarjeta de visita) o, simplemente, utilizarlo en cualquier evento para agregar perfiles sin la tediosa tarea de buscar a la persona en cuestión.
Siempre es importante remarcar que el objetivo de LinkedIn es crear una red de contactos y que la estrategia que utilizaremos para conseguir este objetivo fuera de la red simplemente habría que adaptarla a ella. Por ejemplo:
  • Buscar empresas y profesionales que trabajen en nuestro sector. Solo deberíamos movernos, en primer lugar, bajo este prisma. Cuanto más concretos seamos, mejor.
  • Iniciar conversaciones con ellos. Saludarlos siempre que nos agreguen (ya sea por iniciativa nuestra o de ellos). No te preocupes si no te contestan, esto es como dar los buenos días. No todo el mundo entiende que las conversaciones son básicas en la red, sobre todo para generar networking. Seguramente con tanto monólogo y derramar tanta información sin control en la red se van perdiendo algunas buenas maneras.
  • Preocúpate por el extracto de tu perfil, debes contar qué sabes hacer y cuál es el motivo por el que deben contratar tus servicios.
  • Todos los perfiles son, a priori, importantes. No te fijes demasiado en pensar si alguien es más importante que otro. Nunca se sabe quién puede ayudarte en un momento dado. 


martes, 26 de junio de 2018

¿Queremos desparecer de Internet?



Tras las polémicas de Facebook y su relación con  la privacidad se ha alentado de nuevo, por enésima vez, el debate sobre la necesidad urgente que tenemos de preservar nuestra intimidad en las redes sociales. Pero, ¿realmente queremos eso?

En un informe publicado por Telefónica, se analizaba cómo Internet está incrementando nuestro egocentrismo, nuestro individualismo y nuestro exhibicionismo. No es nada sutil, porque lo vemos todos los días en las redes sociales. Se publican fotos – incluidos menores- cuando no se sabe bien quién las verá, en ese afán de  muchos  de contar su vida en directo. El subidón de los “Me Gusta” es una sensación más placentera que la espartana prudencia. Eso sí, luego nos echamos las manos a la cabeza cuando Facebook comparte nuestros datos. Protegernos a nosotros y a los nuestros es esencial para poder construir una nueva identidad digital.

Todos entramos dentro de este juego, incluido yo, aunque intento siempre reducir al máximo mi exposición personal. Pero cuando viajo sí me gusta colgar alguna foto; total, terminarán en mi blog cultural en el que relato mis escasas experiencias viajeras ( pero ampliamente satisfactorias).

Todos, al fin y al cabo, caemos en ocasiones en un postureo. Postureo en el insulto o en la alabanza, a la hora de predicar o de hacer chistes, de mostrar indignación o alegría. Parece que, si no comparto lo que pienso ni lo que hago en las redes, dejo de existir. Y entonces nos topamos de bruces con la realidad, que no es otra que ver cómo nuestra intimidad se hace pública y nuestra identidad se digitaliza siendo esta, nos pese lo que nos pese, la que realmente quedará en la retina de la gente.

Por eso pienso que por mucho que se multe a compañías como Facebook, es nuestro impulso de derribar nuestros muros y exhibir nuestras vidas y, por extensión, conocer la vida de los demás, la que mantiene vivo este negocio. Quizás poco a poco nos vayamos adaptando y veamos que la realidad de Internet es una arista más de nuestra vida, también real, no un juego de artificio ajeno a nosotros. Lo que opinas en las redes es lo que piensas y así te juzgan.

De todas formas, por si decidís empezar el camino y desparecer de Internet, en el siguiente artículo se dan unos cuantos consejos. Yo prefiero controlar mi presencia a eliminarla, porque siempre queda rastro y no sabemos bien qué se dice de nosotros si no estamos alerta.

viernes, 15 de junio de 2018

Formación y paro juvenil


fuente:20 minutos


“El sistema educativo español tendrá que crear 150.000 nuevas plazas de Formación Profesional en una primera fase para acabar con una tasa del 37% de paro entre los menores de 25 años, lo que hace que España sea el segundo país de la Unión Europea con más desempleo entre los jóvenes, solo después de Grecia.”

La verdad es que los datos de desempleo juvenil pueden parecer, a priori, escandalosos. Y lo son. Pero no es menos cierto que la necesidad de formación  es un reto que tenemos  todas las generaciones. El mundo tecnológico en el que vivimos imprime cambios a velocidades de vértigo y la formación continua y permanente es obligatoria para poder capear el temporal.  No se entiende que nadie que esté desempleado no se esté formando, de la misma forma que cada vez tenemos que, incluso los  que estamos ocupados, dedicar cada vez más tiempo libre a ponernos al día en nuevos conocimientos. Lo que hay es un progreso del conocimiento y por lo tanto un crecimiento de la complejidad. Quien prometa repartir premios sin esfuerzos nos está timando. Otra cosa es dar las máximas facilidades para que nadie se quede en la cuneta: más formación a precios accesibles, facilitar la contratación y la inserción profesional de los colectivos en riesgo de exclusión,  fomentar que todas las personas puedan mejorar sus competencias digitales, etc.

¿Por qué no se crean más plazas de formación profesional? Seguramente por falta de iniciativa política en implementar unas políticas expansivas en el gasto de la educación pública. Pero, además, tenemos problemas culturales, como muchas veces he repetido. Se considera que quien no quiere estudiar se pone a trabajar incluso sin tener la ESO. Y esto es muy peligroso, porque los trabajos poco cualificados son los más castigados por la precariedad y los primeros que están siendo sustituidos por la automatización y la digitalización.

Sigamos leyendo:
“Actualmente, sólo existen 33 plazas de formación profesional por cada 100 estudiantes, una cifra muy inferior a las 60 que ofertan el resto de países del entorno. En un contexto en el que el nivel máximo de estudios alcanzado determina el dato de paro, hasta un 26% de los españoles entre 25 y 34 años con la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) acabada está en paro, 15 puntos más que aquellos con una carrera universitaria o un grado superior.”
Quizás el nuevo ministerio, que se llama de Educación y formación profesional tenga en mente, al incorporar la FP a su título, implementar medidas que consigan minimizar el problema anteriormente descrito. No lo sabremos, pero ya tiene otra asignatura pendiente.



jueves, 7 de junio de 2018

Nuevo gobierno de Pedro Sánchez: el medio es el mensaje


Fuente: 20 minutos. 
En pasados artículos os hablé, de forma somera, de algunas de las ideas de Marshall McLuhan El autor canadiense no sólo hablaba de que vivíamos en una Aldea Global como consecuencia de la evolución de los medios de comunicación, sino que sentenció algo más que interesante: el medio es el mensaje.

Para McLuhan, los medios de comunicación son extensiones del ser humano: la televisión, del ojo; el teléfono, del oído; etc. Dichos medios generan contenidos, pero dichos contenidos se modifican, o sea, que cambian la forma en la que son emitidos y metabolizados por la gente dependiendo del medio en el que se crean. No es lo mismo informarse por la televisión -imagen- que leyendo el periódico -palabra escrita- o escuchando la radio. Los medios como la televisión generan un impacto superior al contenido ofrecido, transformando, por tanto, la sociedad. Toda tecnología comunicativa latera la forma de relacionarnos, no digamos Internet. Pero eso sería material para otro artículo.

Yendo al grano, Pedro Sánchez, el cual debe de estar bastante “bien asesorado”, configura un gobierno en untiempo récord que se convierte en un fenómeno mediático. Nos manda un mensaje. También le favorece haber ganado unas primarias y no debe nada a ninguna familia dentro del PSOE. El impacto durará algún tiempo, puesto que los nombres que regirán los ministerios y secretarías de estado no han dejado indiferente a nadie. En este caso, Sánchez prepara un gobierno para empezar su campaña electoral, como si fuera una casa, reforzando  todas sus paredes para soportar el embate de la derecha, pero, en cierta manera, alejado -por lo menos, en las formas- de los partidos que apoyaron su moción de censura, sobre todo de Podemos. Todo es estrategia pensada al milímetro.
 La foto de los ministros es, ahora mismo, el mejor mensaje de partida para la candidatura de Pedro Sánchez para las próximas elecciones. Pero, ¿acertará en su estrategia? ¿Acaso estaba tan infravalorado el presidente del gobierno que la sorpresa ha sido por su capacidad de articular algo estratégicamente valioso?

No es inocente escoger a más mujeres que hombres. Es un guiño al movimiento feminista que inundó las calles y convocó una huelga el pasado 8 de marzo. Tampoco elegir a Borrell, una de las mejores mentes del gobierno con dilatada experiencia en Europa y azote del separatismo catalán. O a Grande-Marlaska, un juez que se ha movido dentro de la órbita del PP y que ha jugado un papel destacado en la lucha contra ETA (aunque con algunas controversias que podéis leer aquí); o a Pedro Duque, un famoso astronauta metido a político. Qué decir del periodista colaborador de Ana Rosa Quintana y escritor Maxim Huerta, quizá una de las mayores sorpresas. El secretario de Estado de comunicación es otro periodista, Miguel Ángel Oliver, presentador hasta hace nada de Noticias Cuatro. Dos periodistas de Mediaset en las filas de Sánchez: ¿casualidades? Hablando de secretarios de Estado, el analista Pedro Baños, coronel en la reserva y experto en yihadismo, es nombrado Secretario de Estado de Seguridad Nacional. Muchos lo conoceréis porque ha salido en los medios de comunicación bastantes veces. Desde mi punto de vista, es un interesante divulgador.  

Por el lado de las ministras hay que destacar a la Ministra de Economía, Nadia Calvino, antigua directora general de Presupuesto de la Comisión Europea, un perfil tecnócrata, por lo que se dice, muy afín a la órbita que funciona por ahora en Bruselas. Se coordinará con la ministra de Hacienda, María Jesús Moreno, antigua consejera de la misma área en la Junta de Andalucía. Hay que destacar también que solo existe una vicepresidencia, ostentada por  Carmen Calvo y con competencias en Igualdad. Aunque no hay espacio para hablar de todos los ministros, no quiero soslayar dos nombramientos también interesantes: la Ministra de Justicia, la fiscal Dolores Delgado, que, con 28 años de servicio, 25 de ellos los ha pasado en la Audiencia Nacional trabajando en temas de narcotráfico, terrorismo de ETA y terrorismo yihadista; y, por otro lado, Teresa Ribera, que ostentará el nuevo Ministerio de Cambio Climático.   

Como os decía, todo es estrategia, y parece que los guiños de Sánchez al feminismo y al sector de votos que ha perdido por el centro son notables. La cuestión es si este impacto mediático se solidificará con medidas también de calado o, simplemente, intentará articular algunas leyes y llegar a las elecciones en el momento más propicio, pillando al PP en plena renovación y a un Ciudadanos también a traspié en su estrategia. El nombramiento de Grande-Marlaska sitúa un dique potente contra las posibles críticas que iban a estar enfocadas hacia el mantra de que Sánchez es presidente gracias a los filoetarras y a los separatistas. Como digo, es un gobierno preparado para resistir a Ciudadanos y al PP. Poco tiempo, pero resistir.

No obstante, ahora mismo el PSOE puede encontrarse con todo el resto del parlamento como oposición. Quizás le falta pensar bien cómo luchar para recuperar ese electorado que se fue a Podemos. La formación morada lo tiene ahora más fácil que cuando estaba Rajoy: simplemente tiene que tomar la iniciativa legislativa y ver hasta dónde puede llegar negociando con Sánchez. No obstante, es posible que el huracán levantado con este nuevo gabinete también coja inercia recogiendo votos donde parecía que los había perdido indefinidamente.
La política española, ahora mismo, es una partida de ajedrez con momentos de auténtica Yincana.
Continuará…
Lecturas de interés:


domingo, 3 de junio de 2018

Moción de censura y nuevo gobierno: seguimos con la incertidumbre


Es curioso todo lo que ha cambiado la política en esta semana. Un día nos acostamos con Rajoy como presidente y otro, tras una moción de censura exprés, nos levantamos con Pedro Sánchez líder de un nuevo gobierno.

Tras la sentencia de Gürtel, todo apuntaba a un PP muy herido y a un Rajoy totalmente amortizado. Excepto Ciudadanos, en una nube tras las elecciones catalanas y con ganas de hacer realidad el apoyo de las encuestas, nadie quería elecciones anticipadas, sobre todo un PNV que no deseaba quedarse como el único partido nacionalista que apoyaba al PP. Por otro lado, que Rajoy dimitiera sería reconocer que tiene problemas  y que los demás partidos tienen razón sobre él y su relación con la corrupción y el amigo Bárcenas. Su relato, que va a ser el apuntalado por su partido en la oposición, es que ha sido desalojado el poder sin merecerlo por un grupo de amigos de terroristas y separatistas. Por eso se encerró en un restaurante y no salió hasta la noche, para no validar lo que para él es un espectáculo antidemocrático. Y es posible que dentro de su partido no le perdonen que no dimitiera y que impida una regeneración del PP tan necesaria en ese partido como urgente. Lo sabremos pronto.  

Pedro Sánchez, el renacido tras las cenizas y superviviente de unas primarias contra Susana Díaz,  es presidente con el apoyo de 180 diputados. Rajoy lo era con 170 y, por cierto, con la abstención de un PSOE miedoso de volver a entrar en un ciclo electoral. Ni se van a poder realizar grandes gestas hoy –no entiendo la euforia de muchos-, ni se va a hundir España como consecuencia del cambio de ciclo político -cuando se pierde el poder se llora mucho-, simplemente porque la correlación de fuerzas no da mucho margen para nada más que aprobar alguna ley y convocar elecciones anticipadas (la legislatura, de por sí, es corta). Máxime cuando se gobernará con el mismo presupuesto aprobado por el PP y otras fuerzas parlamentarias –aunque el PP ya amenaza con boicotear su propio proyecto-. La política es así, una lucha por el sillón sin cuartel.

Aunque hubiera elecciones mañana mismo, seguiríamos con la incertidumbre. El problema no es votar y votar hasta que alguien saque mayoría absoluta, sino que los españoles hemos votado dos veces y el parlamento que existe, en este contexto, obliga a que los actores pacten y se pongan de acuerdo. Difícil, pero necesario, a pesar de que muchas cabezas prefieran embestir a pensar.
Otro elemento que no quisiera soslayar es el  hecho de que Podemos, por ejemplo, haya cambiado de idea sobre el apoyo a Sánchez. Este bandazo se debe, en mi opinión, a que ha aprendido del error que cometió permitiendo que se repitieran elecciones y que Rajoy sumara más apoyos. Si lo importante era desalojar al PP de las instituciones y pactar luego ley por ley, este era el momento.

La oposición del PP, a espera de más sentencias que quedan sobre las corruptelas, será bronca. Debe competir con Ciudadanos en canalizar un voto ideológicamente contrario al nuevo gobierno. Algunos investigadores ya  afirman que al Partido Popular le espera el mismo futuro que a la UCD. No me atrevo a suponer tanto, pero su regeneración es necesaria y es importante que el centro-derecha español renueve sus liderazgos. Por otro lado, Albert Rivera ha recibido un revés importante, porque esperaba aprovechar al máximo el problema enquistado en Cataluña para conseguir votos en el resto de España. Si el PP vuelve a convertirse en el voto útil o no, lo sabremos en los próximos comicios.

 Como os decía,  dentro de la agenda que querrán mantener los conservadores y sus grupos mediáticos afines se hablará principalmente de terroristas y separatistas. Sí es cierto que es posible que el tema no se pueda alargar demasiado, todo dependerá del devenir de los acontecimientos. La economía –a espera de las reacciones de bolsa y prima de riesgo y partiendo de que las cifras macroeconómicas han mejorado con Rajoy-, las pensiones, la calidad y creación de empleo (temas principales en este blog) y otras materias como la Ley Mordaza, la desigualdad o la financiación autonómica se quedan en el aire y ahí es donde el nuevo gobierno  se centrará en su breve mandato. Sin olvidar, obviamente, que el tema catalán está encima de la mesa. Tenemos que tener claro que los independentistas catalanes, tras el 155 y la cantidad de personas que están pasando por la cárcel, está deseando llegar a algún acuerdo al estar en un callejón sin salida por su propia unilateralidad ciega y el inmovilismo de Rajoy; si no, no se entiende el apoyo a una moción de censura liderada por uno de los partidos del 155. También dudo que Sánchez haga algo que ponga en peligro de nuevo su situación dentro del PSOE. Un acuerdo mal visto fuera de Cataluña será el fin de los socialistas. Aunque nunca se sabe, no podemos soslayar que Pedro Sánchez es presidente con el peor resultado en número de escaños del PSOE en la democracia.

Lecturas recomendadas



domingo, 27 de mayo de 2018

¿Veremos un Facebook de pago?





Los problemas de Facebook con la privacidad han llevado a Mark Zuckerberg a plantearse el modelo de negocio de Facebook. Por lo menos, eso es lo que ha dejado caer. Y es que lo que es gratis en Internet, en este caso una red social, se mantiene gracias a nuestros datos. Si no queremos pagar, hemos de saber bien que la publicidad será la norma y que nuestra privacidad no existe. Si todos lo aceptamos, bien. Aunque hay algún ingenuo que se sorprende de que estas grandes compañías sepan tanto de nosotros. Simplemente, le hemos abierto la puerta.

Actualmente, en mi caso, he permitido incluso el reconocimiento facial. Quiero experimentar hasta qué punto Facebook puede mejorar mi experiencia de usuario y ampliar el control que tengo de mis datos más allá de mi simple muro. Pero sé que corro un riesgo, y es ceder esa información, ese control, a una compañía que no sé muy bien que hará en el presente o en el futuro. Me dejo alienar consciente de eso. No es para consolarse, pero conozco los riesgos.
La cuestión es que el Freemium, como se conoce a los servicios gratuitos ofrecido por algunas plataformas de Internet, quizás está tocando techo, y es hora de plantearse si muchos usuarios necesitamos dar un salto cualitativo.

Enrique Dans analiza bien, en su blog, estos modelos de negocio. Pero claro, cuando llegamos a Facebook nos encontramos con un dilema. ¿Qué puede ofrecernos por pagar? Podrían  plantear que con una cuenta premium no utilicen nuestros datos; no obstante,  esa actitud es casi como un chantaje. Además, la publicidad en Facebook no es tan molesta, por lo que deberían de perjudicar mucho más la cuenta gratuita para que te den ganas de irte.
La cuestión es que sí hay empresas en las que Facebook es un actor importante. Como bien establece Dans.

 “Pero ¿qué ocurre con todos aquellos negocios que sí necesitan a Facebook para llegar a su público, para proporcionar servicios de atención al cliente o para simplemente mantener abierto un canal de comunicación? Esos servicios, a día de hoy, pagan por hacer publicidad para mantener un alcance que una vez, hace tiempo, obtenían gratis. ¿Podría diseñarse un modelo en el que Facebook cobrase precisamente a ese tipo de usuarios que sí extraen una rentabilidad de Facebook, que sí precisan unas analíticas o que se plantean que, sin Facebook, les resultaría más difícil llegar a sus usuarios?”

 Si tu cuenta de resultados puede resentirse si te vas de Facebook, quizás si pagarías por quedarte. Pero entonces, el usuario normal seguiría teniendo las mismas dudas sobre su privacidad, a no ser que  gracias a los nuevos ingresos, el amigo Mark Zuckerberg  limitara el papel que nuestros datos juegan en la compañía. Entonces, volvemos a la pescadilla que se muerde la cola, ¿querrán estar las empresas en una red que no les proporciona información detallada de su público objetivo?

 Me gustaría saber vuestra opinión el respecto. ¿Veremos un Facebook de pago?

jueves, 17 de mayo de 2018

Tecnología y formas de reclutar personal.



¿Qué es más fácil: enviar un currículum en PDF o la URL de tu LinkedIn? Mejor dicho, la pregunta quizá no esté bien planteada, ¿qué dirá más de nosotros: lo uno o lo otro? Estoy cansado de que me comenten que depende del puesto de trabajo. No; si quieres posicionarte mejor que la competencia, estás tardando en ponerte al día -si no lo has hecho ya- en competencias digitales y un perfil en LinkedIn es un paso fundamental para mejorar nuestras posibilidades.

LinkedIn, cuando tu perfil está plenamente completo y no la chapuza que veo en tantos sitios, es una poderosa herramienta de posicionamiento, sobre todo si participas en grupos, buscas personas y empresas de tu sector y te preocupas por sacar el máximo partido (hace años que estoy en esta red social y, aunque no existen los milagros, doy fe de su potencial:  http://politologoenred.blogspot.com.es/search/?q=linkedin).

Para comprender la forma de buscar trabajo, hemos de analizar cómo se recluta personal. Este proceso se ha visto transformado de forma sustancial gracias a las TIC, eso lo sabemos todos.  No solo son los portales de empleo, que permiten a las empresas poner anuncios y gestionar candidaturas, sino que la tecnología sigue avanzando y la inteligencia artificial parece que también puede jugar su papel a la hora de buscar personal. Como leemos en prensa:

“La información es la mayor ventaja que tienen las empresas hoy en día, ya que es la que les ayuda a contratar y retener talento. Por eso cerca del 70% de los profesionales de Recursos Humanos cree que saber usar el Big Data puede hacer progresar sus carreras.”

Un poderoso software evalúa miles de currículos, cierto, pero, ¿se quedará ahí?  Seguramente revisará la información en la red, analizará blogs, perfiles de LinkedIn, perfiles en otras redes sociales… buscando candidatos idóneos. Cuanto mejor te posiciones, mejor estarás de cara a ese rastreo. Si no estás en la red, desde el punto de vista profesional, el problema es mayúsculo. Aunque siempre digo que hay dos problemas: no saber utilizar la tecnología (preocupante)  y/o utilizarla de forma incorrecta creyendo que se conoce bien lo que se hace (gravísimo). Vemos con cierta frecuencia a gente colgar todo lo que se le ocurre en Facebook y mantener el muro público o vomitar improperios en Twitter. Se ha quedado tranquila, pero su reputación digital ha quedado tocada.
Hay más formas en la que la Inteligencia Artificial ayuda al reclutamiento. Leemos en otro artículo:

“Así, por ejemplo, gigantes como Unilever o Goldman Sachs están pidiendo a los candidatos que graben sus respuestas a varias preguntas. Una vez que se tiene el vídeo, la primera purga se deja en manos de la inteligencia artificial, que analiza las palabras que usan, la confianza que transmiten o cómo organizan sus argumentos para así establecer quiénes son los candidatos que más pueden interesar y quiénes los que encajan en cada puesto. A partir de ahí, recursos humanos toma el relevo.”

La otra cara de la moneda es considerar que un trabajo tan humano, que no es otro que el de analizar a las personas, entrevistarlas, conocerlas y evaluarlas sea objeto de automatización. ¿Qué pasará si la persona tiene un criterio distinto al de la Inteligencia Artificial? Ya sabemos que la tecnología no se equivoca.


miércoles, 9 de mayo de 2018

Recomendaciones de la OCDE para España: Más formación



¿Sirve de algo la ayuda  a la contratación?  Según la OCDE,no. Por lo menos eso es lo que se entiende tras su análisis del mercado laboral español.  Subvencionar contratos o nos va a ayudar a reducir el desempleo ni a recualificar a nuestros desempleados, la formación, sí.

Según leemos en la prensa: “La institución internacional pone de manifiesto que, a pesar del elevado y persistente desempleo, España gasta relativamente poco en formación y en asistencia en la búsqueda de empleo para desempleados en comparación con otros miembros del 'Club de los países ricos'.” Y seguimos, “De este modo, la OCDE considera que la empleabilidad de los adultos en España se ve lastrada por sus escasas competencias básicas y por un número insuficiente de opciones de aprendizaje que puedan ayudarles, señalando que, a pesar de que existe formación para adultos gratuita en competencias básicas, actualmente las tasas de participación son muy bajas.”

Bueno, es algo que sabemos todos los que nos preocupamos por analizar el mercado laboral español, pleno en contradicciones e irracionalidades. Tenemos, por un lado, multitud de personas con escasa formación que van a tener un problema cada vez mayor para incorporarse en el mercado laboral. Por otro,  disponemos de personas con una formación importante desempeñando trabajos por debajo de su nivel de competencias.  Como establece la institución, “de hecho, un 22% de trabajadores esta sobrecualificado para el puesto que desempeña, mientras muchos trabajadores adultos, a pesar de contar con un nivel educativo alto, no disponen de las competencias requeridas por las empresas.”

A nivel de empresa, las bonificaciones a la contratación pueden resultar útiles. A nivel social, vemos que esos recursos deben ir a recualificar a trabajadores. En este sentido nos encontramos con un nuevo problema, y es que siempre se ha considerado en España que quien no quiere estudiar solo se tenía que poner a trabajar nada más terminar el colegio. El cambio de mentalidad es necesario, puesto que no basta con tener ganas de trabajar, hay que estar formado.

La OCDE no solo se queda en esta recomendación. Sugiere que tenemos unos servicios públicos de empleo sobrecargados, lo cual obstaculiza que sean eficaces y útiles para que los desempleados encuentre trabajo, “La OCDE advierte de la sobrecarga a la que están sometidos los trabajadores del servicio público de empleo de España (SEPE), puesto que cada uno de ellos tiene asignados una media de 721 demandantes de empleo, frente a los menos de 50 del servicio equivalente en Alemania.” Aquí habría que profundizar, porque las competencias de las políticas activas de empleo están transferidas. Aún así, a todas luces este dato es escandaloso, sobre todo cuando hay gente que considera que hay demasiada gente trabajando en los servicios de empleo.

Por último, la OCDE recomienda algo que no entiendo: subir las tasas universitarias. Que alguien me explique esto: “En este sentido, la OCDE considera que las bajas tasas universitarias en España y las becas, vinculadas a los ingresos familiares en vez de a habilidades y cualificaciones, contribuyen poco a la necesaria adecuación, recogiendo su recomendación de elevar moderadamente las tasas para hacer que los estudiantes valoren con mayor rigor el resultado en el mercado laboral de sus decisiones sobre formación.” Supongo que querrá que estudie menos gente en la universidad, o que se piensen más. Y otra pregunta, ¿cómo no se va a relacionar las becas con los ingresos? Si precisamente son para facilitar la igualdad de oportunidades.


Mi Caja de Herramientas para Búsqueda de Empleo (Parte 1): El Mapa actualizado

 Buscar trabajo es un viaje. Para que no sea un viaje a ciegas, utilizo lo que llamo mi “Mapa de Empleo” . Es una tabla (puedes usar Excel )...